El nuevo juguete televisivo de Ryan Murphy ya está aquí y viene con bisturí afilado. The Beauty mezcla ciencia ficción, terror corporal y una crítica incómoda al culto a la imagen, con Ashton Kutcher en el centro del huracán. Y sí, la gran pregunta estaba en el aire: ¿su villano es Elon Musk con otro peinado?
Desde que se estrenó la serie, el runrún no ha parado. Un multimillonario carismático, con poder casi infinito y cero remordimientos morales suele activar automáticamente el radar del espectador moderno. Pero Kutcher ha decidido cortar de raíz los rumores antes de que se conviertan en leyenda urbana.
Un multimillonario, una sustancia milagro y demasiadas teorías
En The Beauty, Ashton Kutcher interpreta a Byron Forst, también conocido como “la Corporación”, el hombre más rico del planeta. Su empresa ha descubierto una sustancia capaz de convertir a cualquier persona en una versión físicamente mejorada de sí misma. Más guapa, más joven, más perfecta. El precio, claro, es otro asunto.
El problema no es solo el producto, sino lo que ocurre después. La serie plantea un escenario inquietante donde la belleza se vuelve viral… y letal. Hay ecos de The Substance, body horror sin complejos y una sensación constante de que algo va muy mal aunque todo luzca impecable.
Con ese perfil, muchos espectadores no tardaron en hacer comparaciones. Silicon Valley, megafortunas, CEOs intocables. Los nombres de Elon Musk y Mark Zuckerberg empezaron a aparecer en redes casi de inmediato. Kutcher, sin embargo, lo tiene claro.
Elon Musk (cordonpress)
“No está basado en ninguna persona real”
En una entrevista reciente con The Hollywood Reporter, el actor fue directo al grano. Su personaje no está inspirado en Musk, ni en Zuckerberg, ni en ningún magnate concreto. Aunque admite que Musk podría acercarse por nivel de riqueza, la comparación se queda ahí.
Según Kutcher, la clave del personaje no es quién es, sino cómo se mueve. Esa sensación de que las personas con un poder descomunal viven en una burbuja donde todo parece fácil, inmediato, sin fricción. Ese aire de intocabilidad es lo que quiso llevar a pantalla, más que una caricatura reconocible.
Y tiene sentido. The Beauty no va de señalar con el dedo a una persona concreta, sino de poner un espejo incómodo frente a una sociedad obsesionada con mejorar su envoltorio, cueste lo que cueste. ¿No te suena de algo?
Ashton Kutcher (cordonpress)
El regreso televisivo más oscuro de Ashton Kutcher
Durante los últimos años, Ashton Kutcher había bajado el perfil interpretativo. Alguna aparición puntual, proyectos menores y mucho foco en negocios e inversión. Nada que ver con aquel actor omnipresente que marcó una época en televisión con personajes icónicos y comedias de gran audiencia.
Por eso The Beauty se siente como un regreso meditado. Aquí no hay risas enlatadas ni carisma desenfadado. Kutcher se mete en la piel de un villano frío, calculador, convencido de que el fin justifica cualquier medio. Y lo hace sin pedir perdón al espectador.
El salto al drama no es casual. Interpretar a alguien que toma decisiones moralmente indefendibles requiere un ejercicio curioso: no juzgar al personaje. Kutcher lo define como una especie de gimnasia mental constante, una forma de justificar internamente lo injustificable para que el resultado sea creíble.
FX
Ryan Murphy, la tentación imposible de rechazar
Otro factor clave fue trabajar con Ryan Murphy, una figura que no necesita demasiada presentación. El creador detrás de American Horror Story y Monster le presentó la idea y bastó una conversación profunda para convencerle.
Hablaron de obsesión estética, de medicamentos como Ozempic o Mounjaro, de cirugía, de esa carrera silenciosa por alcanzar una versión idealizada de uno mismo. Murphy lanzó la pregunta que vertebra la serie: si existiera una inyección que te hiciera perfecto, ¿cuánto estarías dispuesto a pagar?
Ahí está el núcleo de The Beauty. No en el villano, ni siquiera en la sustancia, sino en nuestra relación con el deseo de ser mejores… o al menos parecerlo. La serie no grita, susurra, y eso la hace aún más incómoda.
Una serie que duele porque acierta
Emitida por FX y Disney Plus, The Beauty no busca agradar. Su estética limpia contrasta con lo que ocurre bajo la superficie. Cuerpos perfectos, consecuencias horribles. Promesas de mejora personal que esconden un coste que nadie quiere mirar de frente.
El personaje de Ashton Kutcher funciona precisamente porque no es un villano de cómic. No levanta la voz, no se ensucia las manos. Simplemente ignora las consecuencias porque puede permitírselo. Y eso, quizá, es lo que más inquieta.
La serie invita a preguntarse hasta qué punto hemos normalizado ciertas dinámicas. ¿De verdad es tan descabellado su planteamiento? ¿O solo es una versión exagerada de algo que ya estamos viviendo, pero con mejor iluminación?
Kutcher demuestra aquí que todavía tiene mucho que decir como actor. Su Corporación no busca ser simpática ni odiable, solo coherente dentro de una lógica perversa que, si te paras a pensarlo, no resulta tan ajena.
The Beauty no es una serie cómoda, pero sí de las que se quedan dando vueltas en la cabeza después de apagar la pantalla. Y eso, hoy en día, ya es bastante.
Ahora te toca a ti: ¿te comprarías la inyección si existiera o saldrías corriendo? Cuéntanos qué te ha parecido y no olvides seguirnos en Google News, que aquí seguimos diseccionando la cultura pop sin anestesia.


