El universo Star Wars nunca duerme. Cuando creemos que una pieza del puzle está cerrada, llega una viñeta, una frase suelta o un giro inesperado y lo vuelve a mover todo. Y sí, esta vez le ha tocado a El despertar de la Fuerza, más de una década después de su estreno.
Porque justo cuando la película celebraba su aniversario, una historia paralela ha decidido tocar donde más duele: la relación de Han Solo con el Halcón Milenario antes del Episodio VII. Y el resultado es una contradicción tan pequeña como jugosa, de esas que te hacen levantar la cabeza y decir: “Un momento… aquí pasa algo”.
Una historia que parecía inofensiva… hasta que altera El despertar de la Fuerza
En los últimos meses, Lucasfilm ha estado ampliando el contexto de El despertar de la Fuerza con historias que rellenan huecos entre trilogías. Nada raro en esta galaxia lejana. El problema llega cuando una de esas historias no solo rellena, sino que reescribe lo que creíamos saber.
Ese es el caso de Star Wars: Han Solo — Hunt for the Falcon, una miniserie de cinco números publicada por Marvel Comics y escrita por Rodney Barnes. La premisa parecía clara: seguir a Han Solo en los años previos a El despertar de la Fuerza, mientras busca desesperadamente su nave perdida.
Sobre el papel, todo encajaba. Aventuras espaciales, planetas de mala muerte, viejos contactos y ese tono de western galáctico que siempre le sienta bien a Han. Vamos, justo lo que esperabas leer con una sonrisa cómplice.
Han Solo, años antes… y con menos prisa de la que pensábamos
La serie nos muestra a Han vagando por la galaxia tras perder el Halcón Milenario, acompañado por Gannis Ducain, un tipo práctico, poco dado a romanticismos. Durante varios números, la búsqueda se convierte en una carrera contra el peligro, con decisiones cada vez más incómodas.
Hasta aquí, nada chirría. Todo parecía encaminado a terminar justo donde empieza El despertar de la Fuerza: Han sin nave, resignado, y con la sensación de haberla perdido para siempre. Pero el último número decide frenar en seco… y girar el volante.
Star Wars: Han Solo — Hunt for the Falcon
El detalle que lo cambia todo: Jakku y un nombre incómodo
En el quinto y último número ocurre lo inesperado. Han y Ducain llegan a Jakku, el mismo planeta polvoriento donde comienza El despertar de la Fuerza. Hasta ahí, coincidencia curiosa. Pero entonces se menciona algo clave: el Halcón Milenario está en manos de Unkar Plutt.
Y aquí es donde saltan las alarmas. Porque eso significa que Han sabía quién tenía su nave y dónde estaba. No lo intuía. No lo sospechaba. Lo sabía. Y aun así, decide abandonar la búsqueda.
En la película, sin embargo, se nos dice lo contrario. Han lleva años buscando el Halcón sin pista clara, y se sorprende cuando descubre que estaba “tirado” en un puesto de chatarra. Esa escena es un momento clave de El despertar de la Fuerza. Y ahora, de repente, queda en entredicho.
La escena del Episodio VII que ya no se ve igual
Cuando Harrison Ford aparece en pantalla y recupera su nave, hay emoción, sorpresa y un punto de nostalgia pura. Rey le explica dónde estaba el Halcón, y la reacción de Han es la de alguien que no tenía ni idea.
Pero si aceptamos lo que cuenta el cómic, esa reacción cambia de significado. Ya no sería sorpresa absoluta, sino algo más incómodo. Una mezcla de “podría haber ido a por ella” y “decidí no hacerlo”. Y eso, quieras o no, reescribe cómo interpretamos ese momento.

¿Es realmente un problema para El despertar de la Fuerza?
Aquí viene la parte interesante. Porque aunque suene a contradicción, no es un desastre narrativo. De hecho, puede que incluso haga al personaje más humano. El cómic deja claro que Han renuncia por supervivencia. Jakku es peligrosa. Unkar Plutt no es precisamente alguien con quien negociar tranquilamente.
Además, Han ya no es el contrabandista temerario de antaño. Tiene cuentas pendientes, una familia rota y un pasado que pesa. Saber dónde está el Halcón no significa querer ir a por él a cualquier precio.
En ese sentido, El despertar de la Fuerza no se rompe. Se reinterpreta. La búsqueda de años puede seguir siendo cierta, solo que no fue constante. Hubo un punto donde Han decidió mirar hacia otro lado.
Un nuevo matiz para Han Solo que no esperábamos
Si algo aporta este “retcon” es una capa emocional inesperada. Han no perdió la nave sin más. La dejó ir. Y eso conecta con su relación con Leia y con su hijo. Elegir no volver a Jakku puede verse como una huida… o como una forma de no perderlo todo.
Así, cuando se reencuentra con el Halcón en Star Wars: El despertar de la Fuerza, el momento gana otro sabor. Ya no es solo recuperar una nave. Es enfrentarse a una decisión que pudo tomar antes y no tomó.
Star Wars y su eterna relación con el pasado
No es la primera vez que Star Wars ajusta su propio canon. Ha pasado antes y volverá a pasar. La saga siempre ha jugado con ampliar, matizar o recolocar piezas según lo necesita la historia del momento.
Aquí no hay una negación frontal de El despertar de la Fuerza, sino un pequeño desplazamiento del foco. Un detalle que no invalida la película, pero que la mira desde otro ángulo. Y eso, en una saga tan longeva, casi es parte del encanto.
Al final, estas contradicciones mínimas son el precio de seguir contando historias nuevas en un universo tan grande. Y mientras no rompan la emoción central, pueden incluso enriquecerla.
Porque, seamos sinceros, volver a ver a Han Solo subir al Halcón Milenario sigue funcionando igual de bien. Aunque ahora sepamos que, en el fondo, pudo haberlo hecho antes… y no se atrevió.
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