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Como Cabras: la película que mezcla rugebol, K-Pop y lágrimas inesperadas

Como Cabras llega a cines con rugebol salvaje, humor y un mensaje de superación que está sorprendiendo a todos.
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Hay películas que uno espera que sean divertidas y poco más. Luego están las que, sin previo aviso, te golpean en el pecho y te recuerdan por qué el cine familiar sigue teniendo tanto poder cuando está bien hecho. Como Cabras pertenece claramente a la segunda categoría. Bajo su apariencia de comedia deportiva protagonizada por animales con zapatillas imposibles y estadios volcánicos, se esconde una historia sorprendentemente emocional que, según nos confesaron sus propios actores de doblaje, puede hacerte pasar de la carcajada al nudo en la garganta en cuestión de minutos.

La premisa de Como Cabras es tan sencilla como irresistible: en un mundo habitado exclusivamente por animales, el deporte rey es el rugebol, una disciplina salvaje, intensa y espectacular que mezcla el espíritu del baloncesto con la fisicidad del fútbol americano y el caos del hockey. Es un juego dominado por criaturas enormes, rápidas y temibles, donde el contacto es constante y la pista está llena de obstáculos que convierten cada partido en una batalla. En ese entorno, la idea de que una pequeña cabra pueda aspirar a jugar en la liga profesional suena casi a chiste. Pero precisamente ahí está el corazón de la película.

Will, el protagonista, no es solo el más pequeño de la cancha; es también el más testarudo. Desde niño ha soñado con formar parte de los Vineland Thorns y demostrar que el tamaño no define el talento ni el coraje. Lo interesante es que la película no construye su historia como un simple relato de superación al uso, sino como un viaje mucho más íntimo sobre la identidad, la confianza y el peso de las expectativas. No se trata únicamente de ganar partidos, sino de cambiar una mentalidad que lleva años dando por sentado que “los pequeños no pueden jugar”.

Como Cabras: Un doblaje que no se limita a poner voz, sino alma

Durante las entrevistas con el reparto en castellano de Como CabrasÁlex González, Misho, Laura Pastor y Hermoti— quedó claro que el proyecto les tocó algo más profundo que el simple entusiasmo profesional. Más de uno reconoció que hubo momentos en los que tuvo que contener las lágrimas mientras trabajaba frente al micrófono. No es habitual escuchar eso en una comedia de animación, y sin embargo aquí parecía algo natural.

El proceso de doblaje, además, tenía su propia complejidad. A diferencia del trabajo en imagen real, donde los actores se apoyan en la energía de sus compañeros y en el contexto físico del rodaje, aquí el reto consistía en llegar al estudio, enfrentarse a un personaje ya animado y encajar en su ritmo, en su respiración y en su gestualidad. Era un ejercicio de confianza absoluta en la dirección y en la propia intuición. Según explicaban, se trataba de dejar el ego fuera de la sala y entregarse por completo al personaje, incluso cuando eso implicaba forzar la voz en escenas de retransmisión deportiva o meterse en la piel de criaturas que, sobre el papel, parecían completamente desquiciadas.

Lo fascinante es que, pese a esa distancia técnica, todos coincidían en algo: cuando vieron la película terminada, se olvidaron de su propia voz y se dejaron llevar por la historia. Ese es probablemente el mejor elogio que puede recibir una producción animada.

Rugebol: espectáculo, cultura urbana y emoción

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En el plano visual y conceptual, Como Cabras apuesta fuerte. Producida por el estudio responsable de Spider-Man: Cruzando el Multiverso y con Stephen Curry implicado como productor, el rugebol no es un simple deporte inventado para la ocasión. Está diseñado con un nivel de detalle que bebe directamente de la cultura del baloncesto contemporáneo: las zapatillas como objeto de culto, la estética urbana, la música que suena en los estadios y esa mezcla de espectáculo y narrativa personal que convierte cada partido en algo más que un resultado en el marcador.

Los estadios son prácticamente personajes en sí mismos. Hay pistas sobre hielo que se resquebraja bajo las pezuñas, otras rodeadas de lava, algunas atravesadas por lianas que obligan a improvisar jugadas imposibles. La cámara se mueve como si estuviera dentro del campo, transmitiendo una sensación de inmersión que va más allá del típico montaje deportivo. No se trata solo de ver el partido, sino de sentirlo.

A nivel musical, la banda sonora refuerza esa identidad híbrida entre lo épico y lo callejero. Las canciones no interrumpen la narración, sino que la acompañan, integrándose con naturalidad en el desarrollo de la trama. Para el público más joven, la conexión es inmediata; para los adultos, funciona como un puente emocional que recuerda que el deporte, en el fondo, siempre ha sido también cultura y comunidad.

Humor con carácter y un mensaje que no sermonea

Aunque la película tiene momentos abiertamente disparatados —con personajes excéntricos, comentarios deportivos acelerados y villanos con un ego del tamaño de un estadio—, el humor nunca eclipsa el mensaje central. La historia habla de trabajo en equipo, de segundas oportunidades y de la importancia de encontrar tu lugar incluso cuando el mundo insiste en que no encajas.

Lo más interesante es que no lo hace desde la moralina. No hay discursos grandilocuentes ni lecciones subrayadas. El mensaje está ahí, pero se filtra a través de los conflictos, de los errores y de las pequeñas victorias personales. Como Cabras confía en la inteligencia del espectador, ya sea un niño que sueña con destacar en su deporte favorito o un adulto que alguna vez se sintió infravalorado.

Al final, lo que queda es esa sensación de haber vivido algo más que una simple comedia animada. Es una experiencia pensada para disfrutarse en pantalla grande, para reír, para emocionarse y, por qué no, para salir del cine con la espalda un poco más recta y la sensación de que, a veces, ser el más pequeño no es una desventaja, sino el inicio de una historia mucho más grande.

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Carlos Gallego Guzmán

Carlos Gallego Guzmán ISNI: 0000 0005 1791 9571 es fundador y director de Cinemascomics.com, medio líder en información de cine, series, cómics y cultura pop en español. Con más de una década de experiencia en el sector digital, ha desarrollado una línea editorial centrada en grandes franquicias como Marvel, DC, Star Wars, ciencia ficción y animación. Su trabajo ha sido referenciado por múltiples plataformas y bases de datos internacionales, consolidando su identidad digital a través de identificadores oficiales como Wikidata e IMDb.

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