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‘¡Universo! 1’, Monteys se suelta la melena

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Albert Monteys es el cerebro que tantos años estuvo detrás de tantas historias de ‘El Jueves’ y durante mucho tiempo, de toda la revista incluso. Cultivo el humor socarrón, desenfadado, maleducado y faltón, en alguna ocasión. Tras su salida de la publicación, es ya historia del cómic español el asunto de la portada y la decisión de RBA, comenzaba con sus compañeros la publicación digital ‘Orgullo y satisfacción’. Ahora nos trae esta incursión en la ciencia ficción, de regularidad bimestral

Que Albert Monteys se dedique a una obra propia alejada del humor es una gran variación sobre lo que estamos acostumbrados. Pero que nadie se asuste, el humor sigue siendo una gran variable en su obra, con mas mala leche, todo hay que decirlo. El autor reconoce su gusto por el género ci fi por sus posibilidades, y cumple con la regla principal de la temática, imaginación por encima de ciencia.

Quizás suene raro pero esto no es ciencia ficción especulativa, es ficción pura sin casi ciencia. Y tras la aclaración solo queda hablar de ‘¡Universo!’. Y resulta sorprendente la seriedad del tema, y la sencillez con la que lo asume. Como decía el poema japones que explicaba el bushido, el Hagakure, hay que tratar las decisiones mas grandes de la forma mas ligera. Monteys habla de muchas cosas, del egoísmo de la raza humana, la voracidad empresarial, del control que necesita la sociedad sobre el individuo, y sobre todo, trata de que nos define como personas, las decisiones que pueden cambiar la vida de cada uno.

La trama es sencilla, un hombre viaja en el tiempo hasta la creación del Universo para, y esto es una de las ideas mas geniales que he visto en años, marcar todo lo existente con el copyright de una empresa. Esa misión, le lleva a descubrir todo el tiempo que el hombre ha tenido sobre la faz de la tierra, y a influir en su desarrollo de forma ostensible.

viñeta de Universo! de Albert Monteys

Sorprende mucho la historia, muy cercana a historias de Arthur C. Clarke o Philip K. Dick en su forma humana de ver los avances y como los poderes deshumanizan cosas tan grandes como puede ser la evolución de toda la especie. Es una rara racionalización sobre porque somos como somos, o una bonita explicación de que somos como somos por nuestra culpa, y que si no lo aceptamos ahora, vendremos nosotros mismos del futuro y terminaremos de rematarnos.

El arte de Monteys en la obra me ha impresionado, tan acostumbrado a su vertiente mas humorística me he encontrado a un narrador con buen gusto y con mucho que ofrecer. Mas detallista y con mucha mas acción, demuestra que tenemos mucho que descubrir de este catalán, y si las fechas de entrega no lo matan, estaré cada dos meses esperando sus historias.

‘¡Universo!’ es un cómic digital, así que si lo buscáis en la librería estaréis gastando tiempo en balde. En internet esta el premio, y la pagina Panel Sindycate es la meta, ya que es la que distribuye este cómic. Monteys ha prometido que ‘¡Universo!’ mantendrá la regularidad, pero hasta él mismo se ve obligado a admitir en su cómic que le costará lo suyo. Pero Panel Sindycate es también el hogar de ‘Private Eye’ de Brian K. Vaughn, una serie muy recomendable que desde aquí recomiendo encarecidamente y podrá llenar esos huecos que deje el autor español entre entrega y entrega.

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Desde que tengo uso de razón siempre me he sentido atraído por el dibujo, los cómics y sobre todo el cine, culpa de esta afición la tiene “Star Wars: Episodio IV”, me sentí fascinado por la gran cantidad de naves espaciales que aparecían en ella y todo el mundo creado por George Lucas, la escena de la nave corellia perseguida por un crucero imperial que avanzaba hasta llenar la pantalla fue impactante. La música de John Williams era pegadiza y fácil de recordar, ya para entonces recuerdo mis colecciones de cromos y los muñecos de la saga. Otra gran influencia han sido los cómics, en concreto las ediciones de Vertice de Spiderman, La patrulla X, Los Vengadores, Los 4 fantásticos, con los que aprendí a dibujar copiando las viñetas de John Romita Sr. y Jack Kirby. Así que no era de extrañar que terminase estudiando en la escuela de artes de Zaragoza.