El arquero esmeralda regresa a las calles, donde la justicia se mide sin superpoderes
La cuarta entrega de Green Arrow: All In cierra el primer arco argumental de la nueva serie de Oliver Queen. En ella, el héroe se enfrenta al extraño asesino cuya misión va más allá de los simples crímenes: busca impartir una justicia que ni el dinero ni el poder de Oliver Queen parecen poder alcanzar.
Con este número casi llegamos al final de una etapa breve pero intensa, en la que Chris Condon, junto al dibujante Montos, ha logrado una notable reconversión del personaje. Tras la etapa de Joshua Williamson, centrada en el aspecto más superheróico, la serie recupera un tono más callejero y detectivesco, algo que no se veía desde los tiempos de Mike Grell o en algunas incursiones de Judd Winick.
Roy Harper y la adicción
Llega a Green Arrow el final del misterio, los asesinatos de Freshwater se resuelven de forma abrupta, aunque su desarrollo ha sido uno de los elementos más interesantes de la saga.
El conflicto central plantea una pregunta incómoda: hasta qué punto es válido tomar la justicia por propia mano más cuando no hay un villano sino una corporación buscando beneficios por encima de la gente. En este punto, Green Arrow se enfrenta a un dilema con y sin traje de superhéroe: porque como vigilante no tiene poder sobre los poderosos que iniciaron todo por codicia, y como millonario es el responsable de parte del problema por su irresponsabilidad
El arco argumental que comienza tras el cierre del asesino de fresh water recupera uno de los momentos más dramáticos de la vida de Oliver Queen: la posibilidad de que Roy Harper, antes Speedy y ahora Arsenal, recaiga en su problema con las drogas. El personaje ya vivió esta lucha durante los años sesenta, cuando una infiltración lo llevó al límite, pero ahora se puede ver forzado de nuevo por culpa de un asesino y sus métodos.
La justicia unilateral: ¿solución o peligro?
El escritor explora cómo la justicia fuera de los tribunales puede convertirse en un acto unilateral y peligroso, donde una sola persona decide quién es culpable y cuál será su castigo. Aunque en los cómics de Juez Dredd este concepto se utiliza con un tono casi paródico, aquí se aborda desde una perspectiva más cruda y realista. Si continuará la saga estaríamos ante juicios por derechos civiles y daños y perjuicios por negligencia.
La trama, bien escrita por Chris Condon, mantiene la tensión a pesar de que el lector suele llevar ventaja. Los flashbacks y la narrativa visual permiten anticipar varios giros, situando al público en una posición de superioridad frente al propio Oliver Queen. Esto invita a cuestionar si las acciones de Green Arrow son realmente justas o si, por el contrario, están condenadas al fracaso.
El asesino actúa como juez, jurado y verdugo, ignorando el sistema legal y decidiendo quién merece castigo. Este enfoque, cercano a la ideología de personajes como El Castigador, choca frontalmente con los principios de Green Arrow y crea una duda sobre los límites del vigilantismo, y si los superhéroes pueden entrar en dicho campo.
Crimson Mist: el reflejo roto de Oliver Queen

El próximo villano de Green Arrow, Crimson Mist, promete ser un reflejo más oscuro y fracturado de Oliver Queen: un arquero que ejecuta a narcotraficantes y adictos obligándolos a ingerir dosis letales. Pero el juego de espejos no termina ahí.
El nuevo arco también introduce a un secundario, un millonario que, como Queen, ha acumulado fortuna y poder pero que, a diferencia de él, ha sucumbido a la corrupción. Ambos personajes funcionan como espejos rotos de lo que Oliver podría haber sido —o podría llegar a ser—: uno representa la justicia distorsionada llevada al extremo,y el otro el poder del dinero sin escrúpulos.
Montos: un arte lleno de atmósfera
A nivel artístico, Montos, un autor todavía poco conocido para parte del público, sorprende con un estilo cercano, alejado del realismo fotográfico pero cargado de figuras a media vida entre sombras y luz. Las luces, las sombras y los contrastes refuerzan el tono noir de la historia, rozando por momentos el terror psicológico. Cerca de autores como Andrea Sorrentino y Jane Lee.
Este enfoque visual potencia el dramatismo de la trama y contrasta con la estética más limpia y luminosa de los flashbacks, que retratan el barrio de Star City como un lugar casi idílico, aunque envenenado por la contaminación industrial. El artista logra así un equilibrio entre lo sucio y lo poético que eleva la calidad de la serie.
DC apuesta por el regreso a las raíces
Aunque esta etapa creativa de Chris Condon y Montos termina pronto, tenemos seguro que la colección continuará y el cierre de este arco deja claro que DC apuesta por recuperar la esencia clásica de sus personajes.
Green Arrow vuelve a ser ese héroe callejero, alejado de los supervillanos con poderes descomunales, para centrarse en conflictos más cercanos. No es el David contra Goliat que muchos esperan, sino un hombre que busca una causa y lucha por una justicia accesible.
Chris Condon aprovecha este escenario para desarrollar personajes y ambientes adictivos, mientras Montos refuerza la atmósfera con un arte evocador. Aunque la etapa de Joshua Williamson decepcionó a parte del público por su enfoque excesivamente superheróico, esta nueva dirección recupera el espíritu de Mike Grell y devuelve al personaje a un terreno más urbano y cercano.
Una sorpresa agradable, a pesar del cambio de traje, que no termina de funcionar, el regreso de la capucha es positivo, pero la capa corta a medio camino del médico y el superhéroe no parece terminar de funcionar.
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All In Green Arrow 4
NOTA CINEMASCOMICS
TOTAL
Green Arrow cierra su primer arco en esta nueva etapa apostando por un enfoque más urbano, oscuro y centrado en dilemas morales, donde la justicia deja de ser una línea clara. Chris Condon recupera la esencia clásica del personaje mientras introduce conflictos personales y sociales, como el papel de las corporaciones o la recaída de Roy Harper, en una historia sólida que destaca más por su tono y atmósfera que por su resolución.


