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‘Shadowman: Miedo, sangre y sombras’, una oscuridad que duele, huele, seduce

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Tras conocer al héroe, al villano, y la historia de la creación del Loa de las sombras, toca conocer sus secretos oscuros. Peter Milligan construye en Shadowman: la historia más oscura del héroe, y no sólo es por los demonios.

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La historia del vengador de las sombras estaba siendo por lo menos, irregular, Justin Jordan conseguía algunos puntos de interés, pero mientras que la trama avanzaba, los personajes agolpaban momentos de crecimiento con algunos de desarrollo plano. El origen de Darque, los Shadowman y su poder, fue el punto más interesante, y la lucha con el nigromante ha sido el centro del personaje, pero parecía un poco escaso para mantener la serie.

La incorporación de Milligan aseguraba que habría mucho más que contar sobre los personajes, y que sería el desarrollo de los mismos lo que movería la trama. Y en su primer arco ha demostrado que puede sacarse mucho de un personaje que no tiene todavía pasado, que tiene un futuro incierto, y cuyo mayor valor es que está poseído por un “espíritu vudú” familiar.

Encontramos a Jack Boniface cambiado, desde la primera página, su tendencia y facilidad para la violencia aquí se transforma, tiene un origen por definir, y es también la causa de que el Loa de las sombras sea cada vez más fuerte. El nuevo Shadowman está perdiendo el control de su poder, que cada vez es más fuerte y despierta completamente, es un espíritu mezquino y rencoroso que aún desea ser aceptado por el Panteón que lo expulso, es un niño pataleando porque lo han echado del grupo popular. Y como tal, rompe los juguetes si no se los dejan.

Shadowman-16Con estos dos elementos nuevos, Milligan construye su trama, los cuidadores de Shadowman hacen su aparición finalmente, y no son como Alyssa y Dox esconden muchas cosas, entre ellas, un arma maldita, un elemento que no debería ser usado. Y Jack no es de su agrado. Pero si Jack tiene enemigos, Shadowman también, los demonios que como el Loa de las sombras fueron expulsados, a los que ahora caza, pero que se fortalecen con la duda del guardián del espíritu maldito de los Boniface. Aunque hay nuevos aliados, una extraña bruja, a medio camino entre John Constantine y Sid Vicious, que hace magia colocada de pegamento.

El británico conoce su oficio y a través de los recuerdos de Boniface, sus traumas, desarrolla una historia de redención, de aceptación, de madurar para poder estar completo. La amistad, el amor, y sobre todo, ser uno mismo con lo bueno y lo malo que conlleva, aceptarse como lo que es, un hombre, y sobre todo, un héroe, no porque combata al mal, sino porque tiene que utilizar esa oscuridad, controlarla, dominarla, y no sólo del Loa de las sombras, sino también de su violencia interior. En ‘Shadowman: Miedo, sangre y sombras’ hay dolor, hay vísceras, hay redención, violencia, terror, y sobre todo, una guerra contra lo oscuro, lo mezquino, ya sea interior o exterior.

El dibujo de Roberto De La Torre es sin duda alguna lo mejor que ha tenido Shadowman. Sin desmerecer a los anteriores artistas, Zircher es un buen narrador de superhéroes, la suciedad y la oscuridad, las sombras que desdibujan, las rayas y líneas de De La Torre, “manchan” el dibujo y su claridad, añadiendo muchísimo a la forma de Shadowman. Ya lo demostró en su historia del anterior tomo, y ahora lo confirma, era lo que necesitaba la colección. Alguien capaz de crear lo que la serie pedía a gritos, un ambiente y una atmosfera lóbrega, insana, de la que ahoga la respiración en la garganta. Aunque con gusto por llenar de oscuros las paginas, lo que necesita este tipo de relato, también es capaz de ilustrar con arte algo como una soleada mañana donde la realidad se hace visible para el protagonista, la amarga realidad. Aunque por momentos tanta “mancha” emborrona el dibujo, el estilo tan oscuro llena las páginas y completa esta historia que se arrastra por los callejones de Nueva Orleans en medio de golpes, sangre y dolor.

Con la incorporación de Milligan, Shadowman gana enteros. Se coloca entre las series más potentes dentro de la vertiente oscura, más cercana al estilo “Vértigo” del mercado. Aleta ha acertado al continuar su publicación a pesar de no destacar mucho entre sus hermanas de Valiant. Ahora lo hace, en realidad se coloca muy arriba entre ellas. Ya conocemos lo que nos traerá el siguiente volumen, ‘El fin de los tiempos’, y la verdad, es que hay muchas ganas de ver como continúa el británico la historia, y que otros recursos envueltos en sombras, con olor a whisky viejo, se sacará de la manga.

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