Silent Hill es un pueblo donde todo el mundo se lleva de rechupete, como para no hacerlo de verdad: vivir en un sitio tan tranquilo en la montaña, donde encima el fundador era una persona que le dedicaba tanto tiempo a la gente de su pueblo que conmovió a todo el mundo para seguir manteniéndose cercanos, que sepan el nombre de cada persona, lo que hacen y dónde viven… En Silent Hill nunca estás solo.
Regreso al juego
Return to Silent Hill, la adaptación del videojuego, ya está aquí. El juego que nos llenó de intriga y adrenalina por fin llega a la pantalla. Esta nueva entrega de la historia trae una visualización como si fuera sacada del juego; no es que sea una copia exacta del juego ni que la historia esté reimaginada, sino que la cinematografía se asemeja a la de un videojuego, haciéndote sumergirte más en el concepto de estar dentro de uno.
Un protagonista roto por la obsesión
Pero ojo, no hace falta que hayas jugado al juego para poder disfrutar de . Esta es la historia de un hombre roto que no entiende lo que está pasando y solo sigue su compulsión de encontrar a su amada, a pesar de lo que se encuentra y descubre por el camino. Una clara referencia, en mi opinión, a la adicción: a pesar de los peligros que se encuentra y de la información que va descubriendo, sigue adelante buscando a Mary (Hannah Emily Anderson).
Una narrativa fragmentada que descoloca

Honestamente, Return to Silent Hill fue algo complicada de seguir. Entre las memorias fragmentadas del protagonista, James (Jeremy Irvine), y la fluidez de la historia entre el pasado y el presente, hace que te pierdas en algunos momentos, además de tener algunos diálogos cursis, artificiales y forzados.
Los personajes demuestran tener profundidad, haciéndote pensar en sus experiencias, convirtiéndola en un terror psicológico que se apoya en la percepción distorsionada de James (Jeremy Irvine), provocando que te quedes inquieto y, en ciertos momentos, sobreestimulado junto al protagonista.
James, una mente distorsionada
James es un personaje claramente roto y dolido. Es alguien que necesita ayuda, pero a pesar de saber todo esto sigue teniendo una percepción del mundo distorsionada, haciéndole creer que está en control de su situación al saber en cuál se encuentra, pero ese no es el caso…
Mary, el motor emocional de la historia

Mary (Hannah Emily Anderson) es un personaje intrigante que nos presentan al principio de la trama. La película gira en torno a la obsesión de James (Jeremy Irvine) por encontrar a Mary y a la idea de que ella era todo su mundo y su alma, pero en pocos momentos nos enseñan ese amor, haciéndolo difícil de digerir como relación.
Cuando la película se siente como un videojuego
En mi opinión personal, la película fue difícil de seguir, teniendo en cuenta la fluidez de la historia y la percepción distorsionada. Es claro que la película quiere imitar una mente rota y distorsionada que fusiona el pasado con el presente, además de memorias y visiones falsas, creando una narración en la cual no puedes confiar.
En ciertos momentos te crees que han sacado escenas directamente de un videojuego: entre el juego de posiciones de cámara y la primera persona en algunos instantes, hay momentos en los que durante un segundo se te olvida que estás viendo una película y sientes que estás jugando un juego.
Valoración final
Visualmente es espectacular, con efectos que parecían sacados del videojuego y con personajes interesantes que te hacen querer rascar más información sobre ellos y averiguar el misterio junto a James (Jeremy Irvine). Lo único es que creo que no llegaron a adaptar correctamente el estilo de narración y la fluidez de la historia, que es uno de los puntos fuertes del videojuego y lo que lo llevó a su éxito.
¿Te atrae más como película o como experiencia cercana al videojuego original? Déjanos tu opinión en comentarios y síguenos en Google News para no perderte nuestras críticas, estrenos y especiales de cine y series.
Return to Silent Hill
NOTA CINEMASCOMICS
TOTAL
Una adaptación que apuesta fuerte por la atmósfera y el terror psicológico, logrando momentos visuales muy potentes que parecen sacados directamente del videojuego original. Sin embargo, su narrativa fragmentada y confusa, junto a diálogos irregulares, impide que la experiencia termine de cuajar como película, quedándose a medio camino entre una inmersión inquietante y un relato difícil de seguir.


