Atención SPOILERS. Los hermanos Duffer han cerrado Stranger Things y lo han hecho a lo grande, con ese tipo de final que te deja con la garganta apretada y la sensación de “vale, ya está… ¿y ahora qué hago con mi vida?”. Tras el episodio 8 de la temporada 5, The Rightside Up, por fin han salido a apagar (o avivar) los fuegos de las dudas.
Han hablado de escenas “perdidas”, teorías que llevaban años dando vueltas, y del destino de personajes que ya sentimos como si fueran colegas de toda la vida. Y sí: lo han hecho con esa calma de quien sabe que ha puesto el punto final donde quería desde el minuto uno de Stranger Things.
Un final de Stranger Things pensado para que duela… y para que encaje
Casi una década después de que Hawkins nos abriera una puerta a lo imposible, Stranger Things se despide intentando algo muy difícil: cerrar un fenómeno sin traicionarlo. Los Duffer reconocen en Collider que miraron finales que funcionan por una razón muy simple: no se disfrazan de otra cosa. Mencionan Friday Night Lights, Breaking Bad y Six Feet Under como referencias, pero no para copiar escenas, sino para pillar el “cómo” emocional.
La idea, según explican, fue mantenerse fieles al corazón de Stranger Things: aventura, crecimiento, esa vibra ochentera que huele a videoclub y a bici por la calle al atardecer. Por eso el cierre no busca ir de listo ni reventarte con giros gratuitos. Quiere despedirse mirándote a los ojos, sin trucos.
Y ojo, porque también confiesan que llevan diseñando el destino de la historia desde antes del estreno de la temporada 1. No es la típica frase de “lo teníamos todo planeado” soltada por compromiso. Aquí suena más a “llevamos años cargando con esto en la espalda y hoy por fin lo soltamos”.
La gran pregunta: ¿hubo escenas eliminadas en la temporada 5?
Si has leído por ahí lo de “hay escenas borradas que lo cambian todo”, los Duffer han sido tajantes: no hay escenas eliminadas en la temporada 5. Nada de “ya veremos si sale un montaje extendido” ni “quizá en un extra”. Nada. Lo único que ajustaron fue una escena con adolescentes en una azotea, porque se les fue la mano improvisando y duraba bastante más.
De hecho, cuentan que en toda Stranger Things solo han “borrado” una escena, y fue en la temporada 1, por un motivo casi de comedia interna: Netflix les pidió escribir algo que ellos no querían, la rodaron… y la eliminaron. Y lo mejor es que, según dicen, la plataforma ni se enteró. Maravilloso.
Así que si te agarrabas a la esperanza de que exista una secuencia secreta que confirme tu teoría favorita… mala noticia. La historia que has visto es la historia que querían contar. Punto.
Teorías, ruido y el tema que siempre vuelve: Will, Mike y el “Byler”
Con Stranger Things pasa algo curioso: la gente no solo mira, también reconstruye el puzzle como si estuviera en el salón de su casa, con corcho, chinchetas y cuerda roja. Y los Duffer lo saben. Sobre el asunto “Byler” (la idea de una relación romántica entre Will y Mike), su respuesta es clara y bastante adulta: cuando escriben, bloquean el ruido y siguen el plan.
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Dicen que el arco de Will llevaba ocho años construyéndose hacia este momento, y que su prioridad era ser fieles a lo que siempre habían querido hacer. No es una frase para dejar a todo el mundo contento, porque no lo intenta. Es más bien un “esto iba por aquí desde el principio”. ¿Te convence? ¿Te chirría? Ahí ya entras tú.
Lo interesante es que, sin meterse en debates infinitos, lo que están defendiendo es el ADN de Stranger Things: una historia de amistad, de crecer a hostias (emocionales), de perder cosas por el camino. Y cuando te pones esa camiseta, cambiar la ruta por presión externa suele salir regular.
¿Y Eleven? Ese final que te obliga a elegir
Aquí viene el plato fuerte. Los Duffer explican que el destino de Eleven se debatió desde muy pronto en la sala de guion, y que les gustó una idea concreta: presentar posibilidades y que el espectador decida qué cree. No porque no sepan, sino porque quieren que el final tenga esa cualidad extraña de los recuerdos, como cuando cierras una etapa y te cuentas una versión para poder seguir adelante.
Ellos lo plantean como un sacrificio inevitable. Puede leerse como algo definitivo o como un adiós distinto, pero en ambos casos hay un componente triste: Eleven evita que otros niños pasen por lo mismo, y eso la convierte en el corazón heroico de Stranger Things hasta el último segundo. Duele, pero tiene sentido.
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¿Muertes, despedidas y spin-offs? Aquí no hay trampa
Si esperabas una carnicería final “porque en algún sitio alguien tenía que caer”, los Duffer también han cortado por lo sano. Dicen que exploraron opciones, que cada temporada se hacen la pregunta de “¿y si matamos a este personaje, qué provoca?”, pero que casi nada se mantuvo mucho tiempo sobre la mesa. No encajaba con el espíritu aventurero y de “película ochentera” que define a Stranger Things.
Incluso reconocen que hubo dudas con ciertos personajes importantes (sí, hablan de lo cerca que estuvo alguna decisión), pero al final el punto era el mismo: si matas por matar, se nota. Y cuando se nota, te saca de Hawkins de un empujón.
¿Y los spin-offs? También han sido directos: no hay serie nueva con estos personajes en acción real. Se acabó. Hasta bromean con lo de Montauk, porque no querían que nadie se montara la película de “esto es la pista del próximo proyecto”. Era un guiño, una caricia nostálgica, no un tráiler escondido.
Además, confirman cosas que, si te gustan los detalles, te van a sonar a “vale, ahora encaja”: el regreso de Kali no era capricho, era necesario para que la temporada 5 funcionara; y el epílogo largo fue parte del plan porque querían respirar, quedarse con los personajes un rato más y despedirse sin prisa.
El último golpe emocional: el sótano, el D&D y cerrar la puerta
De todo lo que cuentan, hay una imagen que lo resume todo: los libros de D&D guardándose en el sótano, subir las escaleras, cerrar la puerta. Esa sensación de dejar atrás la infancia sin darte cuenta. Los Duffer dicen que ese concepto llevaba años en su cabeza, y que rodarlo al final del rodaje lo cargó de emoción real.
Y rematan con un detalle precioso: fue Noah Schnapp quien sugirió una forma de que todo el grupo “cerrara” juntos el viaje. Y eso, quieras que no, tiene un punto casi mágico. Como si Stranger Things se despidiera recordándote que la aventura no era solo monstruos y portales… era el tiempo pasando.
Ahora dime tú: ¿te ha gustado que Stranger Things deje espacio para interpretar el destino de Eleven, o eres de los que necesita una respuesta clarita y sin niebla del Upside Down? Te leo en comentarios, y si quieres más noticias así, síguenos también en Google News, que ahí Hawkins siempre está encendida.


