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Ranking series Taylor Sheridan

Todas las series de Taylor Sheridan, de peor a mejor: el ranking definitivo para entender el fenómeno Yellowstone

De 1883 a Yellowstone y Marshals: ordenamos todas las series de Taylor Sheridan y te contamos por cuál empezar y cuáles puedes dejar para después.
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Taylor Sheridan ha logrado algo que muy pocos creadores de televisión pueden decir sin sonrojarse: convertir su nombre en una marca. Da igual si hay caballos, cárceles privadas, pozos de petróleo o comandos militares. Si aparece su firma, sabes que te espera drama, testosterona, conflicto moral y personajes que viven al límite. A veces funciona como un tiro. Otras, se le va la mano. Y muchas veces… las dos cosas a la vez.

Desde que Yellowstone explotó como fenómeno global, Sheridan no ha dejado de expandir su universo hasta el punto de que hoy hablar de “sus series” es hablar de un ecosistema propio dentro de la televisión moderna. Algunas son brillantes, otras irregulares, otras directamente provocadoras. Pero todas dicen algo del mismo autor.

Este es el ranking definitivo de todas las series de Taylor Sheridan, ordenadas de la más floja a la más imprescindible, con contexto, claves y sin postureo. Si has visto Yellowstone y no sabes por dónde seguir —o si aún no has entrado en su mundo— aquí tienes el mapa completo.

El sello Taylor Sheridan: por qué engancha (y por qué genera debate)

Taylor Sheridan tiende a contar siempre la misma historia, aunque cambie de paisaje. El núcleo es invariable: la defensa de un territorio. A veces es una familia, otras una ciudad, un oficio condenado a desaparecer o una identidad que se resiste a ser absorbida por un sistema más grande. Lo que cambia es el decorado; el conflicto es siempre el mismo.

Sus personajes no encajan en la categoría de héroes clásicos, pero tampoco son villanos fáciles de odiar. Son personas atrapadas en estructuras rotas, obligadas a tomar decisiones incómodas para sobrevivir un día más. Sheridan no idealiza ese proceso: lo muestra con crudeza, dejando claro que cada elección tiene un coste.

De ahí nace el magnetismo de sus series. Cada temporada deja frases que se citan, escenas que se discuten y dilemas morales que dividen al espectador. Sheridan no escribe para caer bien ni para tranquilizar conciencias. Escribe para provocar reacción, y esa fricción constante es lo que convierte sus historias en conversación permanente.

8. Lawmen: Bass Reeves

lawmen: bass reeves

Lawmen: Bass Reeves parte de una figura histórica fascinante y de un planteamiento ambicioso: contar la historia de uno de los primeros U.S. Marshals afroamericanos en el territorio indio tras la Guerra Civil. La serie tiene empaque, intención y una vocación claramente más solemne que la mayoría del “Sheridan-verse”.

El gran pilar es David Oyelowo, que interpreta a Bass Reeves con una mezcla de dignidad, contención y cansancio moral que sostiene buena parte del relato. Oyelowo aporta presencia y gravedad, convirtiendo a Reeves en un hombre marcado por el deber, la fe y las contradicciones de ejercer la ley en un territorio sin reglas claras.

A su alrededor se mueve un reparto de peso que eleva el conjunto. Dennis Quaid aparece como Sherrill Lynn, un personaje clave para mostrar las tensiones raciales y políticas de la época, mientras que Donald Sutherland aporta autoridad y experiencia en uno de esos papeles secundarios que dejan huella sin necesidad de ocupar el centro del plano. El elenco se completa con intérpretes como Barry Pepper, que añaden fricción moral y conflicto interno a la narrativa.

El problema no está en las interpretaciones ni en la producción —que es notable— sino en el ritmo y la estructura. Lawmen: Bass Reeves se siente a veces más como una serie que quiere ser importante que como una que te arrastra episodio a episodio. Dentro del universo de Taylor Sheridan, es la más contenida y la menos adictiva, aunque también una de las más respetuosas con su material de partida.

No es la mejor puerta de entrada al “Sheridan-verse”, pero sí una pieza interesante para quien quiera ver la vertiente más histórica y reflexiva de su televisión.

7. Mayor of Kingstown

mayor of kingstown

Mayor of Kingstown – Fotograma

Mayor of Kingstown es la serie donde Taylor Sheridan deja a un lado cualquier romanticismo y se sumerge de lleno en un mundo roto desde sus cimientos. Ambientada en una ciudad ficticia de Michigan cuya economía gira en torno al sistema penitenciario, la ficción plantea una pregunta incómoda: ¿qué pasa cuando toda una comunidad vive de que el conflicto nunca se resuelva?

El eje absoluto del relato es Jeremy Renner, que interpreta a Mike McLusky, un intermediario oficioso entre presos, policías, bandas criminales y políticos. Renner ofrece aquí una de las actuaciones más secas y contenidas de su carrera televisiva: un personaje agotado, pragmático y consciente de que su trabajo no consiste en arreglar nada, sino en evitar que todo estalle a la vez.

El reparto que lo rodea refuerza ese clima de podredumbre sistémica. Dianne Wiest aporta un contrapunto emocional y moral desde el ámbito familiar, mientras que figuras como Hugh Dillon y Kyle Chandler añaden capas de tensión institucional y pasado compartido. Con el avance de la serie, la incorporación de Edie Falco eleva aún más el peso dramático, introduciendo nuevos equilibrios de poder y conflictos internos.

Mayor of Kingstown es probablemente la serie más nihilista del “Sheridan-verse”. No hay héroes claros, ni arcos de redención confortables. Cada temporada profundiza en la idea de que el sistema está diseñado para perpetuarse, no para corregirse. Esa coherencia temática es su gran virtud… y también su mayor barrera de entrada.

No es una serie fácil ni especialmente agradecida, pero sí una de las más honestas en su mirada. Dentro del universo de Taylor Sheridan, representa su faceta más cruda y desencantada, una televisión que no busca gustar, sino hacerte sentir incómodo.

6. Landman

landman temporada 2 estrena su nuevo tráiler

Landman temporada 2 estrena su nuevo tráiler

Landman es, en muchos sentidos, Yellowstone trasladada del rancho al corazón del negocio del petróleo. Cambian las vacas por los pozos y los sombreros por trajes polvorientos, pero el conflicto es el mismo: quién manda realmente sobre la tierra y quién paga el precio.

El gran motor de la serie es Billy Bob Thornton, que interpreta a Tommy Norris, un “landman” curtido, cínico y absolutamente convencido de que siempre sabe más que los demás. Thornton está en uno de esos papeles hechos a su medida: carisma áspero, sarcasmo constante y una presencia que llena cada escena, incluso cuando el personaje roza deliberadamente lo desagradable.

A su alrededor, el reparto refuerza la sensación de ecosistema tóxico en el que se mueve la industria. Jon Hamm aporta autoridad y ambigüedad como figura corporativa, mientras que Ali Larter encarna la tensión familiar que acompaña a Tommy fuera del trabajo. La serie también reserva espacio para personajes femeninos que funcionan como contrapunto moral, aunque no siempre con el equilibrio más fino, uno de los puntos más debatidos de la ficción.

Landman es probablemente una de las series más provocadoras de Sheridan. No se molesta en suavizar su discurso ni en buscar consenso, y eso la hace tan incómoda como adictiva. Hay episodios que parecen escritos para generar polémica inmediata, pero también momentos de gran pulso dramático y diálogos que cortan como una navaja.

No es su obra más elegante ni la más redonda, pero sí una de las que mejor ejemplifican al Sheridan contemporáneo: excesivo, combativo y absolutamente consciente del ruido que genera. Dentro del “Sheridan-verse”, Landman ocupa ese lugar incómodo que muchos critican… y que muchos otros no pueden dejar de ver.

5. Special Ops: Lioness

lioness

Lioness

Special Ops: Lioness es la demostración de que Taylor Sheridan puede abandonar el polvo del western sin perder ni un gramo de intensidad. Aquí cambia la frontera física por la geopolítica, pero mantiene intactas sus obsesiones: lealtad, sacrificio, poder y las consecuencias reales de obedecer órdenes en un sistema que nunca es limpio.

La serie está liderada por Zoe Saldaña, que interpreta a Joe McNamara, una agente de la CIA al frente del programa Lioness, una unidad encubierta que utiliza a mujeres para infiltrarse en redes terroristas y financieras. Saldaña aporta dureza, control y una frialdad funcional que encaja perfectamente con el tono seco de la serie.

A su alrededor gravita un reparto de primer nivel. Nicole Kidman encarna a una alta responsable de la agencia, aportando autoridad institucional y una inquietante ambigüedad moral, mientras que Morgan Freeman aparece como figura política de peso, reforzando la sensación de que cada misión responde a intereses mucho más grandes que los propios personajes.

Uno de los grandes aciertos de la serie es Laysla De Oliveira, que interpreta a Cruz Manuelos, una joven marine reclutada para convertirse en “lioness”. Su arco es el más humano y el que mejor conecta con el espectador, mostrando el coste psicológico de vivir una identidad falsa mientras se cruza una línea moral tras otra.

Special Ops: Lioness es más directa y explosiva que otros trabajos de Sheridan, con acción contundente y una narrativa pensada para mantener la tensión constante. A veces peca de subrayar demasiado su discurso, pero compensa con ritmo, escala y personajes que no salen indemnes de lo que viven.

Dentro del “Sheridan-verse”, es la serie que mejor representa su faceta más cercana al thriller contemporáneo, sin renunciar a ese poso amargo que define toda su obra. Ideal para quienes buscan intensidad inmediata y conflictos que no se resuelven cuando cae el fundido a negro.

4. Tulsa King

tulsa king

Tulsa King

Tulsa King es la gran anomalía dentro del universo de Taylor Sheridan. Más ligera, más irónica y sorprendentemente accesible, la serie demuestra que el creador también sabe relajarse sin perder su identidad. Aquí hay crimen, violencia y poder, sí, pero también humor seco y personajes que disfrutan chocando entre sí.

El centro absoluto del relato es Sylvester Stallone, que ofrece uno de sus trabajos televisivos más carismáticos como Dwight “The General” Manfredi, un capo mafioso de Nueva York que, tras pasar décadas en prisión, es desterrado a Tulsa para levantar un nuevo imperio criminal desde cero. Stallone mezcla autoridad, ironía y vulnerabilidad con una naturalidad que sostiene la serie por sí sola.

El reparto secundario es clave para el tono. Martin Starr aporta un contrapunto cómico y contemporáneo como el improbable socio tecnológico del protagonista, mientras que Jay Will encarna al joven aprendiz que sirve de puente generacional y emocional. La presencia de Dana Delany añade una capa romántica y de estabilidad que equilibra el caos del mundo criminal.

A diferencia de otras series de Sheridan, Tulsa King apuesta por un ritmo más ágil y una estructura menos obsesionada con la tragedia. Hay violencia y decisiones cuestionables, pero también espacio para la complicidad entre personajes y para un humor que, sin ser paródico, rebaja la crudeza habitual del autor.

No es la serie más profunda del “Sheridan-verse”, ni pretende serlo. Su gran mérito es otro: es probablemente la más fácil de recomendar, la que entra sola y la que muchos acaban viendo del tirón sin darse cuenta. Un experimento que le salió sorprendentemente bien a Sheridan… incluso cuando él mismo no estuvo implicado al cien por cien en su desarrollo posterior.

3. 1923

brandon sklenar en 1923

Brandon Sklenar en 1923

1923 es la apuesta más ambiciosa de Taylor Sheridan dentro del universo Dutton. Situada en plena posguerra y en los años de la Ley Seca, la serie amplía la mitología de Yellowstone mirando más allá del rancho y conectando la supervivencia familiar con los grandes cambios económicos, sociales y políticos de la América del siglo XX.

El peso dramático recae en una dupla de auténtico lujo. Harrison Ford interpreta a Jacob Dutton con una mezcla de autoridad cansada y pragmatismo brutal, mientras que Helen Mirren brilla como Cara Dutton, probablemente uno de los personajes femeninos mejor escritos de todo el “Sheridan-verse”: firme, inteligente y emocionalmente devastadora cuando la situación lo exige. Su química eleva cada escena compartida.

La serie se expande con tramas paralelas que refuerzan su escala épica. Brandon Sklenar destaca como Spencer Dutton, cuya aventura lejos de Montana aporta el componente más aventurero y romántico del relato, mientras que Aminah Nieves ofrece uno de los arcos más duros y necesarios de la franquicia, poniendo el foco en el abuso institucional y la resistencia indígena desde una perspectiva poco habitual en la televisión mainstream.

Visualmente, 1923 es imponente. Paisajes, producción y vestuario convierten cada episodio en una experiencia de gran formato, pero esa misma ambición es también su punto débil. Sheridan quiere contarlo todo, y a veces la serie se dispersa en subtramas que ralentizan el impacto emocional del núcleo familiar.

Aun así, cuando 1923 acierta —y lo hace a menudo— alcanza cotas de televisión épica moderna, de esas que ya no se ven con facilidad en streaming. Dentro del universo de Taylor Sheridan, es la serie que mejor ejemplifica su deseo de construir un relato histórico grande, imperfecto, pero profundamente absorbente.

2. Yellowstone

kevin costner descarta regreso a yellowstone

Kevin Costner descarta regreso a Yellowstone

Yellowstone es la serie que lo cambió todo. El punto de partida del “Sheridan-verse” y, al mismo tiempo, su mayor contradicción. Un western moderno convertido en fenómeno global que mezcla drama familiar, lucha por el territorio y violencia sin concesiones, envuelto en una narrativa que oscila entre lo contemplativo y lo explosivo.

El eje indiscutible de la serie es Kevin Costner, que da vida a John Dutton, patriarca absoluto del rancho más codiciado de Montana. Costner construye un personaje tan carismático como implacable, un hombre anclado en una idea de América que se resiste a desaparecer. Su presencia marca el tono de la serie desde el primer episodio y explica buena parte de su éxito inicial.

A su alrededor gira uno de los repartos más reconocibles de la televisión reciente. Kelly Reilly se convierte en el alma volcánica de la serie como Beth Dutton, un personaje excesivo, brillante y profundamente divisivo. Cole Hauser aporta silencio y lealtad absoluta como Rip Wheeler, mientras que Luke Grimes y Wes Bentley completan el núcleo familiar desde posiciones opuestas: el hijo que huye del legado y el que nunca logra estar a la altura.

Yellowstone brilla especialmente cuando baja el ritmo y se detiene en la vida cotidiana del rancho: los trayectos a caballo, los silencios, las conversaciones que parecen triviales pero esconden amenazas. Es ahí donde Sheridan demuestra su habilidad para convertir el ambiente en personaje. Sin embargo, la serie también cae en excesos: giros forzados, violencia desmedida y una deriva narrativa irregular en sus últimas temporadas que dividió a la audiencia.

Aun con sus altibajos, Yellowstone sigue siendo imprescindible para entender la televisión popular de la última década. No es la serie más perfecta de Taylor Sheridan, pero sí la más influyente. Sin ella, nada de lo que vino después existiría.

1. 1883

1883

1883 es la obra más redonda y emocionalmente devastadora de Taylor Sheridan. Una miniserie concebida con principio y final claros, sin relleno ni concesiones, que demuestra hasta qué punto el creador brilla cuando se impone límites narrativos. Aquí no hay glamour del Oeste, solo barro, sudor, muerte y la obstinación humana por llegar a un lugar mejor.

El viaje está encabezado por Tim McGraw y Faith Hill como James y Margaret Dutton, una pareja marcada por la responsabilidad de mantener con vida a su familia mientras atraviesa un territorio hostil. Ambos funcionan como pilares morales del relato, pero la serie encuentra su verdadero corazón en la mirada de su hija.

Ahí es donde emerge una interpretación clave: Isabel May como Elsa Dutton. Su narración y su transformación personal convierten la serie en algo más que una historia de pioneros. Elsa es sensibilidad, poesía y brutal despertar a la realidad, y probablemente el personaje mejor escrito de todo el “Sheridan-verse”.

El reparto se completa con una presencia legendaria: Sam Elliott, que ofrece una de las actuaciones más memorables de su carrera como Shea Brennan, un hombre roto que encuentra en el viaje una última razón para seguir adelante. Su personaje aporta una gravedad emocional que eleva cada escena y refuerza el tono trágico de la serie.

Visualmente, 1883 es austera pero poderosa. Sheridan elimina cualquier romanticismo del mito fundacional estadounidense y lo sustituye por una experiencia casi física del sufrimiento: enfermedades, accidentes, pérdidas constantes y decisiones que no tienen solución correcta. Cada episodio avanza con la sensación de que nadie está a salvo, y eso mantiene la tensión hasta el final.

Dentro del universo de Taylor Sheridan, 1883 ocupa el lugar más alto con justicia. No es la más popular ni la más ruidosa, pero sí la más honesta y coherente. Una historia que no se alarga más de lo necesario y que deja una huella duradera, de esas que explican por sí solas por qué este creador ha marcado una época en la televisión moderna.

El futuro del universo Sheridan ya tiene nombre: Marshals

tráiler de marshals

Marshals

Lejos de agotarse, el universo de Taylor Sheridan sigue expandiéndose, y su próximo gran paso ya tiene título y fecha marcada en el calendario. Marshals será la nueva serie que amplíe el mundo nacido en Yellowstone, esta vez con un enfoque más directo en la ley, el orden… y todo lo que se rompe cuando ambos entran en conflicto.

La serie está concebida como un spin-off centrado en los U.S. Marshals, con una narrativa más procedimental pero sin perder el ADN Sheridan: territorios en disputa, poder institucional, violencia latente y personajes obligados a tomar decisiones moralmente incómodas. No será un western clásico ni un simple drama policial, sino una mezcla de ambos mundos, con la América rural y fronteriza como telón de fondo permanente.

Según lo confirmado hasta ahora, Marshals se estrenará en 2026, formando parte de la nueva etapa creativa de Sheridan tras el cierre de Yellowstone. La serie servirá además como puente natural entre el universo original y las nuevas historias que Paramount quiere desarrollar, manteniendo viva la mitología sin depender directamente de la familia Dutton.

El primer tráiler ya deja claro el tono: acción seca, paisajes abiertos, tensión constante y una sensación muy reconocible para cualquiera que haya pasado horas dentro del “Sheridan-verse”. No hay nostalgia gratuita, sino una clara intención de mirar hacia adelante, con nuevos protagonistas y conflictos que reflejan una América distinta, pero igual de rota.

Si quieres saber más sobre lo que muestra el adelanto, puedes leer nuestro análisis completo del tráiler de Marshals en Cinemascomics, donde desgranamos las claves, el tono y lo que anticipa esta nueva serie dentro del universo de Taylor Sheridan.

Taylor Sheridan no hace series neutras. Hace series que te obligan a posicionarte, aunque sea para discutir con la pantalla. Puede ser excesivo, irregular o provocador, pero cuando acierta, construye mundos televisivos que atrapan y no sueltan.

Con Marshals en el horizonte, queda claro que su universo aún tiene cuerda para rato. La única decisión que queda es sencilla: por dónde entras. Síguenos en Google News para no perderte nuestros rankings, guías y estrenos de series y cine.

carlos gallego guzmán

Carlos Gallego Guzmán

Carlos Gallego Guzmán ISNI: 0000 0005 1791 9571 es fundador y director de Cinemascomics.com, medio líder en información de cine, series, cómics y cultura pop en español. Con más de una década de experiencia en el sector digital, ha desarrollado una línea editorial centrada en grandes franquicias como Marvel, DC, Star Wars, ciencia ficción y animación. Su trabajo ha sido referenciado por múltiples plataformas y bases de datos internacionales, consolidando su identidad digital a través de identificadores oficiales como Wikidata e IMDb.

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