Universo X. ¿Quién es el Comandante X? Un retorno a los 90
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Universo X. ¿Quién es el Comandante X? Un retorno a los 90

Universo X ¿Quién es el comandante X?

Rob Liefeld regresa al Universo X con una historia nueva, con un personaje nuevo, ¿con nuevas ideas?

El que fuera uno de los míticos autores que crearon Image, que se rebelaron contra el sistema que mandaba en las editoriales de cómics en USA, Rob Liefeld, regresa al Universo X con una obra que retoma algunas de sus viejas tramas con un nuevo y misterioso mutante: Comandante X. Y este nuevo camino estará lleno de acción y explosiones, sello personal del guionista/dibujante.

comandante x

El futuro, un refugio para los mutantes que viven en armonía, y cuya libertad y felicidad es defendida por el Comandante X. Un futuro posible para los mutantes, pero que no es el que todos conocemos. Y que no puede durar, al menos sin su EX-sistente. El pasado siempre aprieta, y en este caso acecha la vida del Comandante X, que debe volver a rescatar su mundo de las manos de la Atalaya, una siniestra corporación científica. Para ello necesitará ayuda, y la Patrulla X es conocida por ser los adalides de todas las causas mutantes justas, pero, ¿lo ayudaran sin pruebas? Mientras, los enemigos se arremolinan y preparan, porque conocen el futuro, y saben que cambiarlo es la única forma de crear algo más a su gusto.

Una vez más el hijo prodigo vuelve a casa, a una de sus casas, Rob Liefeld nunca ha dejado de hacer lo que más le gusta, cómics, ya sea escribiendo o dibujando, el autor siempre está haciendo algo, ya sean proyectos propios o historias sin terminar que dejó en alguna de las muchas series en las que ha trabajado. Este caso es el que nos trae a Comandante X. Fue en una de las colecciones más populares del universo X donde empezó todo, en Lobezno. Logan sufrió durante una época al jovial escritor/artista y su idea de cómic espectáculo, fue en una saga que incluía nuevos enemigos, nuevos personajes y muchas incógnitas, que como suele ser costumbre en la errática carrera de Rob, se quedaron sin respuesta. Marvel, dentro de su renovación del universo mutante, decidió darle la oportunidad de concluir la trama, y nuestro alegre autor no desperdicio la oportunidad de volver a crear una serie de personajes y situaciones nuevas para una nueva serie.

Poco se puede decir de Liefeld como escritor, en la mayoría de ocasiones ha ejercido de argumentista, y ha llegado a afirmar que sus tramas se veían estropeadas por sus colaboradores en los textos, uno de los casos más exagerados es el de su ex amigo Eric Stephenson, una de las cabezas que han mantenido Image en pie a lo largo de las años, y que ha creado varias series de éxito entre critica y publico como escritor. Pero que lo boicotearan no ha detenido nunca al pelirrojo californiano en su camino. En esta ocasión, otra vez busca el espectáculo, las peleas abundantes, las frases lapidarias y los diálogos extensos y que tienen poco sentido en medio de un tiroteo o una pelea. Copiando el estilo Marvel de toda la vida, y elevándolo a la enésima potencia, así funciona Rob, exagerando hasta el éxtasis, o el bochorno del lector.

La historia comienza en un “in media res”, o sea en medio de la narración (una pelea en este caso), sin ningún tipo de explicación, pero desperdicia el recurso contando casi todo a las pocas paginas, y dejando poco al lector que suponer. Después el protagonista y sus secundarios se lanzan a una búsqueda sin fin llena de suposiciones y conveniencias para que no se detenga el tren de la acción, lanzado a toda velocidad en una vorágine de peleas y apariciones sorprendentes de villanos, que no responden a otro plan que pelear con el Comandante X y sus colaboradores. Y en medio de todo, varios flashbacks para entender las motivaciones de los villanos y del héroe, que poco tiene de virtuoso hombre de bien y mucho de perro de presa que ataca a todo lo que se mueve. Y mientras el guión va dando sopapos al lector para que entienda que todo es un maquiavelico plan del sorprendente villano, que es el villano porque, al estilo de los autores más desquiciados de las novelas de detectives, aparece de repente sin haber tenido presencia alguna y cuenta su plan malvado, justo para ordenar una trama que no tenia pies ni cabeza.

Rob Liefeld es el estilo sobre la forma. El artista ha mejorado su narrativa, ahora es capaz de mantener cierta coherencia entre las secuencias de las paginas y entre las viñetas, tampoco mucha todo hay que decirlo, pero al menos, no hay 3 viñetas seguidas de gente saltando o disparando sin saber a quién, dónde o porque lo hacen. No es un dibujante fácil si no eres seguidor de su obra, pero tampoco es que sea un desastre total, ejecuta la acción con potencia y es capaz de diseñar personajes como mínimo, intimidantes. Pero ahí acaban la mayoría de sus luces, justo igual que hace 20 tantos años. Su evolución ha ido a la simplificación, para ganar en contar la historia, pero sin ese punto exagerado también pierde un poco ese estilo bizarro que lo caracteriza . Como Jim Lee, es un artista de la pose y de la viñeta impresionante, pero cojea en su desempeño como contador de una historia. Es, en resumen, la quinta esencia del dibujante estrella de los 90. Aunque no es el autor de todo el libro, uno de sus acompañantes es Whilce Portaccio , que peca de sus mismos errores, sobre todo en el tema de las dimensiones físicas.

No es Comandante X una obra que pasará a los anales de la historia del cómic, pero para aquellos nostálgicos de los 90, resultara una llamada interesante. Esta llena de todo lo que pedíamos en esa época a un medio que estaba agonizando. Que se moría dentro de sus limites, hasta que un puñado de locos dibujantes lo removió a base de golpes de efecto, pero sin fondo real. Tras ellos llego el cambio, no solo su estilo completamente estético fue el resultado, también produjeron la búsqueda de historias con sentido, fondo, forma, que llenaran al lector un poco más allá del mero entretenimiento. Sin pretenderlo, dieron un empujón al cómic para ser un medio mucho más completo y poderoso.

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