Hay episodios que simplemente avanzan la trama… y luego están los que cambian la historia entera sin que casi te des cuenta. El caballero de los siete reinos acaba de regalarnos uno de esos instantes que, si lo miras bien, altera para siempre el destino de Juego de Tronos. Y no hablamos de dragones volando ni de ejércitos chocando, sino de algo mucho más pequeño… y mucho más devastador.
Porque sí, El caballero de los siete reinos se vendía como la precuela íntima, centrada en personajes, en miradas y decisiones personales. Pero el último episodio ha tocado una pieza clave del dominó Targaryen. Y cuando cae esa pieza, todo Poniente empieza a tambalearse.
El juicio de los siete de El caballero de los siete reinos lo cambia todo
Atención SPOILERS. El capítulo 1×05 titulado “In the Name of the Mother” culmina con el famoso juicio de los siete, ese combate brutal donde el honor pesa más que la sangre. Y ahí está Baelor Targaryen (Bertie Carvel), heredero al Trono de Hierro, Mano del Rey e hijo de Daeron II. Baelor es un príncipe sensato, justo y con fama de poder convertirse en uno de los mejores reyes que jamás tuvo Poniente.
Baelor Targaryen
Pero El caballero de los siete reinos decide que eso sería demasiado fácil.
Baelor muere defendiendo a Ser Duncan el Alto (Peter Claffey), un caballero errante sin relevancia política. Y lo hace por honor. Lo irónico es que no cae ante un enemigo declarado, sino por un golpe accidental de su propio hermano, el príncipe Maekar (Sam Spruell). Una tragedia seca, incómoda, sin música épica que la suavice.
Aquí entra la reflexión que lo cambia todo. George R.R. Martin lo dejó claro en 2022: «En El caballero errante, la primera historia de Dunk y Egg, la muerte de Baelor “Rompelanzas”, que era el heredero, el siguiente en la línea de sucesión al trono, y que creo que habría sido un rey muy fuerte y muy competente, muere para defender el honor de un insignificante caballero errante. ¿En qué sería diferente la historia de Poniente si Baelor no muriera? Eso sería muy significativo».
Traducido: Baelor habría sido un rey fuerte y competente. Su muerte altera el curso de la historia. Y viendo lo que ocurre después… cuesta no darle la razón.
La línea Targaryen empieza a torcerse
Para entender por qué El caballero de los siete reinos transforma Juego de Tronos para siempre, hay que mirar la línea sucesoria. Estamos en mitad del reinado de Daeron II, el duodécimo Targaryen en sentarse en el Trono de Hierro. Entre la Danza de los Dragones y la caída final en la Rebelión de Robert.
Daeron II tiene cuatro hijos: Baelor, Aerys, Rhaegel y Maekar. El primero está preparado desde niño para gobernar. Noble, inteligente, criado para mantener la estabilidad sin dragones que respalden su poder. Todo apunta a que habría sido una versión moderna de Jaehaerys el Conciliador. Pero Baelor muere.
Entonces el heredero pasa a ser Aerys (no el Rey Loco, ojo). Este se convierte en Aerys I y gobierna doce años. Su heredero, Rhaegel, muere también. Los hijos de Rhaegel desaparecen prematuramente. El trono termina en manos de Maekar, el cuarto hijo. Y aquí es donde El caballero de los siete reinos empieza a sonar como una broma cruel del destino.
Maekar, el rey que no debía serlo
Maekar jamás fue criado para reinar. Era el cuarto en la fila. Un comandante eficaz en las Rebeliones Fuegoscuro, sí, pero no el elegido. Su ascenso se siente como un error del sistema, como si la maquinaria Targaryen se hubiese descuadrado.
En Festín de Cuervos, el maestre Aemon recuerda algo demoledor sobre su padre:
«Y mi padre… nunca pensó que el trono pasaría a él, y aun así ocurrió. Solía decir que ese fue su castigo por el golpe que mató a su hermano. Rezo para que encontrara en la muerte la paz que nunca conoció en vida».
Maekar veía el trono como castigo por haber matado a Baelor. Y esa culpa pesa en cada decisión. ¿Te das cuenta? Un solo golpe en un juicio cambia generaciones enteras.
De Egg al Rey Loco: el efecto dominó definitivo
Aquí es donde El caballero de los siete reinos conecta directamente con Juego de Tronos. Maekar tiene cuatro hijos: Daeron el Borracho (Henry Ashton), Aerion (sí, el que bebe fuego valyrio creyendo que se convertirá en dragón) (Finn Bennett), Aemon y el pequeño Egg / Aegon (Dexter Sol Ansell).
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Daeron muere joven. Aerion se elimina a sí mismo con su propia locura. Aemon renuncia al trono y se une a la Guardia de la Noche. Y entonces… Egg, el cuarto hijo del cuarto hijo, termina siendo rey.
Aegon V, conocido como “Aegon el Improbable”.
Egg es un buen chico. Lo hemos visto en El caballero de los siete reinos. Es amable, entiende a la gente común, ha vivido lejos del lujo cortesano. Como rey intenta reformar el sistema, mejorar la vida de los pequeños campesinos, suavizar el peso feudal. Pero el sistema no se deja reformar tan fácil.
Sus intentos chocan contra la nobleza. Permite matrimonios por amor. Se generan tensiones sucesorias. Todo parece noble… pero frágil.
Y aquí viene el giro final.
El nieto de Egg es Aerys II, el Rey Loco. El hombre que quema vivos a sus enemigos, provoca la Rebelión de Robert y sella la caída definitiva de la Casa Targaryen. Sin la muerte de Baelor, esa cadena quizá nunca habría existido.
Una ironía brutal en la historia de Poniente
Lo fascinante es que El caballero de los siete reinos no necesita una gran batalla para transformar Juego de Tronos para siempre. Le basta un momento humano, un acto de honor y un golpe mal dado.
Baelor muere defendiendo la justicia. Ese gesto aparentemente pequeño altera casi tres siglos de historia. La dinastía se mantiene más tiempo del que quizá debía… pero termina cayendo igual. Porque en el mundo de Martin, la monarquía es una rueda que siempre acaba aplastando a alguien.
Y si lo piensas bien, para que Juego de Tronos siquiera exista, tenían que morir hijos, hermanos y herederos en el orden exacto. Es casi macabro. Como si Poniente fuese un tablero donde el destino mueve fichas con precisión quirúrgica.
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Eso es lo que hace grande a El caballero de los siete reinos. No se limita a contarte aventuras de Dunk y Egg. Te muestra cómo un instante aparentemente menor puede moldear el futuro de dragones, guerras y tronos.
Y ahora dime tú: si Baelor hubiese vivido, ¿habríamos tenido al Rey Loco? ¿Habría existido la Rebelión de Robert? ¿Seguirían los Targaryen gobernando cuando empieza Juego de Tronos? Piénsalo bien… y luego pásate por Google News para seguirnos, que Poniente siempre tiene otra sorpresa preparada.


