The Acolyte dividió opiniones cuando se estrenó en Disney+ en 2024. Sin embargo, la serie también fue blanco de un aparente «bombardeo de reseñas» (review-bombing) en los días previos a su lanzamiento, mientras que las integrantes femeninas y los miembros no blancos del elenco enfrentaron abuso y acoso en línea.
El programa tomó decisiones arriesgadas con el canon de Star Wars, y eso siempre es un riesgo para una franquicia tan querida. La noticia de la cancelación de The Acolyte no fue una gran sorpresa, pero que la Temporada 2 no se realice significa que varios hilos de la trama quedan sin resolver. Como resultado, los fans se han quedado con una larga lista de preguntas sin respuesta (las más grandes relacionadas con la aparición sorpresa de Darth Plagueis).
Esta semana salió a la venta un libro de arte (Art of) de The Acolyte, y aunque no llega a revelar cómo habría sido una segunda tanda de episodios, contiene información sobre ideas descartadas que podrían haber influido en futuros capítulos.
The Acolyte serie 2024
El «éxito» de The Acolyte según Leslye Headland y el secreto de Qimir
El título original de The Acolyte era The Lost Sister (La Hermana Perdida), y a pesar de las reacciones negativas y la cancelación, la creadora de la serie, Leslye Headland, sigue viendo el programa como un éxito.
«Cuando nos propusimos hacer The Acolyte, esperaba crear una nueva expresión de Star Wars, inventando algo para expandir la narrativa que he amado desde que era niña», compartió. «Y desde que se estrenó en 2024, los fans de la serie lo han afirmado: lo logramos».
Por otro lado, el libro confirma que el personaje de Manny Jacinto, Qimir (alias The Stranger), es «un maestro Sith secreto», poniendo fin a las especulaciones (el plan era revelarlo eventualmente como el fundador de los Caballeros de Ren).
La introducción de Darth Plagueis y el final alternativo de The Acolyte
Al abordar el esperado debut en acción real de Darth Plagueis, se dice que Headland se inspiró en la apariencia del villano en el contenido del Universo Expandido y en los Muuns representados en adaptaciones anteriores de Star Wars.
«Siempre quise que el final de la temporada presentara a Plagueis», explicó. «Hacer que apareciera en medio sentía que iba a estar demasiado cargado. Así que decidimos establecer la era, los personajes principales y la historia, y luego poner a Plagueis como la amenaza mayor», siguió diciendo.

Headland comparó su enfoque con el de Gollum en La Comunidad del Anillo: mostrar el tamaño de los ojos y su coloración sin ponerlo a plena luz del día, para que el espectador sienta la amenaza antes que los protagonistas.
El libro también detalla un final ligeramente diferente, situado justo antes del cameo de Yoda. Headland menciona una escena donde Vernestra Rwoh salía del Edificio del Senado Galáctico y el Senador Rayencourt le decía: «Bienvenida al mundo de la política». La escena se eliminó porque resultaba extraño cerrar la historia de Vernestra y luego volver a verla hablando con Yoda.
Dado que la Temporada 2 no sucederá y Lucasfilm se está alejando de la era de la Alta República, el destino de estos personajes probablemente seguirá siendo un misterio, a menos que un cómic decida cerrar los cabos sueltos.
¿Realmente The Acolyte fue un éxito?
Aunque Leslye Headland defienda la serie como un logro creativo, las métricas comerciales y la respuesta del público cuentan una historia de fracaso financiero y desconexión. Con un presupuesto astronómico de $230.8 millones de dólares (unos $28.8 millones por episodio), The Acolyte se convirtió en una de las producciones más caras de la historia, pero sus resultados no justificaron la inversión.
Jodie Turner-Smith – The Acolyte
Según datos de Nielsen, tras un estreno sólido de 488 millones de minutos vistos, la audiencia se desplomó un 24% para el tercer episodio y continuó cayendo hasta que la serie desapareció por completo del Top 10 de streaming antes de su final.
El rechazo se reflejó también en las plataformas de crítica. En Rotten Tomatoes, la serie sufrió un abismo histórico: mientras los críticos le otorgaron un 93%, el público la hundió con un 13% (el puntaje más bajo para cualquier proyecto de Star Wars). Si bien parte de esto se debió al review-bombing, consultoras como Luminate confirmaron que el episodio final atrajo a menos de un millón de espectadores en su día de estreno, una cifra catastrófica para una propiedad intelectual de este calibre.
En última instancia, Disney canceló la serie no por el «odio» en redes, sino porque el costo por cada espectador era insostenible, sumado a un rechazo masivo que incluso provocó que las figuras de acción fueran retiradas de las tiendas por falta de ventas.


