El documental oficial de Stranger Things que acaba de aterrizar en Netflix deja una sensación extraña, casi incómoda, cuando miras atrás y recuerdas cómo terminó una de las series más influyentes de los últimos años.
La despedida de Hawkins no solo fue emocional. También fue caótica, apresurada y, en algunos momentos, escrita literalmente sobre la marcha. Y sí, eso cambia bastante la forma en la que entendemos el final de Stranger Things.
Un adiós a Stranger Things con cámara en mano y muchas dudas
El documental One Last Adventure: The Making of Stranger Things 5 ya está disponible en Netflix y funciona como una especie de making of emocional del final de Stranger Things. Dirigido por la cineasta Martina Radwan, el metraje se cuela entre bastidores para mostrar cómo se levantó la última temporada… y lo que encuentra no es precisamente tranquilidad creativa.
Lejos de la imagen de control absoluto que solemos asociar a grandes producciones, lo que aparece es un equipo avanzando con prisa, con presión y con un guion que, sencillamente, no estaba terminado cuando las cámaras empezaron a rodar. Y no hablamos de retoques menores, sino del episodio final, el cierre definitivo de toda la historia.
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La sensación que deja el documental es curiosa. Por un lado, humaniza el proceso. Por otro, explica muchas cosas que, hasta ahora, parecían decisiones narrativas difíciles de justificar.
Rodar sin final: una decisión más común de lo que parece
Durante el documental, Matt y Ross Duffer, los creadores de la serie, reconocen abiertamente que comenzaron a rodar la temporada final sin tener el último episodio cerrado en papel. Matt lo explica con una mezcla de sinceridad y agotamiento: sabían cómo acababa la historia, pero no habían tenido tiempo material de escribirlo todo.
Lo sorprendente no es solo que el guion no estuviera listo al empezar, sino que incluso cuando el rodaje ya estaba muy avanzado, el famoso episodio 8 seguía incompleto. El propio equipo lo comenta delante de la cámara con una naturalidad casi peligrosa, como si ya no hubiera margen para ocultarlo.
Hay un momento especialmente revelador en el que un asistente de producción admite que estaban rodando escenas sin saber exactamente cómo encajaban en el conjunto. Cuando una serie del tamaño de Stranger Things funciona así, algo se está forzando claramente.
Presión, ruido y un final escrito contra el reloj
Matt Duffer no oculta su incomodidad en el documental. Confiesa que nunca había vivido algo parecido y que rodar el final sin haber leído el guion completo fue una experiencia extraña, incluso frustrante. No es una pose para la cámara. Se le nota incómodo, cansado y algo superado por la situación.
En una entrevista más reposada dentro del propio documental, explica que la presión venía de todos lados: del equipo de producción, de la plataforma y del peso de cerrar una historia que llevaba años acompañando a millones de personas. Demasiado ruido al mismo tiempo como para escribir con calma.
Ese contexto ayuda a entender por qué el final de Stranger Things dejó sensaciones tan divididas. No porque la idea fuera mala, sino porque el proceso no permitió pulirla como merecía. Cuando escribes con el cronómetro en rojo, algo siempre se queda por el camino.
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Comparaciones inevitables con otros grandes universos
Curiosamente, este método de trabajo no es tan raro en la industria actual. En el documental se menciona de pasada algo que muchos ya sabían: en grandes producciones de Marvel Studios es habitual rodar sin guion cerrado. De hecho, Vengadores: Doomsday habría empezado su rodaje sin un final definitivo escrito.
La diferencia es que los Duffer no estaban acostumbrados a ese caos controlado. Stranger Things siempre se había caracterizado por una planificación muy cerrada, casi artesanal. Pasar de eso a improvisar en el tramo final no era lo ideal, y se nota que no lo vivieron con comodidad.
Esa comparación también desmonta algunas teorías que circulaban desde hace tiempo. No hubo episodios secretos, ni finales alternativos ocultos en un cajón. Bastante tuvieron con llegar a tiempo con el que finalmente vimos en pantalla.
¿Explica esto el final de Stranger Things?
La gran pregunta es inevitable. ¿Sirve todo esto para entender mejor por qué el final de Stranger Things no convenció a todo el mundo? Probablemente sí. No como excusa, pero sí como contexto. Saber que el último episodio se escribió bajo una presión brutal cambia la lectura de muchas decisiones narrativas.
También resulta llamativo que Netflix haya decidido mostrar todo esto de forma tan transparente. No es habitual que una plataforma exponga sin filtros los problemas internos de una de sus series más emblemáticas. Quizá sea una forma de cerrar el ciclo con honestidad, aunque eso implique reconocer errores.
El documental no busca justificar nada, pero deja claro que el adiós a Hawkins fue más complicado de lo que parecía desde fuera. Y que, detrás de la épica, hubo prisas, estrés y decisiones tomadas al límite.
Al final, Stranger Things se despide como muchas grandes historias: con luces, sombras y un proceso creativo mucho más humano de lo que solemos imaginar. Ahora la pelota está en tu tejado. ¿Te cambia esto la forma de ver su final? Cuéntanos qué opinas y no olvides seguirnos en Google News, que las historias buenas siempre merecen una segunda mirada.


