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Te invitamos al preestreno en Madrid de ‘DOM HEMINGWAY’

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Gracias unas vez más a nuestros amigos de sensacine.com sorteamos dos entradas dobles para el preestreno de ‘DOM HEMINGWAY’ en los cines Kinepolis de Madrid para el próximo 20 de mayo a las 19:30 horas.

Dom Hemingway

 

‘DOM HEMINGWAY’ está escrito y dirigido por Richard Shepard (MATADOR), protagonizada por Jude Law que  nos introduce en el mundo que DOM HEMINGWAY –un duro ladrón de cajas fuertes londinense, empecinadamente hedonista, preconizador de la irreverencia y de una legendaria vitalidad – encuentra cuando pisa por primera vez la calle tras pasar doce años en prisión por mantener la boca cerrada y no delatar a su jefe. Ahora, Dom está dispuesto a desahogarse y cobrar lo que le deben. Pero cuando su tan ansiado día de paga no sale según planeaba, Dom decide intentar restablecer la relación con su hija, de la que se alejó hace tiempo; pero finalmente se ve tentado de nuevo por las tres cosas que Dom Hemingway sabe hacer mejor: abrir cajas fuertes, romper cabezas y destrozar corazones.

La película ‘DOM HEMINGWAY’ está interpretada por Jude Law (EFECTOS SECUNDARIOS), Richard E. Grant (LA DAMA DE HIERRO), Demián Bichir (UNA VIDA MEJOR), Emilia Clarke (“Juego de tronos”), Kerry Condon (“Roma”), Jumayn Hunter (EL CUARTETO), Madalina Ghenea y Nathan Stewart-Jarrett (“Misfits”).

Para participar en el sorteo tienes que seguir tres pasos

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Dom Hemingway

¿QUIÉN ES DOM HEMINGWAY?

Dom Hemingway es pura contradicción. Adorable pero ofensivo, decidido pero peligrosamente desequilibrado, Dom es un hombre de voraces apetitos y perturbados y destructivos anhelos, pero que alberga una afectuosa alma. Tiene una boca que estalla como si fuera una granada de mano, unos “dedos mágicos” que pueden desvalijar cualquier caja fuerte, pero también tiene un corazón que busca aliviar remordimientos muy profundos. Desde el primer momento, los realizadores fueron conscientes de que todas esas contradicciones complementarias resultarían extraordinariamente atractivas para un actor dispuesto a penetrar en los inexplorados límites del excéntrico comportamiento humano, con el fin de alcanzar lo que Stanley Kubrick denominó en cierta ocasión “un estado de éxtasis cómico”.

No obstante, en un principio, los realizadores no habían previsto que Jude Law –el actor inglés que ha aparecido en numerosas listas de “beautiful people” – sería ese actor.

Finalmente, Dom y Jude parecerían estar predestinados el uno al otro. Pero, al principio, Dom era un simple destello en la imaginación de Richard Shepard, cuando se sentó a escribir una escena en la que un hombre está a punto de salir de prisión tras pasar 12 años encarcelado por no incriminar a su jefe, y ya ansía disfrutar hasta la última y deliciosa gota de lo que se ha ganado. La escena se convertiría en el audaz y, literalmente, desnudo arranque del filme, y desencadenaría la puesta en marcha del personaje protagonista.

Su historia le vino rodada sobre el papel. Hasta cierto punto, Shepard apelaba directamente al conflictivo y mafioso clima social del East End londinense, que desde el siglo XVII viene siendo considerado un refugio del crimen, la depravación sexual y los vicios humanos. Pero en el personaje de Dom había algo más: una trascendental cualidad que le hacía representativo de aquellos que, en cualquier lugar, no saben cerrar la boca o no pueden evitar su mezquindad o su tendencia a perjudicar a aquellos que más les importan.

¿Pero qué actor estaría dispuesto a reflejar esa degeneración machista que requería el personaje? “Mientras lo escribía no pensaba en Jude”, afirma el guionista y director. “Pero en la actualidad diría que si Jude Law no hubiera interpretado a Dom no habría película. Ahora resulta prácticamente imposible imaginar a otro actor en ese papel”.

Todo llegó a cristalizarse cuando Shepard y Law se encontraron en un pub del oeste de Londres, donde mantuvieron una discusión sobre Dom y sus muchas imperfecciones, que resultaban tan fascinantes como aterradoras. Law sabía que sólo había una forma de llegar a Dom Hemingway: con una intensidad extraordinaria.

Para Law, la clave del personaje estaba en penetrar en la peligrosamente impertinente autoconfianza de Dom, una confianza que nunca flaquea, incluso cuando debería; revelando entonces que detrás de todo eso se halla un hombre que padece una tormenta de emociones encontradas. Un hombre en conflicto, un tipo honesto, que se comporta de forma ofensiva con los demás y consigo mismo. Una parte de él radica en su comportamiento agresivo y otra parte gravita en torno al alcohol y las drogas en que se sumerge para no sentir absolutamente nada. Todas esas capas de irreverencia forman parte de Dom… para que finalmente comprenda el espectador que hay mucho más de lo que se ve a simple vista.

Shepard y Law trabajaron estrechamente para pulir los diálogos de Dom, que Shepard había escrito alternando un tono irreverente con otro más o menos profundo, añadiendo además vociferantes soliloquios. Law y Shepard acordaron que la escena inicial sería el punto de referencia por el que se guiaría el actor para marcar el tono de Dom a lo largo de toda la película. Con su explícita pero poética ampulosidad, es un momento que capta absolutamente la elocuente, excéntrica y amenazante personalidad de Dom.

La intensa preparación física a la que se sometió Law en la película nació de la idea de que tanto la pobre dieta como la falta de ejercicio a lo largo de doce años de cárcel habrían causado terribles estragos en la salud de Dom. Jude califica este proceso de Dom como “in-saludable”. “Viendo el estilo de vida de Dom y todo lo que bebe, me pareció que quizás era prudente ejercitar un poco los músculos”, explicaba el actor sobre su decisión de añadir nueve kilos a su normalmente atlética complexión, “además de alguna hinchazón real, producto del atiborramiento de cervezas. Yo practico bastante ejercicio habitualmente y no suelo comer mucho, entonces, simplemente dejé de hacerlo y me puse a comer absoluta basura y mucha, durante todo el día. Después me empezó a preocupar no haber cogido el volumen suficiente, porque yo quería tener una mezcla de músculos y michelines. El refresco de cola ayudó mucho”.

Posteriormente, la metamorfosis de Law en Dom se completó con creativas prótesis capilares y maquillaje, que incluía un dispositivo especial en el interior de su nariz para que pareciera torcida y rota, así como unos aparatos dentales que oscurecen y desfiguran su boca. Asimismo, Law se dejó crecer una estilosa barba a la que tanto el equipo como él mismo daban el cariñoso apelativo de “las chuletas de Dom”. Pero la auténtica transformación iba más allá de la apariencia del personaje, hasta las entrañas y recovecos de su mente, inevitablemente explosiva.

A veces, Law se metía tanto en el personaje que dejaba absolutamente pasmados al resto de actores y al equipo.

Desde que tengo uso de razón siempre me he sentido atraído por el dibujo, los cómics y sobre todo el cine, culpa de esta afición la tiene “Star Wars: Episodio IV”, me sentí fascinado por la gran cantidad de naves espaciales que aparecían en ella y todo el mundo creado por George Lucas, la escena de la nave corellia perseguida por un crucero imperial que avanzaba hasta llenar la pantalla fue impactante. La música de John Williams era pegadiza y fácil de recordar, ya para entonces recuerdo mis colecciones de cromos y los muñecos de la saga. Otra gran influencia han sido los cómics, en concreto las ediciones de Vertice de Spiderman, La patrulla X, Los Vengadores, Los 4 fantásticos, con los que aprendí a dibujar copiando las viñetas de John Romita Sr. y Jack Kirby. Así que no era de extrañar que terminase estudiando en la escuela de artes de Zaragoza.