A veces mover una película de fecha suele ser un mal presagio, pero puede que para Clayface sea lo mejor, aunque tengamos que esperar más de un mes para poder disfrutarla en cines.
La noticia llega con aroma a reajuste fino dentro del nuevo DCU, ese tablero que James Gunn y Peter Safran están montando con paciencia de relojero. El retraso existe, sí, pero la sensación es que el monstruo gana con el cambio.
El movimiento de calendario que lo cambia todo para Clayface
Según informó Variety, Practical Magic aterriza el 11 de septiembre de 2026. ¿Y qué tiene que ver eso con el DCU? Pues que ese hueco era para Clayface. La solución ha sido desplazar la película al 23 de octubre de 2026, una fecha que, sinceramente, le sienta como un guante… de barro.
A priori, perder septiembre suena a jarro de agua fría. Pero si paras un segundo a pensar en qué tipo de historia es Clayface y qué público puede arrastrar, octubre empieza a brillar. No es un blockbuster luminoso, no va de chistes cada cinco minutos. Va de terror, de incomodarte, de inquietarte y de hacerte mirar la pantalla con media sonrisa tensa. Así que es buena idea acercarlo a Halloween.
Además, el propio DCU se está tomando muy en serio todo lo que rodea a Batman. No hay prisas, no hay lanzamientos a ciegas. Clayface forma parte de ese entorno oscuro y retorcido que pide tiempo y, sobre todo, la fecha adecuada.
DCU
Quién es Clayface y por qué no es “otro villano más”
Para quien no tenga tan fresco el personaje, Clayface es uno de los villanos más trágicos del universo de DC Comics. Bajo ese nombre se han escondido varias identidades, pero la más conocida es la de Basil Karlo, un actor fracasado que acaba convertido en una masa cambiante capaz de adoptar cualquier forma… a un precio personal devastador.
Clayface no es solo fuerza bruta ni un enemigo de final de nivel. Es pérdida de identidad, obsesión, miedo a mirarse al espejo y no reconocerse. Por eso funciona tan bien cuando se le trata como un monstruo trágico, más cerca del terror psicológico que del cine de superhéroes clásico. ¿No te parece que ahí hay una peli con personalidad?
Ese enfoque ya lo vimos funcionar en animación y en cómic, y es justo el camino que parece seguir esta adaptación. Nada de suavizar aristas. Aquí se viene a explorar la parte fea del poder, la que no se puede vender en camisetas.
DC Comics
Octubre, terror y una oportunidad en taquilla
Todo apunta a que Clayface será una película con ADN de terror. No terror de susto fácil, sino uno más corporal, denso, más atmosférico, de los que se te quedan pegados. Y si hay alguien que sabe jugar en ese terreno, es Mike Flanagan.
Flanagan no es un recién llegado. Su nombre ya impone respeto entre los amantes del género, y mientras trabaja también en la nueva etapa de The Exorcist, se encarga de dar forma a Clayface con una idea clara: horror, tragedia y humanidad retorcida. Una combinación que en septiembre se quedaba un poco huérfana y que en octubre encaja como una noche de lluvia.
El propio director ha citado como referencia el arco “Feat of Clay” de Batman: The Animated Series, una historia que convirtió a Clayface en algo más que un villano episódico. Allí era monstruo y víctima al mismo tiempo, y esa dualidad es oro puro para el cine.
Un villano incomprendido con mucho que decir
James Gunn ya dejó caer en su momento que Clayface es un “villano perennemente incomprendido”. Y ojo, porque esa frase dice mucho. No estamos ante un malo plano, sino ante un personaje que puede moverse entre el antihéroe empático y la amenaza absoluta, dependiendo de cómo lo mires.
El encargado de darle vida será Tom Rhys Harries, que se estrena en el DCU con un papel nada sencillo. No es solo maquillaje y efectos digitales; es transmitir dolor, rabia y desesperación a través de un personaje que, literalmente, no tiene forma fija. Un reto actoral de los que marcan carrera.
Tom Rhys Harries
Si el equipo acierta con los efectos visuales y, sobre todo, con la parte emocional, Clayface puede convertirse en una de esas sorpresas que nadie vio venir. Y en octubre, con el público más abierto al terror, las opciones de que la taquilla responda se multiplican.
Un retraso que puede jugar a favor del DCU
Mirándolo en frío, el cambio de fecha no parece un paso atrás, sino una jugada estratégica. El DCU necesita construir confianza, demostrar que sus películas tienen identidad propia y que no todo sigue la misma fórmula. Clayface es una oportunidad perfecta para eso.
Alejarla del ruido de finales de verano y colocarla en plena temporada de Halloween le da espacio para respirar y para atraer a un público más amplio, no solo a quienes siguen todo lo que huela a Batman. Terror, drama, tragedia… son palabras que suman, no que restan.
Así que sí, Clayface se retrasa. Pero también se coloca donde mejor puede lucir. A veces, esperar un poco más merece la pena si el resultado es algo diferente, incómodo y memorable. ¿Tú cómo lo ves? ¿Te convence este enfoque más oscuro? Cuéntanoslo en comentarios y, si no quieres perderte nada del DCU, síguenos en Google News… que aquí el barro se mueve mucho.


