La historia de Blade en el MCU es ya casi una película de terror en sí misma. Anunciada con aplausos en la Comic-Con, retrasada una y otra vez, reescrita hasta el infinito… y ahora, de repente, aparece una filtración que nos deja con la sensación de “ojo, que aquí había algo muy distinto”. Y bastante más oscuro de lo esperado.
Desde que Marvel Studios presentó a Mahershala Ali como el nuevo Blade en 2019, el proyecto ha sido un misterio constante. Fechas que bailan, directores que entran y salen, guiones que se descartan. Pero lo que nadie esperaba es que una versión casi completa del guion original, ambientada en los años 20, acabara filtrándose con todo lujo de detalles.
Un Blade que nació con problemas… y muchas ambiciones
La idea inicial de Blade no era precisamente pequeña ni conservadora. Mientras el MCU seguía jugando con líneas temporales más o menos cercanas, esta película se atrevía a viajar a los años 20, con vampiros, rituales antiguos y una Nueva Orleans cargada de misticismo, sudor y sombras. Algo muy lejos del estándar habitual de Marvel.
Mahershala Ali
El problema es que Blade ha pasado por tantas manos que casi parece un proyecto maldito. Directores como Bassam Tariq o Yann Demange estuvieron vinculados en distintos momentos, y el guion fue reescrito por una lista interminable de nombres. Cada versión empujaba la historia en una dirección diferente… hasta que Marvel decidió frenar en seco.
Y ahí entra esta filtración de Reddit. Un supuesto desglose completo del primer guion que, curiosamente, encaja con muchos rumores antiguos. No suena a improvisación, no huele a texto automático, y sobre todo plantea una película de Blade muy distinta a la que muchos tenían en la cabeza. ¿Demasiado distinta? Puede ser.
Una historia contada desde los ojos de su hija
Uno de los grandes giros de esta versión de Blade es que el protagonista no es exactamente él… al menos no al principio. La historia se cuenta desde el punto de vista de Zora, su hija, que presencia el asesinato de su madre a manos de un grupo de vampiros liderados por Aaron Thorne (personaje secundario de Marvel Comics). Y sí, Blade tarda en aparecer. Mucho.
Este enfoque convierte la película casi en un cuento oscuro, con tintes de fábula sobrenatural. Blade no entra en escena hasta bien avanzado el guion, lo cual rompe por completo con la idea clásica del cazador imparable que ya conocíamos por Wesley Snipes. Aquí es más mito que presencia constante.
Wesley Snipes
El villano, Aaron Thorne, tiene motivaciones claras y personales. Es hijo de un antiguo vampiro al que Blade mató y, rechazado por los suyos, decide formar su propia facción. Su objetivo es brutal y directo: sacrificar a Zora para que él y los suyos puedan caminar bajo el sol como Blade. Vampiros diurnos. Casi nada.
Brujería, cazadores y un pasado que pesa demasiado
A partir de ahí, Blade se convierte en una road movie oscura, con trenes, persecuciones y personajes que arrastran heridas antiguas. Zora se esconde con una bruja vudú, Blade aparece para protegerla y ambos inician un viaje que sirve para explorar el pasado del propio Blade de una forma bastante íntima.
Aquí se profundiza en su origen, en cómo fue criado por Jamal Afari, un cazador de vampiros que más tarde se convierte en una figura paterna rota y amarga. Blade no es un héroe limpio. Ha cometido errores, ha perdido el control y ha pagado un precio muy alto. Eso se nota en cada conversación y en cada silencio incómodo.
El guion también introduce a otros cazadores como Rachel Helsing y Taj Nital, que aportan variedad y tragedia. No están ahí solo para pelear. Cada uno tiene su historia, su dolor y su forma de entender la lucha contra los vampiros. Todo se siente más humano, más sucio, más físico.
Acción brutal y decisiones que duelen
Cuando la historia entra en su tramo más salvaje, no se anda con rodeos. Ataques a trenes, asentamientos destruidos, traiciones inesperadas y sacrificios reales. Blade no siempre llega a tiempo. No siempre gana sin consecuencias. Y eso, siendo sinceros, le da un peso emocional que no abunda en el MCU.
Uno de los momentos clave es la traición de Quincy Harker, aliado histórico de los cazadores. Su razonamiento es frío, casi lógico, y precisamente por eso resulta tan incómodo. La vida de Zora como “daño colateral” para acabar con los vampiros antiguos. Blade dice no. Y ahí se rompe todo.
Blade de Marvel Comics
El clímax es puro simbolismo: Blade luchando contra Thorne mientras el sol comienza a salir. No hay artificio, no hay chistes de alivio. Solo fuego, sangre y un final que deja cicatrices. Thorne muere ardiendo, pero Blade también pierde algo por el camino.
Un final melancólico que explica por qué Marvel dudó
Quizá lo más sorprendente de este Blade no es su violencia, sino su final. Zora no se convierte en una superheroína ni en una nueva arma del MCU. Vive. Envejece. Tiene hijos. Muere de forma natural. Y Blade observa todo desde la distancia, condenado a las sombras, incluso cuando ya no hay vampiros a los que cazar.
Es un cierre triste, poético y muy poco comercial para los estándares de Marvel Studios. No hay gancho inmediato para secuelas, ni escenas postcréditos explosivas. Solo una sensación de ciclo completo. Y seguramente ahí esté el motivo por el que esta versión se descartó.
Aun así, cuesta no pensar que este Blade ambientado en los años 20 tenía personalidad, riesgo y un tono propio. Tal vez demasiado autoral para una maquinaria como el MCU. O quizá llegó antes de tiempo. ¿Tú qué opinas? ¿Te habría gustado ver esta versión en cines?
Recuerda que la trilogía de Blade está disponible en Disney Plus.


