Han pasado años desde que The Batman convirtió Gotham en una pesadilla empapada de lluvia, neones y corrupción. Aquella versión de Robert Pattinson como Bruce Wayne no era un héroe terminado, sino una herida abierta con capa. Un vigilante obsesivo, torpe emocionalmente, todavía aprendiendo qué significa ser símbolo en una ciudad que parece disfrutar devorando esperanza.
La primera película nos dejó claro algo: esta Gotham no tiene redención fácil. La corrupción no está solo en los villanos caricaturescos; está en la policía, en los políticos, en las élites económicas. El Acertijo no era simplemente un psicópata con complejo de justiciero, era el síntoma de un sistema podrido. Y el propio Bruce terminó comprendiendo que el miedo no basta. Que necesita convertirse en esperanza.
The Penguin
Después vino la serie The Penguin, centrada en Oz Cobblepot. Y ahí el tablero se volvió todavía más oscuro. La caída de Carmine Falcone dejó un vacío de poder que transformó Gotham en un campo de guerra silencioso entre mafias, ambiciones y traiciones. Vimos cómo el crimen organizado se reorganizaba, cómo el caos político seguía extendiéndose y cómo el equilibrio que Bruce intentaba mantener estaba lejos de estabilizarse. La ciudad no estaba mejor. Estaba más fracturada que nunca.
Con ese contexto, el anuncio de que The Batman Part II apunta a 2027 no es simplemente una fecha en el calendario. Es una promesa de que la herida seguirá abierta. Y ahora, los nuevos rumores de casting han encendido una alarma que huele a tragedia clásica.
Harvey Dent entra en juego… y eso nunca es buena noticia
El nombre que ha disparado todas las teorías es el de Sebastian Stan, quien suena con fuerza para interpretar a Harvey Dent. El fiscal idealista. El llamado “Caballero Blanco” de Gotham. El hombre que representa la justicia bajo la luz… hasta que la oscuridad lo alcanza.
Y si a eso sumamos los rumores sobre la posible participación de Scarlett Johansson en un papel clave, muchos han empezado a mirar en una dirección muy concreta. Porque si el nombre de Gilda Dent aparece en la ecuación, la referencia es inevitable. Estamos hablando de Batman: The Long Halloween.
El Largo Halloween: la caída más lenta y devastadora de Gotham
La obra de Jeph Loeb y Tim Sale no es solo una historia más de Batman. Es, probablemente, la radiografía más meticulosa y devastadora de la caída de Harvey Dent jamás publicada. No se trata simplemente de ver cómo un fiscal termina convertido en Dos Caras; se trata de presenciar cómo la presión, la corrupción estructural y la obsesión por hacer lo correcto pueden romper a un hombre desde dentro.
En ese relato, Batman, Jim Gordon y Dent forman una alianza casi quijotesca para erradicar el dominio de las familias mafiosas que controlan Gotham. Son el triángulo de la esperanza: el vigilante, el policía honesto y el fiscal incorruptible. Pero mientras intentan limpiar la ciudad, un asesino conocido como Holiday comienza a matar en fechas señaladas, sembrando paranoia y desconfianza.
Lo brillante es que la transformación de Dent no llega como un giro repentino. No es solo ácido y tragedia. Es un proceso psicológico lento, una erosión constante. Harvey se fractura en silencios incómodos, en miradas perdidas, en decisiones cada vez más desesperadas. Cada nuevo crimen añade una capa más de presión sobre alguien que creía poder salvar Gotham con la ley en la mano.
No es un descenso explosivo. Es una grieta casi invisible que se ensancha número a número hasta partirlo en dos. Y cuando finalmente ocurre la transformación, no se siente como sorpresa, sino como tragedia inevitable.

Nolan abrió la puerta… Reeves puede cruzarla del todo
Muchos recordarán que The Dark Knight ya tomó elementos de The Long Halloween. Christopher Nolan utilizó la caída de Dent como consecuencia directa del caos del Joker. Fue un movimiento brillante, pero también una reinterpretación libre.
Matt Reeves, en cambio, ha construido un Gotham que respira noir puro. Su ciudad no es elegante ni estilizada; es húmeda, opresiva, casi asfixiante. Es una urbe donde la corrupción no es abstracta, sino cotidiana. En ese entorno, una versión más fiel al espíritu de El Largo Halloween no solo tendría sentido, sino que encajaría perfectamente con lo que ya hemos visto.
La primera película exploró la corrupción política y el trauma. La serie del Pingüino profundizó en el crimen organizado y en la ambición sin escrúpulos. El siguiente paso lógico es observar cómo el sistema destruye a alguien que intentaba cambiarlo desde dentro. Y ahí entra Harvey Dent.
La tragedia que Gotham quizá no pueda soportar

Harvey Dent siempre ha sido el espejo oscuro de Batman. Bruce Wayne vive al borde del abismo y decide no caer. Dent, en cambio, representa lo que ocurre cuando la presión es demasiado grande y el sistema que intentas salvar te rompe.
Si The Batman Part II apuesta por esa narrativa, no estaríamos ante una simple secuela de superhéroes. Estaríamos ante una tragedia moderna, una caída que podría ser incluso más devastadora que la de 2008. Porque esta versión de Gotham no permite redenciones limpias ni discursos heroicos fáciles. Aquí las decisiones pesan. Aquí los errores dejan cicatrices permanentes.
Nada está confirmado oficialmente sobre la trama. Pero cuando empiezas a colocar las piezas —Harvey, Gilda, el tono sombrío de Reeves, la evolución del crimen tras The Penguin, la exploración psicológica— el dibujo que aparece es demasiado reconocible.
Y si esa historia se cumple, 2027 podría traernos algo más que una película de Batman. Podría traernos la caída definitiva del Caballero Blanco.
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