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Sólo los encontramos cuando están muertos. Viviendo de los cadáveres de los dioses

Sólo los encontramos cuando están muertos, una Space Opera con tintes filosóficos de la mano de Al Ewing y Simone Di Meo. ¿Qué hace que un hombre se lance a buscar a los dioses?

En Sólo los encontramos cuando están muertos, el descubrimiento de extraños seres titánicos en el espacio comienza una nueva carrera comercial por apoderarse de las materias primas que albergan estos cadáveres. La tripulación de la Vihaan II lleva mucho tiempo trabajando haciendo autopsias a estos seres que solo pueden recibir un nombre, Dioses. Las dudas se cortan de raíz, no se puede buscar dioses vivos, y el precio puede ser tan alto como la muerte. Pero el Capitán Malik quiere algo más que cosechar para empresas millonarias y sobrevivir, quiere los secretos del universo.

Sólo los encontramos cuando están muertos es el primer trabajo de Al Ewing (The Ultimates, Inmortal Hulk, Doctor Who) para Boom Studios, y con el arte de Simone Di Meo dando cuerpo a sus ideas ha decidido arriesgarse con su nueva obra.

Libertad, filosofía y critica social en el espacio

Ewing plantea un futuro limitado, no crea todo un universo, sino que se centra en un entorno cerrado, con características muy específicas, una actividad que parece ordinaria que se origina en un hecho extraordinario. Dioses espaciales aparecen muertos flotando en el espacio y la humanidad en lugar de buscar el porqué y el dónde de este descubrimiento, decide explotarlo. Cada cuerpo es diseccionado para conseguir carne, metales, combustibles y tecnología, depredados, desmembrados poco a poco, los carroñeros sacan todo lo posible del cadáver. Un negocio que se controla por grandes corporaciones que obligan a muchos arriesgarse a conseguir un poco más que sobrevivir, perdiendo su vida en el proceso muchas veces.

Pero una tripulación de cuatro inconformistas quieren más o puede que el capitán los haya convencido y la unanimidad no sea tal. Pero la decisión es llegar más allá, buscar un dios vivo, y descubrir que ocurre, poder oír de sus bocas porque el espacio conocido está sembrado de sus compañeros fallecidos. EL riesgo es enorme, y para la Vihaan II más aún, el pasado del capitán Malik marca la nave como objetivo de riesgo, a seguir y controlar, lo que eleva la dificultad de la fuga.

Ewing y Di Meo no se dejan nada en el tintero

La ciencia ficción no le es desconocida a Al Ewing. EL escritor británico ha trabajado en 2000Ad, Doctor Who o en los Guardianes de la Galaxia, su capacidad para entretener y crear historias inteligentes y llenas de acción hacen que sea reconocido, pero es su capacidad de incluir otros conceptos e ideas profundas entre las batallas y persecuciones lo que lo ha llevado lejos en el mercado del cómic. Y en ‘Sólo los encontramos cuando están muertos’ despliega su capacidad para hablar de existencialismo, libertad, sobre la familia y el amor, sobre la responsabilidad y el miedo y la atracción a lo desconocido. Hay mucho más de lo evidente en cada número de esta serie.

Y si Ewing es capaz de plantear mucho, Simone Di Meo es capaz de convertir todas estas ideas en viñetas, en páginas, en arte puro y duro. Con un estilo muy definido que lo acerca mucho al arte digital y sus recursos, el turinés dibuja naves con diseños angulosos y agresivos, con un tecnología tan avanzada que gana simpleza. Con una caracterización de personajes cercana al cartoon para poder crear sentimientos en pocos gestos. Y la acción, fuerza las líneas y el color hasta que la sensación cinética atrapa y deja restos de chispas en el fondo de los ojos del lector.

En definitiva

Sólo los encontramos cuando están muertos es una space opera de las de antes, con sentido, con búsquedas, con aventuras, y sobre todo con un arte futurista que la pone por delante de mucho de lo publicado hoy día.

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