Durante años, el Universo Cinematográfico de Marvel ha avanzado como una apisonadora. Estrenos constantes, series que no daban tregua y una sensación clara: había demasiadas piezas girando a la vez. Ahora, todo apunta a que Kevin Feige ha decidido pisar el freno y mirar solo a un punto muy concreto del mapa: Vengadores: Doomsday y Vengadores: Secret Wars. Y claro, eso tiene consecuencias.
Porque cuando el jefe máximo de Marvel Studios se concentra tanto en una sola jugada, la pregunta es inevitable. ¿Qué pasa con el resto del tablero? ¿Y con Spider-Man 4? ¿No te da la sensación de que algo se está moviendo entre bambalinas?
Kevin Feige, menos frentes abiertos y más obsesión por Vengadores: Doomsday
Durante la etapa posterior a Vengadores: Endgame, Feige se encontró gestionando películas, series, spin-offs y rincones del multiverso a un ritmo casi imposible. Todo eso llegó por decisión directa de Disney en su etapa más expansiva, y el resultado fue irregular, por decirlo suavemente. Grandes ideas, sí, pero también proyectos que parecían salir sin el mimo de antes.
En los pasillos de Marvel se llegó a hablar de equipos persiguiendo literalmente a Feige para que diera su visto bueno a guiones, casting o simples decisiones creativas. Demasiadas bolas en el aire al mismo tiempo. Y cuando eso pasa, incluso el productor más brillante acaba perdiendo foco. ¿Te suena esa sensación de ir apagando fuegos sin poder pensar a largo plazo?
Vengadores: Doomsday (2026)
La buena noticia es que eso ha cambiado. En los últimos meses, Feige ha reducido su radio de acción y ha puesto toda la carne en el asador en dos títulos clave: Vengadores: Doomsday y su gran cierre multiversal que será Vengadores: Secret Wars. Todo lo demás, en mayor o menor medida, ha pasado a segundo plano.
Un regreso al método clásico Marvel
Según explicó el periodista Justin Kroll, Feige lleva prácticamente un año entero centrado solo en estas películas. Nada de dispersarse con ocho proyectos a la vez. Nada de supervisión superficial. Aquí hay una vuelta clara a la filosofía de los inicios, cuando se volcaba al cien por cien en cada gran estreno.
Y ese dato no es menor. Cuando Feige se implica de esta forma, los resultados suelen acompañar. Ahí están Iron Man o Thor como prueba. Cuando el foco es total, Marvel suele funcionar. Cuando no, el engranaje chirría. Así de simple.
¿Y qué pasa entonces con Spider-Man 4?
Aquí es donde la cosa se pone interesante. Mientras Feige se deja la piel con Vengadores: Doomsday, buena parte del peso creativo de Spider-Man 4 ha pasado a manos de Amy Pascal. Y ojo, que esto no tiene por qué ser una mala noticia.
Pascal ha sido clave en el éxito del Spider-Verse animado, uno de los proyectos más celebrados de los últimos años. Tiene experiencia, criterio y sabe muy bien cómo tratar al personaje. Marvel, además, sigue involucrada en cierta medida, así que el ADN del UCM no desaparece del todo.
Spider-Man: Brand New Day (2026)
Aun así, es normal que surjan dudas, ya que las películas de SONY como Madame Web, Kraven y Morbius nos han decepcionado bastante. Spider-Man es una pieza fundamental del tablero Marvel y verlo algo más alejado del control directo de Feige genera inquietud. ¿Será una película más independiente? ¿Habrá menos conexiones con el gran evento vengador? ¿O todo encajará cuando llegue el momento?
La realidad es que Spider-Man: Brand New Day parece diseñada para ir por su propio camino, al menos en apariencia. Mientras el multiverso se prepara para explotar, Peter Parker podría estar viviendo una historia más contenida, más personal. Y no suena mal, ¿no crees? Además están confirmados grandes personajes como Punisher de Jon Bernthal y Hulk de Mark Ruffalo.
Un reparto que da pistas… y alimenta rumores
Aunque Feige no esté encima de cada decisión de Spider-Man 4, sí hay detalles que demuestran que no ha soltado del todo el timón. Uno de ellos es la elección de Sadie Sink, un fichaje que ha disparado teorías por todas partes.
Todo apunta a que podría interpretar a Jean Grey, lo que abre directamente la puerta a los mutantes y al futuro de los X-Men dentro del UCM. Y aquí volvemos al punto clave: Feige está pensando más allá de una sola película. Vengadores: Doomsday no es solo un evento, es un punto de inflexión.
Con el final de la Saga del Multiverso en el horizonte, Marvel necesita cerrar tramas, ordenar su universo y preparar el terreno para una nueva era. Y los mutantes están llamados a ser protagonistas absolutos. No es casualidad que Feige esté tan implicado en este momento concreto.
Los Russo y un equipo de confianza
Para asegurar el tiro, Marvel ha vuelto a rodearse de nombres conocidos. Anthony Russo y Joe Russo regresan a la dirección, acompañados por Stephen McFeely al guion, un equipo que ya sabe lo que es levantar eventos gigantes sin que todo se descontrole.
Además, Michael Waldron, responsable de Loki y Doctor Strange en el multiverso de la locura, también está metido en el desarrollo del libreto. Vamos, que no se están guardando nada. Aquí Marvel quiere ir a lo seguro.
Un final épico… antes de un nuevo comienzo
Todo indica que Vengadores: Doomsday será la gran prueba de fuego. Si funciona, Marvel recuperará parte del brillo perdido y podrá encarar el futuro con confianza. Si no, el golpe será duro. Por eso Feige está en Londres constantemente, revisando, afinando y controlando cada detalle.
Después llegará el turno de los X-Men, el gran sueño pendiente del estudio. Pero antes hay que cerrar bien esta etapa. Y eso explica por qué otros proyectos, como Spider-Man 4, parecen avanzar con un perfil algo más bajo. No es abandono, es estrategia.
Las fechas ya están marcadas en el calendario y el hype empieza a cocinarse a fuego lento. Marvel sabe que no puede fallar otra vez. Y Feige, más que nadie, es consciente de ello. Recuerda que todas las entregas del UCM están disponible en Disney Plus.
Ahora te toca a ti: ¿te tranquiliza que Kevin Feige esté totalmente volcado en Vengadores: Doomsday o te preocupa que Spider-Man quede en segundo plano? Cuéntanos qué opinas y no olvides seguirnos en Google News para no perderte ni una sola sorpresa del UCM.


