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‘Watchmen’ o como violar analmente a un cómic de la hostia

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Crítica diferente de Watchmen.

Por mis palabras os habréis dado cuenta de lo que os voy a hablar y en que términos, así que a partir de este momento los débiles de corazón podéis largaros, no se os censurara por ello, solo se os declarara como parias sociales. Al resto deciros que si no os gusta, no miréis.  Así que al tajo.

En el otro blog en el que escribo fiebredecabina.com, me dedico activamente a quemarme con las películas de serie Z más terribles que haya creado el género humano solo para desfogarme y sentirme bien conmigo mismo. Pero para esta página web directamente humillare las películas más categóricamente decadentes que nos han querido colar como “obras maestras” y que merecen una buena quema Inquisitorial, solo por intentar hacernos creer que son buenas y luego sean tan divertidas como un puñetero dolor de muelas.

Antes de nada quiero decir para que conste en acta que admiro el cómic de Watchmen como pocas cosas en el mundo. Es maravilloso, entretenido, absorbente, y si hubiese una ley para casarme con él o votarle en las elecciones, lo haría, pero va a ser que no. En cambio la película tal y como está hecha, aun con alguna que otra similitud con el cómic, es un trozo de escoria difícil de tragar, y encima bastante jodida de digerir (y ya no digo lo que pasa al excretarla), llevada por un grupo de robots en piloto automático que lo único que consigue es que no te enteres de una Shit y hecha descaradamente para acumular pales de dinero. Todo es gracias al caos epiléptico del que hace gala Zack Snyder, el hecho de obviar descaradamente y sin vergüenza cosas importantes del cómic absolutamente necesarias para entender la historia, poner finales alternativos como si esto fuese un videojuego RPG de la Playstation 2 y sobre todo por la tan odiada cámara lenta que se casca todo el rato consiguiendo ralentizar el tiempo como hacían moviendo la nariz aquellas brujas de manera respingona en la serie del 64, Bewitched.

Podría decirse que el cine es algo curioso. No se necesita ser un neurocirujano ni saber hacer lobotomías frontales para hacer una buena película, y para ello solo necesitas leerte unos cuantos libros y acudir a unas cuantas clases para hacer algo “pasable”. Pero parece que para joder (si, he dicho joder y no será el único taco que veréis por aquí) analmente un cómic maravilloso, defecarse en la face del autor y de sus fans y encima quedar como el puto Dungeon Master (porque cualquiera se avergüenza de haber ido a ver esa cosa y decir en público que es una mierda pinchada en un palo ya que se te declararía automáticamente como un gilipollas), se necesita un grupo de cenutrios sin criterio e invidentes y darle el proyecto al primer tirado que pase por delante. Pero recordad que esto no tiene ningún sentido si a su vez no eres ayudado en esta tarea por camiones de dinero mal ganado y peor gastado.

No sé por qué, pero me imagino a Alan Moore soltando diarrea a chorro por toda su casa tras ver el resultado final de esta fiesta de Blas de la que estoy hablando. Explosión caótica al canto.

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Cuanto más “Aman el cómic” esta gente, más la cagan (como Frank Miller y su repugnante Spirit)  y peor es el cocido que sale, y lo único que quiere ver la gente cuando ve una adaptación de un cómic al cine o a la televisión es un puñetero y mínimo parecido, no una leve coincidencia. Ésto solo está al nivel de unos cuantos elegidos por la mierda ficción como Uwe Boll, La Cannon o la Troma y no por seres humanos corrientes y molientes. Pero este es el secreto de Hollywood, hacer un truño de tamaño colosal y vendérnoslo como si fuese un cristal de Swarovski cuando en realidad estas pagando un bonito huevo Kinder Sorpresa relleno del pedo de los creadores del film, que encima cuando explota te llena de detritus toda la jeta. Esta película es un deshecho inclasificable lleno de peña que se pone mascaras ridículas y que a su vez son enviados a la mierda por el gobierno de los USA (porque son unos cafres) para que al fin dejen de dar por el culo (cosa que no dejaron de hacer sus creadores durante toda la película). Pero aunque esta vergüenza fílmica en pantalla panorámica no furula, en el cómic funciona maravillosamente bien.

Y da arcadas pensarlo.

Para contar esta historia diré que encima me la vi dos veces, ¡DOS PUÑETERAS VECES! Y eso es debido a diversas vicisitudes de mi vida. La primera fue en el cine con mi buen amigo Queco (saludos desde mi casa) que me dijo de ir a verla juntos, sabiendo que llevaba una hambrienta erección anual por querer ver Watchmen.  Así que fuimos a la primera sesión (como buenos aficionados) y nada más ver el percal, la cosa prometía un poquito. Pero tan solo tres minutos después de los tráilers, mi Pirulo Tropical de Miko se quedó flácido, sin fuelle, en estado comatoso y con ganas de pegarse un tiro y dejar esas tonterías de procrear con mujeres para alguien menos sensible que yo. En esos momentos desee con toda mi alma tener una increíble incontinencia excretal para poder lanzar a la pantalla del cine materia fecal como un cañón propulsado a chorro o una railgun, y así dejar la pantalla llena de “ese agradable color marrón” que hubiese conseguido mejorar, sin duda, a la película. Pero el destino no quiso que fuese así la cosa, así que sufrí la tortura de ver asesinado vilmente por un puñetero gincho, mi cómic favorito, y estar toda la película mordiéndome los nudillos hasta incrustarme los incisivos en el hueso. ¿El resultado final? La acuciante necesidad de lanzar un coctel Molotov a la pantalla y así acabar con la tortura. Pero siempre he sido un inútil en esto de ser un manitas, y no me veía fabricándolos a gran escala para quemar todas salas de cine y acabar con la tontería.

inicio watchmen

La película simplemente no funciona por sí misma y han conseguido prostituirla hasta el límite de lo admitible consiguiendo convertir al Doctor Manhattan en un tío porretas con pinta de Papa Pitufo borderline, llegando a los insospechados límites de hacernos creer que tiene el síndrome de Aspergerd, a Rorschach en un puñetero imbécil tirado de la vida con un calcetín sudado por mascara, al Búho Nocturno en un rico amargado impotente incapaz de que se le levante su cimbrel (como a mí en el cine), a Ozymandias lo pasan de ser el tío más listo del mundo al más pedante del planeta (y ni siquiera respetan su aspecto de Julio Iglesias de joven que para el cómic utilizaron), a Espectro de Seda… esto…no sé, simplemente es un personaje sin casi peso en la película (utilizando a una anoréxica random del momento, muy del estilo de Zack Snyder) que en el cómic tiene más peso que Marlon Brando en sus últimas películas (Todos sabéis a que me refiero), y al Comediante en un puto gilipollas con mucha mala baba y menos cerebro que nadie. ¿Parecidos con el reparto coral del cómic? Cero. Pero no me extraña en exceso esta cagada máxima, porque este crimen humanitario esta perpetrado por el “Invidente visionario de 300” un cretino que respeta su trabajo como le sale de los reales cojones y al que le importa una mierda que la gente se eche las manos a la cabeza tras ver su despiporre de film. Le da igual que haya un cómic con todo hecho (guion, Storyboard, TODO) en donde simplemente tiene que poner a un grupo de garrulos sobre un croma verde y hacer como que hacen algo. Pero el no, por lo visto debemos respetarle por arruinar otro intento de adaptación de cómic, y ahora todo el mundo cree que es el Jesucristo Superstar del cine resucitado, cuando en realidad todos sabemos que el dinero que gana por estas mierdas los usa para llenar su piscina de lefa y estamparse en ella de morracos todos los días. Pero esta hipótesis cobra fuerza cuanto más pienso en ella, ya que por lo visto este mamarracho se peleó con el estudio por imbecilidades triviales como sacar el banano azul de Manhattan en pantalla, preocuparse paternalmente de que sus actores se tomen tortillas de Prozac para hacerlos ir a cámara lenta y ser mas ¿guays?, y cosas estúpidas del palo. Pero se olvidó por el camino de algo y es el hacer una historia potente, sólida y entretenida y no hacer como él y no echar mano del cómic que supuestamente tanto reverenciaba (¿Utilización del cómic en el guion? Only para limpiarse el orto). Visto el resultado final está más que claro que se me olvido comprar vaselina para que este ladrillaco de dos horas y pico de larga (me niego a ver la versión fumadamente extendida) me entrase mejor en el cine, porque he de confesar que me entro bastante mal y ladeada, y encima ya os digo a todos que por ese lugar no me entra ni el bigote de una gamba. Entre los diversos traumas acaecidos aquel fatídico día entran el de mi deseo de matar a Zack Snyder si me lo encuentro algún día por la calle (por supuesto lo mataría a cámara lenta) y el terrible problema de ver falos azules por todas partes durante una larga temporada.

Creí que jamás de los jamases (¿amen?) volvería a verla ni privado de todos mis sentidos, pero mi novia decidió que ella no la había visto y que yo tendría que tragarme otra vez ese bodrio de tres al cuarto. Esta vez ni siquiera pague por ella y me la vi en La Sexta con anuncios, para recuperarme de las escenas mongólicas del film y así dar breves treguas a mi cerebro. El merecido descanso que los anuncios me brindaban durante la emisión me hizo ver que era aún peor de lo que recordaba. Era como obligarte a comerte un sándwich de vómito y pelo púbico, porque no hay nada en la nevera para encima después sonreír como un idiota, porque tiene que parecer que te ha gustado, pero no se vosotros pero a mí no me gusta comer mierda y de sonreír después, LOS COJONES. Se me hizo más agónico y sufrido que en el cine y pensé en desconectar pensando en otra cosa, pero por puñetera casualidad me paso lo mismo que en el 2009 en el cine, y solo podía ver vergas azules digitalizadas por los recovecos de mi mente.

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El principio de la película empieza como solo una “Mascleta” podría empezar: prometiéndote mucho y quedándose en un full de Estambul. Un (en principio claro) Another Ninja de palo de relleno aparece en la casa del Comediante, un antiguo gilipollas súper heróico que ahora está fundiéndose (literalmente) su jubilación en puracos Montecristo de palo, en vez de pagar a un grupo de albañiles para que le reparen la casa porque por lo visto está construida como el culo por Santiago Calatrava. Me refiero más que nada porque en la agónica escena siguiente (Si, a obturación rápida. Y no será la única) estos dos tipejos infectos revientan paredes de cartón piedra (Si, repito, a puñetera cámara leeeenta) y mobiliario de primer piso de pareja del Ikea, con una facilidad pasmosa, todo esto teniendo en cuenta que ninguno de ellos tiene superpoderes, no se les ve ningún implante cibernético en los brazos y uno de ellos esta ya bastante senil y canoso (esfuerzo en arrugas y maquillaje = 0). Al final el Another Ninja de palo este le mete un zurriagazo al Comediante que le obliga a hacer el salto de la cabra (¡¡¡A cámara lenta joder!!!) desde el piso chorropotocientos, lo que acaba con su más que evidente muerte natural (naturalmente, está muerto). Tras 37 horas y media de créditos iniciales, llenos de subnormales profundos que han permitido esta depravación, la voz de Carl Winslow de Cosas de Casa sale del interior de la máscara churrietera de un homeless fachilla loco, hasta las cejas de mierda (de ambas mierdas). El “gachó” este descubre que el imbécil que ha hecho un triple mortal con tirabuzón desde un ángulo de 45 grados es en realidad el Comediante, otro trozo de detritus de la sociedad que casualmente está poniendo a parir en ese momento junto a los ciudadanos de la ciudad de Nueva York, en un monologo doblado a desgana. Como el tío es un fan de Cuarto Milenio y sus gilipolleces conspiranoicas, se va a buscar a su antiguo colegui del curre (para contarle una sarta de hipótesis de chimpancé subnormal borracho): El Búho Nocturno, un impotente rico no muy decadente, que tiene barriga cervecera y papada porque ha dejado de hacer pesas el muy macho ya que para ligar solo usa la VISA Electrón. Pero la bulímica transformación del Buho Ricachon en un macho alfa que se las trinca a todas sin crédito bancario, sera de lo más decadente de la película y recordara al mito del Fénix que resucita una vez muerto, con la diferencia de que este Fénix es en realidad un pollo de Fénix y todos sabemos que esos bichos a esas edades dan mucha penica. Después de una apasionante charla de 17 horas y de ponerse hasta las trancas de fabada asturiana (el tío loquísimo del calcetín en el apartamento del Búho Nocturno no le pide calzoncillos limpios de puro milagro), van a la guarida del Búho Llorica a meterse otra agónica conversación de 3 horas y cuarto, solo para que Rorschach se largue murmurando entre dientes, ya que se da cuenta que con esa mascara de mierda no puede beberse el café de después de comer. Estas cosas en el cómic se solucionan en pocas páginas, pero aquí directamente te hacen sufrirlo en tus carnes de manera larga y tendida, como si no pudiese solucionarse más rápido.

Después se va a ver a Ozymandias, un chuloputas estirado y pedante que dice ser el tipejo abyecto más inteligente del mundo (porque su mama se lo decía), pero como Zack Snyder confunde soberbia con inteligencia, decide dejarlo así (¡Que no le entendéis joder!.¡Él es la victima de este film!), lo cual hace que despreciemos desde el principio a este gilipollas (me refiero por supuesto a Zack Snyder). Después se va a trolear a Papa Pitufo “penetrator” y Pitufina (cualquier nombre concuerda, ya que pinta bien poco en la peli, salvo ir toda buenorra a hostiar a la gente) que encima se llevan tan bien entre ellos como Pepa y Avelino. Primero habla con el Doctor Calzoncillos azul marino que resulta ser un tipejo que tiene más poderes que el Comeiter (más conocido en mi otro blog por salir en Abraxas Guardián del Universo capaz de construir cosas del Tente por telequinesis, realizar complejos y crípticos Sudokus, y cosas de lo más chorras. Después la chorba de Manhattan, Espectro de Seda sin latex en ese momento se pregunta que hace aquí el tarado borracho este y porque huele tan a rancio el ambiente (No es por Rorschach. la propia película tiene ese olor a fermentación de principio a fin), pero el Actor porno Gungam azul no escucha al Amante de la segunda enmienda y le da puerta de su pisito de “Soltero follarín” (pagado por el erial público) para dejar a Rorschach reconcomiéndose la cabeza. Si pensaba Zack Snyder que alguno nos correríamos con este principio medianamente fiel al cómic, realmente estaba en la inopia (recordáis el pirulo flácido, ¿no?).

Aquí es cuando te das cuenta que Rorschach da pena y esta bazofia intragable no se parece en nada al cómic (recuerdo a Rorschach andando a todas partes con las manos en el bolsillo de su gabardina, reventando puertas y no precisamente saltando como el saltimbanqui de Spider-man) y que te espera más y más angustia por segundo.

La película a partir de este momento ya puede ser abandonada, pero el honor implícito de ver terminar una película al pagar una entrada de cine te obliga a quedarte y a sodomizarte con lo que queda de film. Luego vienen diez minutos de entierro del Comediante a cámara lenta (si, otra vez) con una música que no pega ni con mocos secos de resfriado, que no emocionan a nadie y haciendo toda la puta parafernalia de un entierro como si a alguien le importase una mierda. Y amables lectores, recrearse en gilipolleces es simplemente un error muy grave que lentifica el ritmo natural de una película, de por sí muy lenta y llena de obturación rápida hasta los topes, que hace que sea aún más lenta que el caballo del malo.

Desde aquí pido un reinicio de Watchmen urgente, y hecha por gente con talento y no por gente que se huele el culo los unos a los otros.

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Doctor Manhattan Watchmen silk spectre the silverware

Durante el momento basurero este, se alternan flashbacks del bastardete del Comediante reventando Charlies por el Saigón de la Guerra de Vietnam y donde el Pitufo aventurero revienta amarillos con una facilidad pasmosa, todo por supuesto a cámara lenta, donde finalmente el director de la cinta acaba demostrando que solo sabe transmitir emociones a cámara ídem en vez de usarla solo para momentos especiales del film (gracias a eso no sabes identificar lo que es épico en la película, de lo que no lo es). Pero si esto no te la ha puesto palote, las siguientes escenas son de traca final. El Doctor Doraemon con su Pene Cósmico se triplica mágicamente para trincarse (con el consiguiente problema personal de ver penes azules durante meses) a Espectro Revolcona y mientras ella le chupa esos dedos misteriosamente parecidos a pilas Duracell, el puto amo del cotarro pitufil sufre el gatillazo del día (como todos al ver la película, pero muchos no quisieron reconocerlo), después le tocan los cojones (es fácil, la verdad) en una entrevista televisiva, se coge un cabreo de mil pares de narices y se va a Marte a vivir de gratis como un Okupa. Mientras esta allí masturbándose en la intimidad como solo un mono haría para pasar de alguna manera el tiempo, tiene unos Flashbacks de su vida anterior a cámara lenta en la cual se demuestra que era un estúpido becario cualquiera, que era muy feliz siendo un moñas y asistiendo el público de la sala al accidente que le convierte definitivamente en un polo lima limón con colorante azul y con patas. Pero gracias a la cámara lenta y a lo sosa que es, esta escena consigue sacarte de tus casillas definitivamente y solo deseas destripar al subnormal que dio luz verde a este proyecto.

Pero justo cuando nos quedamos muchos en electroencefalograma plano en las sillas de tortura de la sala de cine, empieza a aumentar el ritmo de la película, y nos empieza a contar su destino de Jesucristo con más escenas ralentizadas en las que no pasa absolutamente una mierda. Este es el momento que me recordó a cuando fui a ver Mortal Kombat II al cine (hace la tira de años): todos deseando irse y solo unos cuantos verdaderos héroes logrando zafarse para siempre de la sala. Todo está aderezado con más cámara lenta y la gente solo quiere en este momento ver a ese tipejo de azul metiéndole una paliza nazi a Zack Snyder o algo así, pero nada, no hace nada, aburrirnos sin más y dejarnos con las ganas de ver la cara destrozada de esa cucaracha de director. Y aquí es cuando se abre un agujero espacio tiempo en medio de la película que consigue ralentizar hasta casi velocidad cero, el resto de este infecto experimento audiovisual.

Pero Zack Snyder es un maestro de la comprensión fecal para que de alguna manera la haga más agradable para su público y en una de sus pocas acertadas decisiones para el film, parece que acabó contratando a Joaquín Reyes para interpretar a Nixon (con nariz de quita y pon incluida) y así despertar a la gente que estaba dormida desde hace un rato. Pero el deshueve dura poco. Tras la titánica tarea de quedarte dormido y así recuperar algo de sueño perdido, han pasado imbecilidades varias y ves que Rorschach ha sido capturado por la policía (no sin antes intentar huir a cámara lenta y con escenas de lucha que no recuerdo en el cómic). Le quitan el calcetín roñoso de la cabeza y se lo llevan a rehabilitación donde se descubre que era un crio triste y patético, pretexto que sirve para justificar sus tontunas en la película de marras. Después viene el enano hacker de algún episodio de Walker Texas Ranger con sus colegas que dan la risa floja, para amenazar a Rorschach y afirmar que van a hacerle “pim pam en el culete”(justo como a los espectadores) y encima que lo disfrutaran (¿disfruto Zack Snyder haciéndonos esto? Por supuesto que sí).

Otro cambio de escena nos lleva al Búho Moñudo intentando ligarse a Espectro Magreable enseñándole su buga tuneado (con el poder del dinero), poniéndole discos de música añeja, y diciendo multitud de frases intrascendentes, lo cual parece que funciona (pero por lo visto, no su pito). Pero el tío sin ton ni son se pone (metiendo barriga claro) su traje del Búho Gatillero mientras la otra se pone su traje de Barbie de Seda para dar un voltio, donde acaban salvando a multitud de ciudadanos random de un terrible incendio que esperamos ver algún día en casa de Zack Snyder.

Después de darles una palmadita en la espalda y un café a la peña, se ponen a follar como mandriles salidos (a cámara lenta por supuesto) con la canción “Aleluyah” de fondo, como si dijese el director: “El perdedor ha follado, podéis dormiros chicos. Buenas noches”.

El Deshueve en la sala fue de órdago, después de esta escena.

Mientras tanto a Rorschach se encuentra a la espera de meterles una paliza rastrera a todos los “chachos” que le han amenazado por la cárcel. Así que Tyrion Lannister de palo y sus colegas de relleno se montan una rebelión a bordo, donde todos los presos salen de sus celdas automatizadas (menos la de Rorschach que solo se puede hacer por lo visto con un soplete) y empiezan a liarla parda. Pero como sus amigos follarines son unos gilipollas, deciden ir a rescatar a Rorschach, cuando lo único que logran es aguarle la rave al colega (porque no los necesita), solo para terminar haciendo el panoli por la cárcel, todo por supuesto a puta cámara lenta.

Pero esto está lejos de acabar. El Cornudo Atómico decide llevarse a su chatí a dar un voltio por Marte, para enseñarle las vistas de croma verde que tiene, y el “adobado” unifamiliar que está a medio hacer por el departamento de efectos especiales del film. Entonces todo el mundo en la sala se huele que le va a dar unas buenas hostias y a cantarle las cuarenta (haciendo un cambio agradable con respecto al cómic) por lo de follarse a otro que encima es un albino con el pene disfuncional y no con un pene azul e insaciable como el suyo propio, pero no, lo que hace es comerle la cabeza sin parar, hablando lento y pausado cual psicoterapeuta estafador argentino, y en plan crío le confiesa que se la pela el destino de los humanos y que por él que se vayan todos por el sumidero.

Lo siguiente es un Deux Ex Machina de chiste de Chiquito de la Calzada, en el cual en el curso de su investigación, el ex impotente y el rancio loco, empiezan a sospechar del tío más pedante del mundo (Es un puto caos de escenas que en el cómic se explica al dedillo y aquí prácticamente aparecen tele-transportados). En una escena de tres minutos desentrañan el plan secreto del tío más listo del mundo, repito, dos puñeteros palurdos se la meten doblada al tío más pedorro del mundo. Es lo único rápido de la película que podría haber sido más lento., pero Snyder solo quiere meterte filosofía rancia de cenagal en la película y le importa una mierda las peleas, las investigaciones y esas chorradas. Filosofía mierdera como panes y punto. El clímax llega a toda hostia y se ve al tío más gilí del mundo vestido de Drag Queen de Rio de Janeiro, esperando a los coleguis estos rarunos en su casa llena de escenarios acartonados, para ahostiarles como los cánones mandan. Por otra parte el Dr Lady Blue le muestra a Barbie Encuerada que el Comediante aparte de ser un violador de los de toda la vida, también es su padre (en un polvo consentido). Solo falta que saliese el fantasma del Comediante y le dijese el clásico del cine de toda la vida “Yo soy tu padre” para ver si se pasaba al lado oscuro del sadomasoquismo, porque al fin y al cabo el traje ya le viene de serie (por cierto ayer hizo 34 años que se estrenó El Imperio Contraataca).

Watchmen

Don Limpio decide empezar a conceder deseos como Santa Claus, el Genio de Aladdin o Dios y se larga de su comuna hippie para reventarle el culo al tío ese que va de listo. Mientras tanto los dos tíos más listos del mundo (¿Han superado a Ozymandias no?) se meten de hostias con el Fantasma más pedante del mundo, su tigre transgénico a lo ¡Yabah, dabah, duh! Todo aderezado con más cámara lenta, y con hostias Post-apocalípticas revienta muebles cutres de por medio. Mientras les hostia la cara solo para demostrar su ¿increíble? superioridad física y mental, El tío menos parecido a Julio Iglesias de joven en un momento de pedantería “Extreme” y como un villano de opereta les desgrana su plan paso a paso durante 13 horas y media demostrando quien manda en el server. El tío más imbécil con una casa de cartón piedra revienta a la mitad de la población mundial, solo para hacer que odien al Doctor Flúor, unirse la humanidad para erradicarlo y que dejen de hacer el payaso con cosas atómicas o viendo el Sálvame Demierdux. Pero esta justificación de mierda no pasa en el cómic y ya estaba hasta las gónadas de esta cosa y en este momento es aconsejable empezar a cortarte para sentirte vivo. Por supuesto es una idea Fascistoide como ninguna y todos como corderillos consienten el capricho del tío más lerder de la película de no decir ni mu sobre el tema este que le ha costado tanto tiempo explicar, todos menos Rorschach que por ir de héroe irreductible de una aldea gala, le pone el Escarabajo azul ese el culo mirando a Cuenca.

En síntesis la película es pretenciosa, aburrida, infumable y con menos emoción que untarte una tostada de pan con paté, o que una película de Lars Von Trier doblada al Iraquí. Es dolorosa, lenta, cansina y sin nada de gracia. El parecido al cómic por supuesto es mera coincidencia y Zack Snyder merece ser quemado vivo por seguir jodiéndonos la mente de esta manera, y además por demostrar que no respeta nada en este mundo. Este es el momento en el que podéis exhalar una bocanada de aire fresco y gritar a los cuatro vientos “¡Este director es un bastardo!”, porque mejor oportunidad no tendréis.

Y sé que me diréis que el director es un cacho de pan, y os doy la razón, es como un cacho de pan duro que lleva varias semanas en tu casa y al que no le puedes dar ninguna utilidad porque esta tan duro como la pata de perico y lleno de hongos de “sabe dios qué”.

Y no os avergoncéis por hacerlo, porque definitivamente esta película es más infumable que los porros que se fumó el equipo de rodaje, usando las páginas del cómic como papel de liar.