Hay viajes que no empiezan en el espacio profundo, sino en un aula con vistas al futuro. En 2026, Star Trek vuelve a sorprendernos con una serie que cambia el foco y se mete de lleno en uno de los lugares más míticos de la saga: la Academia de la Flota Estelar. Sí, el sitio donde se forjan leyendas… y donde también se cometen errores.
La nueva serie de Star Trek, que se estrena el 15 de enero de 2026 en Paramount+, promete algo distinto. Menos puentes de mando al principio y más pupitres, entrenamientos imposibles y decisiones que marcan una vida entera. Y ojo, porque la cosa pinta mucho mejor de lo que podrías pensar.
Star Trek mira al origen: así será la serie de la Academia
Esta nueva apuesta de Star Trek se ha dejado ver con fuerza gracias a la revista SFX, que celebra su número 400 colocando al reparto en portada. No es casualidad. Desde dentro del proyecto saben que esta serie es especial, casi una declaración de intenciones para la franquicia de ciencia ficción más influyente de la historia televisiva.
Los showrunners Alex Kurtzman y Noga Landau han adelantado que la Academia de la Flota Estelar será algo más que un escenario. Será un personaje en sí mismo. Un lugar donde conviven la ambición, el miedo, la camaradería y ese vértigo constante de saber que el universo te espera… pero todavía no estás preparado.
Aquí no hablamos solo de aprender a pilotar una nave o memorizar protocolos. La serie quiere explorar qué significa asumir los valores de Star Trek cuando aún no tienes claro quién eres. ¿Te suena? Exacto, es ciencia ficción, pero también es muy humana. Y eso siempre ha sido una de las grandes virtudes de la saga.
Viejos conocidos y nuevas caras en la Flota Estelar
Uno de los grandes reclamos de esta serie de Star Trek es la mezcla entre personajes nuevos y rostros que llevan décadas acompañándonos. El regreso de Robert Picardo, retomando su icónico papel del EMH, es toda una declaración de amor a la historia de la franquicia.
Picardo no solo aporta nostalgia, también experiencia. Su presencia sirve como puente entre generaciones, algo que encaja perfectamente con el espíritu de la Academia. Al otro lado tenemos a estudiantes interpretados por Kerrice Brooks y Karim Diané, dos nombres que prometen dar mucho que hablar y que representan esa nueva hornada de cadetes con más dudas que certezas.
La dinámica entre profesores, hologramas legendarios y alumnos que aún están buscando su sitio apunta a ser uno de los grandes motores narrativos. Porque en Star Trek siempre ha importado tanto el viaje interior como el que se hace a velocidad de curvatura.
Paramount+
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La Academia de la Flota Estelar y el peso del legado
Hablar de la Academia en Star Trek es tocar una fibra sensible. No es solo una escuela, es el punto de partida de casi todos los grandes nombres de la saga. Y cuando la serie pone el foco ahí, inevitablemente vienen recuerdos. ¿Te acuerdas de James Tiberius Kirk? Claro que sí.
En Star Trek, dirigida por J.J. Abrams, vimos una versión muy concreta del paso de Kirk por la Academia. Interpretado por Chris Pine, aquel Kirk era impulsivo, brillante y un auténtico dolor de cabeza para sus instructores. No encajaba, desafiaba las normas y, aun así, estaba destinado a algo grande.
Chris Pine como Capitán Kirk en Star Trek
Ese retrato sigue siendo clave para entender lo que la nueva serie quiere contar. La Academia no es un lugar perfecto, es un campo de pruebas. Kirk hizo trampas, discutió, se saltó protocolos y aprendió a golpes. Y precisamente ahí estaba la magia: en ver cómo alguien tan caótico acababa convirtiéndose en capitán.
La serie de 2026 recoge ese espíritu. No todos los cadetes serán modelos a seguir. Habrá errores, decisiones cuestionables y momentos incómodos. Porque Star Trek siempre ha sabido que el futuro se construye aceptando nuestras imperfecciones, no escondiéndolas bajo el uniforme.
Un Star Trek más cercano, pero igual de ambicioso
Aunque el escenario sea más contenido, nadie debería pensar que esta serie de Star Trek va a quedarse pequeña. La ambición sigue ahí. Los conflictos morales, los dilemas éticos y las preguntas incómodas sobre el poder y la responsabilidad estarán muy presentes, solo que vistos desde los ojos de quienes aún están aprendiendo.
Hay algo muy atractivo en ver cómo se inculcan los valores de la Federación cuando todavía no son dogma, sino teoría. ¿Qué pasa cuando un alumno no está de acuerdo? ¿Qué ocurre cuando salvar vidas entra en conflicto con obedecer órdenes? Estas preguntas, tan clásicas de Star Trek, aquí se sienten frescas otra vez.
Además, el tono promete ser más cercano, incluso con toques de humor. Porque no todo va a ser solemnidad espacial. La convivencia, las rivalidades y esos pequeños momentos cotidianos también forman parte del viaje. Y sí, eso hace que todo resulte más reconocible, más real.
Por qué esta serie de Star Trek puede sorprender más de lo esperado
A estas alturas, Star Trek ya no tiene nada que demostrar, pero sigue teniendo mucho que contar. Apostar por la Academia de la Flota Estelar es una jugada inteligente: permite atraer a nuevos espectadores sin perder a quienes llevan años siguiendo la saga.
La clave estará en el equilibrio. Si consigue combinar el respeto por el legado con personajes que se sientan vivos, la serie puede convertirse en una de las propuestas más interesantes de la franquicia en años. Y sinceramente, todo apunta a que va por ese camino.
El 15 de enero de 2026 queda marcado en el calendario. Ese día volveremos a sentarnos en clase, a escuchar discursos inspiradores y a ver cómo se forjan las próximas leyendas de Star Trek. ¿Será el inicio de algo grande? Tiene toda la pinta.
Ahora dime tú: ¿te apetece volver a la Academia de la Flota Estelar o eres más de lanzarte directo al puente de mando? Te leemos en comentarios… y no olvides seguirnos en Google News para no perderte ni un salto a velocidad de curvatura.


