Continúan las andanzas de Bucky Barnes con el uniforme del Capitán América mientras Steve Rogers se adapta a su nuevo rol en una pequeña serie limitada que nos enseña su nuevo uniforme. Panini Cómics da la bienvenida al Comandante Rogers mientras ajusta cuentas con su pasado y con Forjador de Máquinas.
Resucitar es solo un paso
Volver de ese limbo en el que el Capitán América original había permanecido durante tantos episodios es solo el primer paso de un Steve que ahora se debate entre los escenarios de horror que pudo visualizar justo cuando volvía a lo que el resto conocemos como vida.
Decidir que no debe portar el escudo del Capitán América marca el comienzo de una nueva era, aquella en la que tomará otra responsabilidad diferente, cambiará sus trapos de combate pero respetará los colores, se convertirá en un líder más allá del campo de batalla, incluso liderará a una nueva formación de Vengadores encargada de hacer trabajos en la sombra, pero antes de ello ciertas circunstancias le llevarán a revivir su pasado e incluso encontrarse con una parte del mismo.
En la historia de su origen siempre ha tenido bastante pero la presencia del Doctor Abraham Erskine, por lo que cualquiera que porte el mismo apellido ya va a poner el foco sobre ese pasado que le dio su posición pero también la tristeza de haber sido el único de su clase, amén de otros experimentos que por retrocontinuidad nos han ampliado el número original de esa afirmación. Por eso esta pequeña serie limitada de cuatro episodios bajo la denominación Super Soldado van a servir tanto de ejercicio de memoria como de entrenamiento para un Comandante Rogers que ha dejado su puesto para buscar unas nuevas metas… y proteger a Bucky.
Dos Américas y dos Capitanes
Ahora que se acerca la Superbowl el símil que me viene a la cabeza es el de dos quarterbacks enfrentados con dos conceptos de juego diferentes marcados por sus entrenadores, ambos defendiendo a equipos que vienen de diferentes conferencias. Bucky es uno de ellos pero el otro no va a ser Steve, sino el que conocemos como el Capi Loco, el hombre que tomó el puesto de Capitán América en los años cincuenta, marcado por el macartismo anticomunista, cuyo nombre viene del senador americano Joseph McCarthy, autor de una caza de brujas repleta de acusaciones infundadas y presa del temor de la amenaza soviética, que podía estar ocupando puestos de poder dentro del Departamento de Estado.
Esa dualidad va a elevar la apuesta y conseguirá que Barnes vuelva a vestir su uniforme de adlátere de la Segunda Guerra Mundial en un gesto revelador. Los planes del villano se van a ver afectados también por la presencia de Sam Wilson, el Halcón, que formará equipo con Bucky para deshacer el intento macabro de volar una presa y acabar con las vidas de unos americanos desprevenidos que buscan su fortuna en casinos muy luminosos.
Hablamos de la presa Hoover, la ciudad… Las Vegas. Ni siquiera tener a esos supremacistas yanquis de los Perros Guardianes va a servir de mucho a las intenciones del Capi Loco, pero todavía nos deja ese poso de que a Bucky le falta bastante para ser Steve.

Dos estilos diferentes
Mientras en la colección principal del Capitán América nos hemos ido acostumbrando al toque maestro empleado por Steve Epting, Luke Ross o Butch Guice, marcado por esa sensación de realismo y oscuridad que tan bien le ha estado sentando a la narrativa de espías, trabajos en la sombra y el drama imperante a lo largo de tantos episodios, en la serie protagonizada por Rogers vamos a ver un cambio hacia el clásico superheroico y pijamero, con un trazo más limpio y un colorido más acentuado.
Dale Eaglesham es el encargado de ello como dibujante más limpio con su lápiz pero el color define dos formas muy diferentes de ser aplicado. Si es Dean White el que se encarga de dar coherencia a Ross y Guice, en este tomo, Andy Troy es el que embellece a Eaglesham con una paleta opuesta y más brillante.
Ante los últimos estertores de lo que se dio a conocer como Reinado Oscuro, este tomo marca la frontera con una época más optimista, el paso previo a la Edad Heroica. Pero al Capitán América de Brubaker todavía le quedaban muchos pasos por dar, muchas líneas por escribir antes de dejar que Steve tomase de nuevo el relevo plenamente.
Esto no ha hecho más que llegar a lo que podemos marcar un paréntesis, el tiempo en que Barnes y Rogers convivieron haciendo labores distintas, en el próximo volumen ya podremos hablar del principio del fin de Bucky como Capitán América pero no del final de la historia.
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Marvel Saga TPB. Capitán América 11
NOTA CINEMASCOMICS
TOTAL
Jefferson dijo que el árbol de la libertad debe regarse de vez en cuando con la sangre de los patriotas y los tiranos. Pero ¿quiénes serán los unos y quiénes los otros? ¿Es todo tan fácil como podría parecer en un principio? El Capitán América tiene la respuesta, mientras el Capi Loco, que suplantara al héroe en los años cincuenta, golpea de nuevo. ¿Dónde ha estado en los últimos meses y quiénes estarían dispuestos a aclamarle como el verdadero Centinela de la Libertad? ¿Qué harán Steve y Bucky cuando su viejo enemigo intente encender las llamas de la revolución?


