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X de Espadas. Entrega 3. El torneo más inesperado lleva a un resultado sorprendente

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Finalizamos nuestro repaso al nuevo evento Mutante de la Casa de las Ideas, y las sorpresas y giros no se detienen en X de Espadas

Que Jonathan Hickman iba a revolucionar la franquicia de los X-Men era algo que todos habían tomado por sentado, pero nadie esperaba lo que ha traído consigo, un huracán que no deja nada en pie. X de Espadas cambia la historia de los mutantes, entre ellos la del primero de todos ellos, Apocalipsis, y lo convierte en un ser más allá de la simple genética y de la especie, elevándolo a mártir, deidad y personaje de leyenda, y a los mutantes en una raza más allá de los humanos, en seres tanto de magia como de fantasía que alcanzan lugares que jamás habíamos llegado a imaginar.

Cuando terminamos la segunda entrega de este repaso de X de Espadas, el banquete había decaído en una serie de desafíos y bravatas, hasta que Lobezno decidía que tenía que acabar con todo con un solo gesto, una muerte. Pero si una diosa fallece, la realidad lo sufre, y el final puede ser todo menos lo esperado.

El fin del mundo tiene un nombre, Arakko

En X de espadas, todo ha empeorado, todo ha cambiado, y el fin de todo lo conocido llega de la mano de la invasión de la nación hermana y predecesora de Krakoa. La invasión es rápida y eficiente, y la destrucción del orden establecido es sencilla. El fin del mundo en una sesión doble.

Pero Ópalo Luna Saturnina no es una diosa solo por su estilo vistiendo y su clase. Y el poder del engaño y las mentiras no le son ajenas.

La visión del fin del mundo solo es la apertura para el comienzo de la competición. El torneo que decidirá el futuro de Krakoa, de Arakko, y del mundo como lo conocemos. Si los Hombres X vencen, el mundo continuará su plácida existencia. Si son derrotados, todo caerá bajo el poder de los ancestrales demonios que ahora dirigen la sociedad de los primeros mutantes. Todo se juega en un loco concurso en el que las pruebas las decide una diosa caprichosa, y van desde combates singulares, a pruebas de ingenio o simples carreras entre los competidores. Lobezno tendrá que pagar su deuda, y Douglas se convertirá en esposo, nadie sabe el resultado de cada desafío.

Pero nada es lo que parece, ya que cada desafío envuelve un truco, y cada carta del tarot entregada marca una pista, y una pauta, el orden de las batallas muestran la tirada, y el destino de los mutantes.

Míster Siniestro y sus Infernales no son la Comunidad del Anillo, son los orcos

El pequeño apunte dentro de esta saga la aporta la obra de Zeb Wells, esta vez acompañado por la española Carmen Carnero.

El guionista ha llevado al grupo de monstruos del loco genetista Nathaniel Essex a un viaje surrealista por un emplazamiento de fantasía. Plagado de desafíos, batallas y humorísticos resultados. Pero con la presencia de Siniestro, siempre hay una doble intención. Y en un mundo donde los mutantes que mueran, morirán para siempre, toda mentira, es un peligro mortal.

Wells hace un giro y una pirueta, y deja servido un escenario limpio para que el evento continúe sin sus chicos, y sobre todo, para que el siguiente número de la serie tenga muchas novedades, al menos en cuanto a integrantes. Carnero se luce dejando un ejemplo de porqué ha avanzado tan rápido en Marvel, directa y espectacular, de trazo claro, y con dominio de acción, la española deja un número que golpea rápido y a las tripas.

Al final, todo se acaba con un duelo entre amantes

Apocalipsis, Aniquilación, antes conocida como Génesis, y todo en juego, pero Hickman retoma los mandos de X de espadas en este enrevesado evento que desemboca en un final espectacular, en una batalla de ejércitos y de mundos, de monstruos y de mutantes, y lo cambia todo, de nuevo.

Llega a la batalla y la decidirá no el ejército más poderoso, sino el que tenga la fuerza de voluntad más poderosa. Y Apocalipsis es el conquistador de otros mundos, y en él está la clave.

El final de esta macrosaga sirve para que el Multiverso recobre el equilibrio, para iniciar nuevas intrigas en los palacios de Saturnina, y más quebraderos de cabeza para la nación de Krakoa. Pero también nuevas oportunidades, con la recuperación de varios elementos que los vaivenes editoriales dejaron de lado, o destruyeron. EL universo mutante de Chris Claremont se ve recuperada en su momento de mayor gloria, con todos sus elementos recuperados, potenciados, y preparados para ser usados por sus narradores, que podrán volver a ser increíbles, imposibles, extraordinarios, y devolver a los Hombres X a lo más alto, allá donde se merecen estar.

EL arquitecto de todo esto, Jonathan Hickman no está presente en la mayoría del evento, supervisa, pero solo regresa para encender la mecha y para hacer explotar la bomba. Justo todo lo que necesita. Son Gerry Duggan, Benjamin Percy, Tini Howard y Zeb Wells los que han creado todo el camino de baldosas amarillas hasta el gran mago de Oz, con mayor o menor éxito.

Algunos como Duggan siguen adoleciendo de no saber concretar, otros como Howard demuestran que están en su salsa en esta saga de fantasía superheroica, algunos como Percy y Wells cumplen su cometido y de paso se dejan algunas cosas para su retorno a la normalidad. Pero el maestro de ceremonias es el que escribe los mejores capitulo, Hickman elige ser el que describa la historia de Arakko y su caída, como Tolkien lo hizo con la de Gondor, y después es el relator de la gran batalla final como si de Homero en la Ilíada se tratará.

El arte pasa por muchas manos, casi todos los autores cumplen con su función principal contar con espectacularidad su porción de la historia, pero son Stefano Casselli y Carmen Carnero los que se llevan el notable en su trabajo en la historia, y Mahmud Asrar y Pepe Larraz el premio gordo con el principio y el final de la saga. A destacar Larraz, que está ahora mismo en un nivel tan elevado que da igual lo que le escriban, lo convertirá en arte, en una historia espectacular, llena de contrastes en los que cada línea y cada sombra aporta un matiz a cada personaje situación, es uno de los grandes dibujantes de superhéroes del momento, y no para de crecer.

X de Espadas ha sido una montaña rusa extraña e irregular, con un inicio y un final de gran nivel, y con grandes cambios, pero con un desarrollo que deja mucho que desear, el planteamiento se alarga, el desarrollo del torneo llega a hacerse aburrido y hasta irritante, pero el final bien merece la espera.

Una saga que no se recordará por todo lo que ha contenido, sino por su resultado. Hickman cambia el universo mutante para dejarlo como estaba en su mejor momento, y lo hace con magia y batallas. Quizás no se necesitarán en X de espadas tantas páginas, ni tantos giros tontorrones, ni tantas pruebas sin sentido, pero el resultado es el que buscaba el escritor para mantener la idea de la serie, cambiar a los mutantes, para no cumplir ese futuro que él mismo describió, siempre cruel con los hijos del átomo.