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Crítica de ‘Todo es una mierda’: Netflix viaja a esos olvidados años 90

Netflix aprovecha el boom de ‘Stranger Things’ y los años 80 para adelantar diez años el calendario y ofrecernos ‘Todo es una mierda’, una interesante e inteligente propuesta que mezcla la comedia y el drama de forma fresca en 10 episodios de 20 minutos de duración.

Todo es una mierda‘ es una serie mucho más grande y ambiciosa de lo que ella misma cree ser. El viaje de Netflix a esos olvidados años 90, tan infravalorados por los espectadores audiovisuales en beneficio de la década ochentera, parte con la desventaja de tener delante una obra tan sumamente grande como es ‘Stranger Things‘. Es imposible no pensar en ‘Stranger Things‘ si hablamos de ‘Todo es una mierda‘ porque el punte de partida es el de apelar a una época del pasado que ya ha quedado atrás. Sin embargo, aquí pronto descubrimos que la serie simplemente es una comedia sin pretensiones contextualizada en una época (los 90) y un lugar (un instituto) específicos. Una comedia con 10 episodios de 24 minutos que encuentra cierta satisfacción en el drama, un refugio al que pronto entramos desde los primeros compases de la serie.

Netflix apuesta por balancear el guion de ‘Todo es una mierda’ mezclando la comedia y el drama, tanto adolescente como adulto.

La serie de ‘Todo es una mierda‘ explora aspectos tan importantes como la sexualidad en la adolescencia, esa etapa de cambios que va a definir quiénes somos más adelante. Pero también aborda la amistad, el amor, el ocio, la genialidad, el interés por las cosas, la crueldad de los otros, etc. Todos los aspectos propios de la adolescencia vistos desde los ojos de unos pre-adolescentes que están a punto de dar el salto en el abismo. Y no hay mayor abismo que no haber saltado nunca.

Todo es una mierda (Netflix)

Sin embargo, ‘Todo es una mierda‘ logra -con su guion- que la serie no sea un trabajo monográfico. No hay un simple tema principal (la adolescencia) único y exclusivo. Porque detrás de esos niños hay unos padres y, detrás de la figura paterna y responsable, también está una persona. Una persona con las mismas inquietudes e intereses que los niños, pero con más obligaciones y menos tiempo. Es ahí donde ‘Todo es una mierda‘ encuentra ese refugio dramático que he mencionado, destacándose entre ese mar de dudas el personaje del director del instituto. Un personaje que parte de la inocencia para adentrarse en la durísima soledad de un hombre que ha perdido su razón de ser.

Todo es una mierda (Netflix)

Dejando de lado la temática, Netflix ha respetado muchísimo -con los diseños de producción, el vestuario y el maquillaje- el contexto en el que se sumerge la serie. Se echa de menos una banda sonora o un soundtrack mucho más potente, especialmente si tenemos en cuenta el boom de la música grunge en aquella década. Sobre todo tras ver la fortaleza musical que sugería ‘The End of the F***ing World‘.

Conclusiones:

En resumen, ‘Todo es una mierda‘ es una interesante propuesta de Netflix que se presta mucho a esas jornadas maratonianas clásicas en el espectador del catálogo streaming. Una historia sencilla y valiente, con algunas fisuras pero repleta de temas importantes que dejará a más de uno satisfecho. ¡Dadle una oportunidad, no os arrepentiréis!

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