Taylor Sheridan lleva años haciendo algo que muy pocos creadores de series de televisión pueden decir: romper récords, dominar el streaming y conectar con millones de espectadores. Y, aun así, sigue siendo el gran ignorado de la temporada de premios. Ahora, por fin, alguien desde dentro ha puesto palabras a una pregunta que muchos se hacen desde hace tiempo. Y no ha sido cualquiera.
Ha sido Billy Bob Thornton, protagonista de Landman, quien ha explicado por qué Hollywood parece mirar hacia otro lado cuando se trata de premiar las series creadas por Taylor Sheridan.
Un creador imparable… pero incómodo
No hay discusión posible: Taylor Sheridan ha redefinido el western televisivo moderno. Desde Yellowstone hasta Landman, pasando por Tulsa King o Mayor of Kingstown, su universo narrativo es uno de los más reconocibles —y rentables— de la televisión actual. Sus series lideran audiencias, baten récords en streaming y generan conversación constante.
Landman, centrada en la guerra silenciosa del negocio petrolero en el oeste de Texas, acaba de cerrar su segunda temporada consolidándose como uno de los mayores éxitos de Paramount+ (en España se puede ver a través de Skyshowtime). Y, sin embargo, cuando llegan los premios importantes, el nombre de Sheridan vuelve a desaparecer del radar.
Billy Bob Thornton rompe el silencio
Landman de Taylor Sheridan ya tiene fecha de estreno de la temporada 2
En una reciente entrevista, Thornton habló sin rodeos sobre esta paradoja. El actor, que interpreta a Tommy Norris, confesó su sorpresa por el impacto internacional de Landman… y por la falta de reconocimiento institucional que sigue rodeando al proyecto.
Según Thornton, el problema no es artístico, sino político. Muchos en la industria, explica, parecen tener una idea preconcebida de Sheridan que no se corresponde con la realidad.
Al tratar temas como el petróleo, el poder económico o el mundo rural estadounidense, parte de Hollywood asume automáticamente que Sheridan tiene una agenda ideológica concreta. Algo que, según Thornton, es directamente falso. Landman no glorifica el negocio del petróleo ni lo demoniza: lo observa.
La serie se limita a mostrar cómo viven las personas atrapadas dentro de ese sistema. Trabajadores, familias, ejecutivos, comunidades enteras que giran alrededor de una industria que condiciona sus vidas. Sin discursos fáciles, sin consignas, sin moralejas subrayadas.
Cuando el éxito no basta para ganar premios
Thornton va más allá y lanza una reflexión demoledora sobre cómo se conceden los premios en el mundo del arte. A diferencia del deporte, donde el ganador es evidente, la interpretación y la creación artística son intangibles. No hay una línea de meta clara. Y en ese terreno ambiguo, los prejuicios pesan. Mucho.
Landman ya acumula varias nominaciones y algunos reconocimientos menores, incluyendo menciones en los Globos de Oro y los premios del Sindicato de Actores. Pero el gran reconocimiento sigue sin llegar. Y no es un caso aislado.
El precedente de Yellowstone
Kevin Costner en Yellowstone
El ejemplo más sangrante sigue siendo Yellowstone. Una de las series más vistas de la última década, auténtico fenómeno cultural en Estados Unidos y fuera de él, y sistemáticamente ignorada por los grandes premios televisivos.
Temas incómodos, protagonistas moralmente ambiguos y una mirada crítica al poder económico y político parecen no encajar del todo en el canon que suele celebrar Hollywood. Sheridan no escribe historias para agradar a la industria. Escribe para incomodar, observar y provocar. Y eso, paradójicamente, puede ser su mayor virtud… y su mayor condena.
Un talento reconocido en cine, no en televisión
La ironía es que Sheridan sí ha sido reconocido cuando ha jugado en otro terreno. Su guion para Comanchería le valió una nominación al Oscar a Mejor Guion Original. El mismo tono, los mismos temas, la misma mirada seca y honesta sobre Estados Unidos.
Entonces, ¿qué cambia cuando lo hace en televisión? Probablemente, el alcance. Sus series llegan a demasiada gente, conectan con públicos que Hollywood no siempre sabe —o quiere— leer.
¿Éxito popular contra prestigio crítico?
Las palabras de Billy Bob Thornton dejan flotando una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto los premios siguen midiendo la calidad… o solo validan cierto tipo de relatos?
Taylor Sheridan no necesita trofeos para seguir triunfando. Sus series funcionan, generan franquicias y sostienen plataformas enteras. Pero la desconexión entre éxito masivo y reconocimiento crítico vuelve a quedar en evidencia.
Puede que Landman, como Yellowstone antes, termine pasando a la historia como uno de esos fenómenos que el público abrazó… mientras la industria miraba hacia otro lado.
Y quizá ahí esté la verdadera explicación: Sheridan no hace series para ganar premios. Hace series para que nadie pueda apartar la mirada.
Ahora te toca a ti: ¿crees que Hollywood ignora a Taylor Sheridan por prejuicios o simplemente porque su éxito incomoda? Déjanos tu opinión y síguenos en Google News para no perderte ninguna historia del mundo de las series.



