Inicio Cómics ‘Universe! 2’, amor programable, desastre con fecha de caducidad

‘Universe! 2’, amor programable, desastre con fecha de caducidad

1073

Como ya hizo en el primer ejemplar, Albert Monteys utiliza en ‘Universe! 2’ su estilo más serio, no dejando de tener su vis humorística, ni dejando que los chistes se vayan por el retrete.

Albert Monteys completa la segunda entrega de su serie de ciencia ficción para el portal Panel Sydicate. Continúa el autor mostrando su pasión por los clásicos en cuanto a lo visual y esta vez trata uno de los temas más difíciles que existen: el amor. O los problemas del mismo. ‘Universe’ vuelve a presentarnos otra gran historia en pocas páginas y en versión digital que hará la delicia de los aficionados a Asimov o K. Dick.

Para todo aficionado a la ciencia ficción clásica la llegada de ‘Universe’ significo una nueva serie para disfrutar de la estética retro y de las historias más cerebrales y menos “starwarizadas” o “startrekrizadas”. Los lectores pudieron disfrutar del primer número hace relativamente poco, teniendo en cuenta que Monteys tiene otros trabajos (aunque prometió tener una buena periodicidad con este proyecto), pero si cada uno tiene el cuidado que de momento está teniendo con cada historia, pues seremos pacientes y sufriremos la espera. No en silencio, que para eso tiene su twitter el autor, para que le metamos prisa con mensajes de ánimo y amenazas de muerte.

Centrándonos en el cómic podemos afirmar que sigue por un buen camino el catalán. Nos encontramos en un futuro donde podemos comprar robots para que lleven a cabo todo el trabajo, la automatización es tan perfecta que lo hacen todo, hasta ser parejas sentimentales. Una utopía en la que los humanos no tienen casi que relacionarse, y si no son capaces sólo tienen que atarse genéticamente a un autómata que les adorará y tratará exactamente como ellos quieran. Entonces, ¿el amor es programable?, ¿un robot ama sin fallos?. Nunca ha habido errores, hasta ahora, parece que el amor puede ser cruel en todas las especies, biológicas o no.

Univese! 2

Monteys usa un tema muy amplio pero se centra en ciertas características que hacen que sea algo inentendible. El amor es protección y algo de posesión, y todo puede llevarse a extremos. La historia no pretende dar las respuestas pero plantea el escenario más egoísta por parte del género humano, el de controlar hasta lo más incontrolable, los sentimientos. Convertirlos en un producto de consumo y venderlo como el que ofrece rosquillas. Una historia simple que no da respuestas pero plantea la situación de forma clara. El amor tiene muchas partes, y los celos o la sobreprotección son parte de él. Un argumento que está en las historias de robots de Asimov y que podría bien tomar esta historia como un complemento o una continuación.

Como ya hizo en el primer ejemplar, el autor utiliza su estilo más serio, no dejando de tener su vis humorística, ni dejando que los chistes se vayan por el retrete. Una sonrisa es más difícil que una lagrima de obtener, y Monteys pone una de cal y otra de arena en sus dibujos y narraciones. Vuelve al aire de sci-fi retro con más cercanía a la imaginación de los escritores de la primera época, con aires de los 50, 60 otra vez se esfuerza en usar los colores para algo más que completar el dibujo, y se esfuerza en dar sentido a los tonos que utiliza en cada página y viñeta, para reforzar el sentido de la historia.

Como ya hicimos con el primer ejemplar, sólo podemos recomendar esta serie por sus aires clásicos, por su inteligencia, por su simpleza y por sus grandes ideas. Y de paso recordar que es un cómic que sólo se puede conseguir en Panel Syndicate (hogar de la serie ‘Private Eye’ de Brian K Vaughn), es un cómic digital, y un proyecto que tiene sus riesgos ya que su beneficio es decidido por sus seguidores. Mucha suerte a Albert Monteys en este proyecto que seguimos con avidez, ya estamos a la espera de la tercera entrega, y esperemos que sean muchas más.

Artículo anterior47 referencias de cómics en la saga del ‘Caballero Oscuro’ de Nolan
Artículo siguiente‘Grandville: Bête Noir’, “furry” steampunk
José Carlos Royo
Desde que tengo memoria he leído cómics. Mi madre me compró el primero antes de aprender a leer bien, alguien le contó a la pobre que ayudaba a los niños a acercarse a la lectura. Aún busca a la persona que se lo dijo para agradecérselo apropiadamente, con un garrote. Apasionado del mundo de la viñeta devoro todo cómic que se me pasa por delante. El americano es mi predilección pero el japonés y el europeo también llena mis estanterías. Si le añades los libros, las series de tv y las películas soy lo que hoy día llaman friki, y estoy orgulloso de serlo. Periodista con tendencias televisiva,s cuando me lo permiten hasta escribo. No me caso con nadie y ya sea aburrido, trepidante, intenso o un gasto de papel, un cómic hay que leerlo y comentarlo para que este de verdad vivo.