A veces una película no cambia de traje… cambia de música. Y cuando eso pasa en pleno DCU, hay que afinar el oído. Supergirl ha decidido darle un giro a su identidad sonora y apostar por algo más contundente, más eléctrico, más de tripa que de épica clásica. ¿La razón? Todo apunta a que la heroína va a pisar terreno incómodo, y la partitura tenía que acompañar el viaje.
Desde fuera puede parecer un detalle menor, pero en una película de superhéroes la música es media película. Marca tono, ritmo y hasta carácter. Y Supergirl acaba de enviar un mensaje muy claro: esta vez no quiere sonar a lo de siempre.
Un cambio musical que no es casualidad para Supergirl
En un movimiento que recuerda bastante a lo ocurrido con Superman, Supergirl ha cambiado de compositor cuando el proyecto ya estaba bastante avanzado. Inicialmente, la banda sonora iba a correr a cargo de Ramin Djawadi, un nombre que impone respeto solo con leerlo y que viene asociado a melodías reconocibles y muy emocionales. Entre sus trabajos podemos encontrar Iron Man, Juego de Tronos o Pacific Rim.
Sin embargo, según las notas de prensa oficiales, el relevo ya es una realidad. El encargado de poner música al viaje de Kara Zor-El será Tom Holkenborg, más conocido como Junkie XL. Y aquí es donde la cosa se pone interesante, porque el cambio no es solo de nombre, es de filosofía sonora.
La música de Djawadi suele abrazar lo épico desde lo clásico, con temas que crecen poco a poco y se te quedan grabados. Junkie XL, en cambio, entra directo al cuerpo. Percusión potente, electrónica, tensión constante. Más puño que caricia. Y eso dice mucho de la Supergirl que vamos a ver.
DCU
Una Supergirl más rota, más incómoda, más humana
Este giro encaja como un guante con lo que James Gunn lleva tiempo explicando sobre el enfoque del personaje. Según el propio Gunn, esta no es la típica historia de aprendizaje luminoso ni una aventura heroica al uso. Supergirl llega con mochila emocional, con heridas abiertas y con una forma de mirar el mundo bastante más oscura.
No estamos ante una versión optimista recién llegada a la Tierra. Kara ha vivido pérdidas, ha visto cosas feas y no está precisamente en su mejor momento. Y eso, llevado al terreno musical, pide algo distinto. Pide tensión, ruido interno, una sensación constante de que algo no termina de encajar.
La música, al final, es la voz invisible de un personaje. Si esa voz suena demasiado limpia, chirría. Y ahí es donde Junkie XL puede aportar ese punto áspero que haga que Supergirl se sienta menos “heroína de póster” y más persona que intenta recomponerse mientras todo arde alrededor.
El precedente que nadie puede ignorar
Lo curioso es que este movimiento no es aislado dentro del nuevo DCU. Superman también pasó por un cambio de compositor en una fase avanzada del proyecto, lo que refuerza la idea de que DC Studios está afinando mucho el tono película a película, incluso cuando eso implica tomar decisiones arriesgadas.
No parece improvisación, sino ajuste fino. Probar, escuchar, corregir. Y cuando algo no termina de encajar con la historia que quieren contar, se cambia sin miedo. Puede gustar más o menos, pero está claro que Supergirl no va a ser una película cómoda ni musicalmente neutra.
Milly Alcock, el corazón del viaje
En el centro de todo está Milly Alcock, que asume el doble papel de Kara Zor-El y Supergirl. Su elección ya apuntaba a una versión del personaje más compleja, más terrenal y menos idealizada. No es una presencia imponente al estilo clásico, sino alguien que transmite fragilidad incluso cuando parece fuerte.
Nuevo look de Milly Alcock como Supergirl
Ese contraste es clave. Y aquí la música vuelve a jugar un papel fundamental. Junkie XL sabe trabajar muy bien esa tensión entre poder y vulnerabilidad. No subraya la emoción con violines lacrimógenos, sino que la deja vibrar, incómoda, casi sin resolver.
Si la interpretación de Alcock va por ese camino y todo indica que sí, el cambio de banda sonora cobra todavía más sentido. Supergirl no necesita que le expliquen cómo sentirse. Necesita que el espectador lo note en el estómago.
Una aventura espacial con sabor a ajuste de cuentas
La historia llevará a Supergirl a un viaje intergaláctico marcado por la venganza y la justicia, obligándola a colaborar con un aliado inesperado tras un golpe personal que lo cambia todo. No suena precisamente a paseo cósmico lleno de colores y bromas ligeras.
El reparto acompaña ese tono serio y extraño, con nombres como Matthias Schoenaerts, Emily Beecham o Jason Momoa, que tampoco suelen asociarse a personajes planos o previsibles.
Detrás de la cámara está Craig Gillespie, un director con experiencia en historias de personajes rotos y poco convencionales. Si juntas todas las piezas, el resultado apunta a una Supergirl muy distinta a lo que muchos esperan… y eso, seamos sinceros, apetece bastante.
Fecha marcada en rojo en el calendario
La película llegará a los cines el 26 de junio de 2026, de la mano de Warner Bros. Pictures. Queda tiempo, sí, pero cada detalle que se conoce va perfilando una identidad clara: Supergirl no quiere ser un simple reflejo de Superman, ni en tono ni en música ni en viaje emocional.
Este cambio de compositor no es un capricho ni una anécdota de producción. Es una declaración de intenciones. Y cuando una película empieza a hablar así de claro antes de estrenarse, lo mínimo es prestarle atención.
Ahora te toca a ti: ¿te convence este giro más oscuro y cañero para Supergirl? ¿O preferías algo más clásico? Cuéntanos qué te parece en comentarios y no te olvides de seguirnos en Google News, que aquí el debate siempre está encendido. 🔥


