The Gallerist, la nueva película protagonizada por Natalie Portman y Jenna Ortega, ha debutado en Sundance dejando sensaciones encontradas y comentarios afilados ¿Triunfará en cines?
Al menos, gustará más o menos, pero indiferente no está dejando a nadie. Y eso, en el fondo, también tiene su aquel.
The Gallerist es un atraco artístico con cadáver incluido
La premisa de The Gallerist es tan loca que casi suena a broma de sobremesa entre guionistas con café de más. Natalie Portman interpreta a una galerista de arte en horas bajas que decide jugar su última carta en Art Basel Miami: vender un cadáver como si fuera una obra conceptual. Sí, has leído bien. Un cadáver.
Natalie Portman
La idea, dirigida por Cathy Yan, mezcla sátira, thriller y comedia negra, con ese punto de provocación que parece pedirte a gritos que no te lo tomes todo demasiado en serio. El problema, según muchos críticos, es que la película no siempre sabe por dónde tirar.
Junto a Portman y Ortega, el reparto es un auténtico desfile de caras conocidas: Sterling K. Brown, Zach Galifianakis, Da’Vine Joy Randolph, Daniel Brühl, Charli XCX y Catherine Zeta-Jones. Casi nada.
Jenna Ortega
Las primeras críticas no se ponen de acuerdo
En el momento de escribir estas líneas, The Gallerist luce un 56 % en Rotten Tomatoes tras 18 críticas. Se queda justo por debajo de ese 60 % que marca la frontera psicológica entre “fresca” y “tocada”. Una cifra que, siendo honestos, duele un poco más por lo cerca que se queda.
Desde ScreenRant, Gregory Nussen no se anda con rodeos y la define como una sátira tibia, con personajes que se quedan en la superficie. Un 4 sobre 10 que pesa. Otros medios, como FandomWire o The Daily Beast, coinciden en que la película apunta maneras pero no termina de rematar su discurso sobre el mundo del arte.
Eso sí, no todo es palo. Hay críticas que destacan su energía, su tono absurdo y, sobre todo, la química del reparto. Algunos hablan de una comedia de errores que sabe reírse del precio del arte, de los influencers y del postureo generalizado. Vamos, que hay división real, no ese consenso artificial que a veces huele raro.
Cuando la idea es mejor que la ejecución
Uno de los comentarios que más se repite es que The Gallerist tiene una idea potentísima, pero le cuesta sostenerla durante todo el metraje. Hay quien dice que parece contarlo todo en los primeros diez minutos y luego se queda dando vueltas, intentando exprimir un concepto que ya ha enseñado todas sus cartas.
Otros, en cambio, hablan de una película divertida mientras dura, con menos de 90 minutos que pasan rápido y dejan algún que otro pensamiento interesante sobre quién decide qué es arte y cuánto vale. No es poco, aunque quizá no sea suficiente para convencer a todo el mundo.
Portman y Ortega, dos estrellas en momentos muy distintos
Más allá de The Gallerist, la película sirve también para mirar el momento profesional de sus protagonistas. Natalie Portman no necesita presentación: Star Wars, el UCM, Jackie, V de Vendetta, May December y, por supuesto, su Oscar por Black Swan. Aquí se lanza a algo raro, incómodo y bastante gamberro, lo cual siempre se agradece.
Además, Portman tiene a la vuelta de la esquina Arco, un proyecto animado que produce y protagoniza y que está empezando a generar bastante curiosidad. Así que, aunque The Gallerist no arrase, su 2026 pinta interesante.
Jenna Ortega, por su parte, sigue siendo uno de los rostros más reconocibles de su generación. Wednesday y Scream la han convertido en icono, pero no se ha quedado ahí. Entre Beetlejuice Beetlejuice, la reivindicada Death of a Unicorn y la esperada adaptación de Klara y el Sol, su agenda está bien cargada.
Un reparto que se lo pasa mejor que el espectador
Algunas críticas apuntan a algo curioso: los actores parecen estar pasándolo en grande, lanzándose diálogos como si fueran pelotas de ping-pong, pero el público no siempre logra entrar en ese juego. Aun así, hay consenso en un punto muy concreto: Catherine Zeta-Jones roba cada escena en la que aparece.
Su papel, cargado de camp intencionado, parece inyectar vida a una película que, según algunos, ya va perdiendo fuelle cuando ella entra en acción. También se ha destacado el trabajo de vestuario de Bénédicte Mouret, con diseños que dicen más del mundo del arte que muchos diálogos.
¿Tiene futuro The Gallerist más allá de Sundance?
Ahora mismo, The Gallerist sigue buscando distribución, y ese será un factor clave para ver cómo evoluciona su recepción. No es una película fácil ni especialmente comercial, y su historia es bastante de nicho. Aquí el gancho real está en el reparto y en lo provocador de su propuesta.
Las primeras críticas suelen marcar tendencia, pero no siempre dictan sentencia. Hay películas que encuentran su público con el tiempo, especialmente en plataformas, donde el boca a boca funciona de otra manera. Y con nombres como Portman y Ortega, nunca se puede descartar un pequeño resurgir.
Al final, The Gallerist parece una de esas películas que se recordarán más por la conversación que generan que por su éxito inmediato. Puede que no sea redonda, puede que se tropiece en sus propias ideas, pero al menos intenta algo distinto. Y eso, hoy en día, ya es decir bastante.
Ahora te toca a ti: ¿te llama la atención esta locura artística con cadáver incluido o te suena a experimento fallido? Cuéntanos qué opinas y no olvides seguirnos en Google News para no perderte ninguna de estas historias que dan para debate.


