No son muchos los personajes que han irrumpido en La Casa de las Ideas arrastrando una enorme cantidad de secretos sobre su origen y sus capacidades, incluso sus intenciones. Panini Cómics cierra una nueva temporada de las aventuras de Wanda Maximoff haciendo que se enfrente a su faceta como maestra de las artes mágicas.
Un debut que inspira recuerdos
Ver el inicio de la andadura de Amaranth en este tomo de las aventuras de La Bruja Escarlata deja un poso de ejercicio de memoria que sin ir muy lejos me trae recuerdos a dos de los mutantes más populares, Lobezno y Cable. Las vidas de James “Logan” Howlett y de Nathan Christopher Summers llegaron a nuestras vidas cubiertas por una capa de misterio, de recuerdos ocultos, de vidas pasadas todavía por desentrañar.
Ellos arrastraron su condición durante muchos años, no tanto como conocer de donde ha salido Amaranth, pero dejando que esa sensación de breve deja vu, incluso lamentando que no se haya aprovechado mucho más esa circunstancia. Porque Amaranth tenía potencial para no buscar una solución rápida, aunque ni la colección ni los tiempos permiten algo reposado sino más directo.
Sobre todo porque esta singladura, nueva temporada o como queráis llamarlo de La Bruja Escarlata y sus vivencias en Lotkill, Nueva York, termina en este volumen una vez que alcanzamos la décima entrega, una práctica que últimamente utiliza mucho la Marvel actual, para que todo quede agrupadito para su posterior reimpresión en tomos de tapa blanda. Lo siguiente será volver a reunirla con La Visión, pero eso lo veremos en una futura reseña.
Por el momento disfrutemos de las andanzas de Wanda junto a Amaranth, un “regalo” caído del cielo que deja la mismísima Agatha Harkness, declarando que no está a la altura para ejercer de maestra de la joven. ¿Un gesto de reconocimiento a las virtudes de su antigua pupila? Claro que no, más bien un presente envenenado pero bien envuelto.
El camino esta vez es corto

No son muchas las lecciones que Wanda enseñará a su aprendiz de bruja, más bien se encontrará con preguntas que encontrarán respuesta en sí misma, el reconocimiento tácito de no ser perfecta a pesar del domino de sus artes y del mundo mágico que la rodea. De lo fácil que puede complicarse una situación cuando intervienen factores desestabilizantes por doquier.
El viaje empieza por un lugar conocido, como Nueva Salem, para dar la oportunidad de aparecer a Nicholas Scratch, el hijo de Harkness, para a continuación recuperar a Jack Frost, todo al tiempo que vamos descubriendo los poderes de Amaranth, que incluyen una mirada que conduce a la locura de aquellos que la reciben, sin mala intención, solo descontrol.
Para alcanzar el clímax de este tomo tenemos la aparición especial de la ladrona por excelencia del Universo Marvel, La Gata Negra. Está claro que Felicia Hardy no puede dejar la oportunidad de poner sus manos en cualquier objeto valioso, pero si encima le puede servir para simplificarle la vida… pues con mayor motivo.
Con el Caldero Espía y sin salir de la cámara donde La Bruja Escarlata custodia todos los elementos mágicos que han quedado bajo su protección, con el beneplácito de figuras como Stephen Strange, el Doctor Vudú, el Doctor Druida o los consorcios gubernamentales D.A.M.N. y S.T.A.K.E., se inicia un conjuro que va a desvelar finalmente de dónde viene Amaranth y la respuesta no es todo lo perfecta que podría haber sido pero lo cierto es que tiene su justificación.
Volveremos a verte, chica
Esa es la promesa que nos deja el desenlace para un personaje que todavía tiene mucho por contarnos, aunque ya conozcamos su nombre verdadero, casi impronunciable, y del vientre de que entidades místicas brotó. Steve Orlando sigue marcando una senda que Wanda ha de recorrer para recuperar el estatus que perdió hace tantos años, con un mal comienzo en Vengadores Desunidos y un remate aún peor que desató la saga de Dinastía de M. Las tramas junto a Darcy Lewis y la tienda Emporio han permitido vislumbrar un lado más humano de La Bruja Escarlata y todavía queda mucho por descubrir, sobre todo ahora que sabemos que el título de Hechicero Supremo de la Tierra está vacante.
A los lápices tenemos a los italianos Jacopo Camagni y Lorenzo Tammetta, con portadas de Russell Dauterman, que también remata el número final con una doble splash page que engloba a todos los personajes importantes en la vida de Wanda Maximoff, desde Magneto a Mercurio, pasando por sus hijos, Polaris y una galería de villanos nada desdeñables.
Buen remate para esta “temporada” con unos episodios bien construidos y una historia que nos ha dejado a un nuevo miembro de La Casa de las Ideas, uno que promete, aunque nunca llegue a salir de la esfera de esta colección y aquellas que la continúen. Porque Amaranth se nos ha mostrado como una chica necesitada de ayuda pero también puede dar un vuelco completo hasta convertirse en una estupenda rival.
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La Bruja Escarlata: El ascenso de Amaranth
NOTA CINEMASCOMICS
TOTAL
A petición de Agatha Harkness, La Bruja Escarlata acepta a una nueva y misteriosa alumna. Pero ¿de dónde salió la joven hechicera conocida como Amaranth? ¿Y qué pudo haber asustado a Agatha para que renunciara a la oportunidad de ser su mentora?


