Prepárate, porque esto no lo veías venir. La nueva película de G.I. Joe ya tiene guionista y no es precisamente una elección tranquila. Paramount ha decidido apostar por Max Landis, un nombre que llevaba años fuera del foco mediático y que ahora vuelve a primera línea con uno de los juguetes más potentes del cine de acción.
Sí, hablamos de G.I. Joe. Y no, esto no es un simple movimiento de despacho. Es una jugada que puede cambiar el rumbo de la franquicia. Porque cuando mezclas nostalgia, polémica y soldados de élite con lanzamisiles, el cóctel puede salir explosivo… o salir ardiendo.
G.I. Joe vuelve a la carga con una decisión arriesgada
Paramount ha fichado a Max Landis para escribir una nueva película de G.I. Joe, marcando su regreso a Hollywood siete años después de que su carrera se frenara en seco durante el movimiento #MeToo. El guionista fue señalado en 2019 por varias acusaciones graves publicadas por The Daily Beast. Nunca hubo cargos formales, pero su nombre desapareció prácticamente del mapa.
Más tarde, el propio Landis reconoció haber cometido lo que llamó “errores serios en relaciones” y se definió como una pareja tóxica. Incluso admitió en un vídeo que entendía por qué ciertas personas le odiaban. Desde entonces, silencio. Hasta ahora.
Y aquí viene lo curioso: Paramount no solo ha encargado un guion a Landis para G.I. Joe, sino que también ha pedido otro borrador a Danny McBride. Dos enfoques distintos para la misma franquicia, con la posibilidad de fusionarlos más adelante. Traducido: el estudio quiere probarlo todo antes de disparar.
¿Qué es exactamente G.I. Joe?
Para los que necesiten refrescar memoria, G.I. Joe nació como línea de figuras de acción de Hasbro en los años 60 y evolucionó hasta convertirse en una saga multimedia con cómics, series animadas y películas. La premisa es sencilla pero efectiva: un equipo internacional de élite combate a la organización terrorista Cobra, liderada por villanos tan carismáticos como Cobra Commander o Destro.
Uniformes tácticos, gadgets imposibles, vehículos gigantes y esa sensación de aventura militar noventera que huele a pólvora y plástico nuevo. Eso es G.I. Joe. Acción directa, sin demasiadas complicaciones filosóficas.
Un historial irregular en la gran pantalla
El paso de G.I. Joe por el cine ha sido… irregular, por decirlo con cariño. G.I. Joe: The Rise of Cobra (2009) superó los 300 millones de dólares en taquilla mundial, pero no convenció ni a crítica ni a público. Mucha explosión, sí, pero poco impacto real.
G.I. Joe
Luego llegó G.I. Joe: Retaliation en 2013, que mejoró cifras hasta los 375 millones, apostando por un tono más serio y la presencia de Dwayne Johnson. Aun así, la saga nunca terminó de consolidarse como el gran blockbuster que prometía ser.
En 2021, Snake Eyes: G.I. Joe Origins intentó reinventar el universo centrándose en el ninja más icónico de la franquicia. El resultado fue un fracaso tanto comercial como crítico. Y eso dolió. Porque Snake Eyes era, en teoría, la baza segura.
Snake Eyes
Proyectos cancelados y oportunidades perdidas
Antes de Snake Eyes existía otro proyecto titulado G.I. Joe: Ever Vigilant, con Josh Appelbaum y André Nemec como guionistas. Incluso se rumoreaba el regreso de Dwayne “The Rock” Johnson liderando un nuevo equipo con personajes como Daina Janack, Wild Bill o General Flagg, enfrentándose a los gemelos Tomax y Xamot.
Sonaba potente, ¿verdad? Pues se quedó en el cajón. Otra bala sin disparar dentro del universo G.I. Joe.
¿Por qué G.I. Joe sigue siendo relevante hoy?
Aquí está la gran pregunta. ¿Por qué insistir con G.I. Joe en 2026? Porque la marca sigue teniendo algo que otras franquicias no tienen: identidad clara. En un panorama saturado de multiversos y superhéroes con crisis existenciales, G.I. Joe es acción directa, sin rodeos.
Además, el universo compartido con Transformers sigue sobre la mesa. Ese crossover anunciado en 2024 no está cancelado. Imagínate robots gigantes y comandos tácticos en la misma película. Si eso se hace bien, puede ser un bombazo.
También hay un factor nostalgia muy fuerte. Generaciones que crecieron con las figuras, los dibujos animados y los cómics ahora tienen poder adquisitivo. Y eso pesa. Hollywood lo sabe.
El riesgo Landis
La gran incógnita es si Max Landis puede aportar algo fresco a G.I. Joe. Su guion para Chronicle en 2012 fue aplaudido por su enfoque distinto dentro del cine de superhéroes. Tenía energía, personajes con aristas y una narrativa poco convencional.
Pero Bright para Netflix dividió opiniones, y su trayectoria quedó marcada por la polémica. ¿Será capaz de escribir un G.I. Joe más oscuro, más humano, más intenso? ¿O veremos otra cinta de explosiones sin alma?
Paramount parece convencida de que merece una segunda oportunidad. Y eso, en Hollywood, no es poca cosa.
Un futuro incierto pero interesante
Lo que está claro es que G.I. Joe no se rinde. La franquicia ha tropezado varias veces, pero sigue levantándose. Y eso dice algo. Quizá el problema nunca fue el concepto, sino la ejecución.
Si combinan el músculo visual de Transformers con el espíritu táctico de G.I. Joe y un guion que realmente entienda a los personajes, puede salir algo muy potente. Algo que huela a metal caliente y adrenalina pura.
Ahora la pelota está en el tejado de Paramount. Y nosotros, mientras tanto, mirando desde la grada con las palomitas en la mano.
¿Te convence esta elección para G.I. Joe o crees que es jugar con fuego? Cuéntanoslo en comentarios y síguenos en Google News, que aquí seguimos vigilantes… siempre vigilantes.


