La lucha de Liliana por aceptar su lado más oscuro define el corazón de una miniserie que explora el potencial olvidado de un personaje ya clásico de la franquicia mutante.
El personaje conocido como Magik, Illyana Rasputin o la Niña Oscura nunca ha tenido un protagonismo lejos de la Patrulla X y lo merece dentro del universo de los X-Men. Aunque su importancia ha crecido en los últimos tiempos (especialmente desde que se revelaron sus nuevos poderes y ha aumentado su conexión con la Niña Oscura) lo cierto es que hasta ahora no había contado con grandes series propias. Solo una miniserie que sobre todo explicaba su paso por el Limbo, cómo se convirtió en su regente y el origen de su espada-alma. Esta miniserie, sin embargo, profundiza en todo ello y recupera un aspecto fundamental de su pasado.
Un antagonista atrapado entre mundos
El villano al que se enfrenta Magik es, en esencia, un reflejo oscuro de ella misma. Liminal es un ser atrapado entre dimensiones, que busca llegar al mundo real. Para lograrlo, necesita abrir portales mediante sacrificios de sangre poderosa. En el pasado, fueron los brujos antiguos quienes lo condenaron; en el presente, la sangre mutante es su llave. Magik, testigo de estos rituales, se convierte en la heroína ideal gracias a la fusión de su magia y sus poderes mutantes. Además, la serie introduce una de las nuevas organizaciones de Marvel dedicada a combatir lo sobrenatural, un grupo que parece preparado para ayudar en este tipo de amenazas.
La aparición de nuevos personajes mágicos y el caos en el mundo sobrenatural de Marvel (sobre todo tras los eventos relacionados con el acceso al manto de hechicero supremo por el Doctor Muerte) sirven de telón de fondo. Lo habitual en este tipo de miniseries son cuatro o seis números, pero en este caso se ha optado por diez, lo que permite más escenas de acción y un mayor lucimiento del dibujante Germán Peralta. Sin embargo, no se añade más trama, sino que se aprovecha para desarrollar mejor las secuencias visuales y mantener un ritmo ágil.

La búsqueda de un lugar fuera de los X-Men
La historia comienza con Magik viviendo como una adolescente que forma parte de la Patrulla-X. Tras demostrar su valía como Capitana de Guerra durante la era de Krakoa, ahora busca su propio camino, no solo como superheroína, sino también como figura mágica. La guionista Ashley Allen se centra en un aspecto que suele quedar en segundo plano: la parte más esotérica del personaje, que hasta ahora se había explorado principalmente fuera de la franquicia mutante, en historias relacionadas con el Doctor Strange. Aquí, en cambio, se reconstruye a Magik desde su trauma infantil, el secuestro y su crianza en un mundo infernal, y se la compara con un antagonista que vivió una experiencia similar, pero sin lograr superarla.
La serie mantiene un tono ágil y divertido, con acción constante. Los momentos de introspección son breves y suelen aparecer tras las batallas, como remate de cada número. Se adelanta la futura serie que ayudará a definir mejor la relación de Magix con los mutantes y su lucha interna contra la Niña Oscura. El corazón de la historia está en cómo Liliana acepta su lado oscuro, entendiendo que no se trata de aislar esa parte de sí misma, sino de reconocer que todos tienen algo de maldad. En su caso, es un monstruo que debe aprender a controlar, pero también a aceptar, porque sigue siendo ella.
Un dibujo que brilla en la magia y la acción
Germán Peralta realiza un trabajo espectacular. El cómic destaca por su dinamismo, su narrativa visual y una composición que potencia la espectacularidad. Aunque el tratamiento de la magia no es tan oscuro como cabría esperar dados los demonios y las sombras multidimensionales, Peralta juega con la imagen de Magik, alternando entre su aspecto siniestro y su versión más gótica, pero siempre integrándola en el grupo de superhéroes sin perder su esencia. La serie, a pesar de sus diez números, no decae en ningún momento y demuestra que se pueden hacer grandes cosas con personajes complejos.
Lo negativo podría ser que, de todo esto solo tengamos una nueva serie no un mayor desarrollo para Magik, un personaje con mucho potencial pero que sigue siendo infravalorado. Marvel y muchos guionistas lo ven como alguien demasiado oscuro o difícil de manejar, cuando en realidad su riqueza narrativa —como demostró su versión en el Universo Ultimate— podría dar para mucho más. Esta miniserie deja claro que, si hay voluntad, se puede aprovechar mucho mejor a un personaje como este.
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NOTA CINEMASCOMICS
TOTAL
La miniserie de Magik reivindica por fin a Illyana Rasputin como algo más que una secundaria de lujo dentro de los X-Men. A través de un antagonista que actúa como reflejo oscuro y de una trama centrada en la magia y el trauma, la historia profundiza en su conflicto interno y en su lucha por aceptar a la Niña Oscura como parte de sí misma. Ashley Allen apuesta por el desarrollo emocional sin renunciar a la acción constante, mientras que Germán Peralta brilla con un apartado visual dinámico y espectacular. El resultado es una etapa sólida, entretenida y necesaria que demuestra el enorme potencial de un personaje que Marvel todavía puede explotar mucho más.


