Llegamos a la cifra redonda de cincuenta números del volumen original de la colección de Daredevil sin que supusiera nada realmente especial, ni mayor número de páginas, ni evento especial. Panini Comics sí que asiste a otros hitos más reveladores, los de un hombre que quiere preservar el bienestar de los suyos aun a su costa.
No fue cosa de los ochenta
Si te uniste a las andanzas de Daredevil con la etapa de Frank Miller puede que pienses que allí empezó a convertirse en un personaje más oscuro, como la suerte que corrió Batman de la mano del mismo autor. Pues no, Stan Lee ya definió el ADN de Matthew Murdock como el de un protagonista perseguido por sus preocupaciones, puede que no tuviese miedo a exponerse físicamente a pesar de sus limitaciones, o no, ese sentido del radar ha demostrado ser más útil que la vista y el resto de sentidos aumentados una bendición para muchas otras cosas. A Matt le preocupaban mucho todos aquellos de su círculo interno, sobre todo Foggy Nelson y Karen Page.
Aunque ya lo hemos venido viendo, en las páginas de este tomo volvemos a tener ejemplos del sacrificio que termina haciendo Murdock / Daredevil para que los suyos salgan lo mejor parados posible, aunque él tenga que dar un paso al lado, perder todo aquello por lo que alguna vez luchó. Se sacrifica de forma completamente desprendida, altruista, consiguiendo a cambio encontrarse solo. De nuevo el amor le resulta esquivo, como ha venido siendo en tantos y tantos casos a lo largo de los años.
De nuevo pone una barrera con Karen e incluso eso le lleva a desear abandonar su faceta de superhéroe, recordando a una escena ya familiar, la de Peter Parker, dejando atrás su traje de Spiderman, repitiendo Stan Lee algo que ya había hecho dos años antes.

No llega la sangre al río
Seguramente consciente de ello, Stan no ahonda en el concepto de la misma manera, solo lo mantiene unas breves páginas para volver sobre ello al final del tomo, hasta que Matt se dé cuenta de que su vida va ligada a la del uniforme rojo, será otra forma de atormentarle. Los héroes no lo son solamente por vestir un uniforme, daría igual que Parker, Murdock, Rogers o Barton no vistieran coloridas mallas, sus corazones marcan el camino de hacer el bien sin mirar a quién, sin importar las consecuencias propias.
Dicen que los héroes son tan grandes como las amenazas a las que se enfrentan, como los rivales que tienen en frente, pero algo dentro de ellos les hace especiales, les ayuda a levantarse cuando son derrotados, les hace poner la otra mejilla antes de llegar a rendirse.
Todo esto me recuerda que Matt tiene de nuevo como enemigo en estas páginas al Bufón, se podría decir que su némesis de entonces, el que le había conseguido inculpar por un asesinato no cometido, el de su enemigo que estaba vivito y coleando. Cobrarse esa deuda es un objetivo prioritario, recuperar el favor del público y de los policías con los que colabora de vez en cuando y tienen orden de arresto contra él. Se suele decir que Dios aprieta pero no ahoga, aunque Daredevil tenga un par de cosas que decir al respecto de ello, a pesar de su intensa fe cristiana.
Uno de esos episodios
A veces las colecciones nos sorprenden con números especiales, de esos que terminan siendo recordados posteriormente, bien por su significado o por lo que supusieron en un momento determinado. Los Premios Eisner incluso premian anualmente a un episodio, autoconclusivo dentro de una serie, que destaca en particular. En ese momento Estados Unidos estaba muy implicado en la Guerra de Vietnam y que mejor oportunidad que llevar a Murdock a realizar un show para los soldados a una zona apartada del frente.
Allí tendrá la oportunidad de conocer a Willie Lincoln, un soldado de color que recientemente ha sufrido heridas graves en sus ojos hasta el punto de llegar a perder por completo la visión. Ninguno dudamos que Daredevil puede llegar a convertirse en su mejor consejero y apoyo.
La visibilidad del conflicto, sus víctimas y el empleo de la opción interracial deja constancia del interés de Lee por tocar algunos temas complejos y polémicos, virtud de esa Marvel adelantada a su tiempo que marcó buena parte de la línea editorial hasta iniciado el Siglo XXI. El dibujo de Gene Colan sigue brillando en un momento de plenitud creativa que le llevaría incluso a dibujar algunos episodios de Los Vengadores, motivo por el que va a verse sustituido por un novel Barry Smith, que va a parecer su sombra durante una temporada, pues también ocupó su lugar en Los Héroes más Poderosos de la Tierra.
También asistimos al relevo de Stan Lee por alguien acostumbrado a ser su sustituto de cabecera, Roy Thomas. Una etapa que termina con el empleo de uno de los villanos más habituales de Daredevil, El Zancudo.
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Biblioteca Marvel Daredevil Tomo 9
NOTA CINEMASCOMICS
TOTAL
Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. El último desafío de El Bufón... ¡ante las cámaras de TV! La visita de Daredevil a la Guerra de Vietnam. La carrera electoral de Foggy por convertirse en fiscal de distrito entra en su recta final, pero quizás El Zancudo le impida llegar a la meta. Además, los históricos episodios de Barry Smith, coincidiendo con la marcha de Stan Lee. Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!



