Hoy el mundo del cómic es un poco más pequeño. Sal Buscema, uno de los artistas más prolíficos, reconocibles y queridos de la historia de Marvel Comics, ha fallecido a los 89 años. Una noticia que duele especialmente a varias generaciones de lectores que crecieron pasando páginas dibujadas por su trazo inconfundible.
La confirmación llegó a través del también artista Sterling Clark, quien había trabajado recientemente con Buscema y comunicó el fallecimiento tras hablar con su esposa, Joan. Sal Buscema murió el pasado 23 de enero, apenas unos días antes de cumplir 90 años.
Un nombre que estaba en todas partes
Para muchos lectores, Sal Buscema no era “un” dibujante de Marvel: era el dibujante de Marvel. Su carrera se extendió durante décadas y abarcó prácticamente todos los grandes personajes de la editorial, hasta el punto de que resulta difícil encontrar una serie importante en la que no dejara huella.
Su nombre está ligado de forma inseparable a etapas históricas de The Incredible Hulk, The Spectacular Spider-Man, Captain America, The Avengers, Defenders o Rom the Spaceknight. Series que no solo dibujó, sino que sostuvo durante años con una regularidad casi sobrehumana.
De inker a pilar creativo de Marvel
Nacido en Brooklyn, Sal Buscema empezó en el mundo del cómic siendo todavía muy joven, trabajando como entintador a comienzos de los años 50. Su primera gran influencia fue su hermano mayor, John Buscema, una de las mayores leyendas gráficas de Marvel.
Tras pasar por el servicio militar y trabajar durante años en publicidad, Sal regresó definitivamente al cómic en 1968, cuando John le convenció para volver a Marvel. No tardó en demostrar que no solo era un entintador de primer nivel, sino un narrador visual excepcional, capaz de sacar adelante páginas a un ritmo que hoy parece imposible.
Su primer trabajo publicado en Marvel fue nada menos que Silver Surfer #4, entintando a su hermano en uno de los cómics más icónicos de la historia de la editorial.

El dibujante que nunca fallaba
Si hay una palabra que define la carrera de Sal Buscema es fiabilidad. En una época en la que Marvel necesitaba artistas capaces de cumplir plazos imposibles, Buscema se convirtió en una pieza clave. Dibujaba rápido, claro, con una narrativa limpia y contundente.
Esa capacidad le permitió convertirse en el artista regular de varias series durante largos periodos. Especialmente recordada es su década al frente de The Incredible Hulk, el personaje al que él mismo reconocía como su favorito. De ahí surgió incluso el famoso “Buscema Punch”, una forma tan característica de representar los golpes del Hulk que acabó convirtiéndose en seña de identidad.
Spider-Man, Capitán América y una generación de lectores
En Peter Parker, The Spectacular Spider-Man, Buscema dibujó cerca de cien números, incluyendo una etapa muy celebrada junto al guionista J.M. DeMatteis, quien hoy le ha rendido un emotivo homenaje recordándolo no solo como un gran artista, sino como una persona generosa y cercana.
También dejó una marca imborrable en Captain America, especialmente en la etapa con Steve Englehart, donde se abordaron algunas de las historias más políticas y oscuras del personaje, incluyendo la célebre saga del Imperio Secreto.
Un trabajador incansable del cómic
A diferencia de otros artistas más experimentales, el estilo de Sal Buscema nunca buscó llamar la atención sobre sí mismo. Su dibujo estaba al servicio de la historia. Y precisamente por eso funcionaba tan bien.
En los años 80 y 90 pasó también por DC Comics, trabajando en títulos como Batman o The Creeper, antes de regresar a Marvel, donde continuó colaborando como entintador en series como Spider-Girl durante buena parte de los 2000. Incluso ya retirado en gran medida, nunca dejó de dibujar del todo.

El respeto unánime de la industria
La noticia de su fallecimiento ha provocado una oleada de mensajes de cariño y respeto por parte de autores, artistas y lectores. Muchos coinciden en lo mismo: Sal Buscema dibujó los cómics con los que aprendieron a amar Marvel.
Recibió numerosos reconocimientos a lo largo de su vida, incluidos premios Inkpot, Inkwell y Ringo, pero su mayor legado está en las miles de páginas que siguen leyéndose hoy.
Un legado imposible de borrar
Sal Buscema no fue una estrella mediática. Fue algo mucho más importante: un pilar. Uno de esos autores que construyen universos número a número, mes a mes, sin hacer ruido, pero dejando una huella imborrable.
Le sobreviven su esposa Joan y sus tres hijos. Y le sobreviven,
también, millones de lectores que crecieron con sus viñetas. Hoy
Marvel pierde a uno de sus grandes artesanos.
Y los cómics despiden a una auténtica leyenda.
Sal Buscema dibujó los cómics con los que muchos aprendimos a amar Marvel. ¿Cuál fue el personaje que más recuerdas con su trazo? Cuéntanoslo y síguenos en Google News para no perder a las grandes figuras del cómic.


