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Shadowman: El juicio de Darque

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Shadowman el juicio de DarqueJack Boniface continua su lucha contra la oscuridad y descubriendo su legado sobrenatural en el segundo tomo de ‘Shadowman’. El héroe tuvo un inicio complicado, y su inexperiencia le puede costar muy cara.

Si en el primer arco argumental en opinión de un servidor la serie se encaminaba pero no terminaba de dar un paso hacia delante, en este segundo da un salto y se coloca al lado de todas las series superheroícas sobrenaturales, un paso por delante de muchas en realidad. Por fin vemos la personalidad de Boniface pelear con la nueva vida que le ha caído, y no solo por el traje negro, sino porque su existencia ha dado un giro de 180 grados. La profundización en la herencia y la responsabilidad del personaje, sobre las consecuencias de ser Shadowman, toman protagonismos y llenan el hueco que el personaje parecía tener.

Pero nunca nos olvidemos que es un cómic de superhéroes. Hay un gran villano, hay compañeros para el héroe, hasta hay un mono con sombrero. Una de los puntos fuertes donde se sostenía la serie primigenia, y también el videojuego posterior, era el vudú, si el primer tomo adolecía de tratar mas la magia en una forma general, aquí por fin encontramos esa religión y sus tradicionales figuras. El personaje gana mas fuerza con esta inclusión mas especifica. Nueva Orleans sin algun chaman vudu o sin altares extravagantes están dentro del imaginario, no usarlo sería desperdiciar una gran fuente de inspiración. Y Justin Jordan tras la presentación del héroes lo lanza de cabeza al vudú con el personaje mas macabro de su panteón, el Barón Samedí.

El guionista recupera en poco tiempo la imagen que teníamos de Shadowman y las grandes tradiciones de la magia negra, y el cómic gana empaque. Las características del personaje crecen. Y su intento de ser un “héroe” sin que afecte a su vida y posteriores fracasos acaban de cerrar todo lo que Jack necesitaba par ser un personaje atractivo. Héroe por nacimiento y accidente, obligado pero voluntario, un poco torpe y cuyas victorias nunca pueden ser totales, al menos de momento. El titulo del arco es el juicio sobre la fuerza de su enemigo por parte del villano, y de momento el héroe no parece que salga bien parado. Y su antagonista, Darque, por fin se disfruta. En este caso es normal que un archienemigo no se muestre en los primeros compases de una historia, pero en este segundo libro por fin disfrutamos de la personalidad siniestra y manipuladora de este hechicero negro.

A los lapices continua Patrick Zircher en los primero números, pero es sustituido por Neil Edwarads ayudado por Lee Garbetten las secuencias en el país de los muertos. Zircher, al que encontraba entonado en la primera historia, aquí parece un poco disperso, y la solidez que demostraba se desdibuja, la acumulación de trabajo, las fechas de entrega, siempre puede haber razones, pero en este caso perjudica dando algunas paginas que sin desmerecer, son menos cuidada en detalles y cuyas estructuras narrativas son simples y con escenas que resultan poco emocionantes. Sus sustitutos mantienen el nivel de exigencia del anterior tomo y si que buscan mas espectacularidad sobre todo Garbett, cuyas escenas oscuras y sucias convierten el mundo muerto en un lugar mas horrible, desde la llegada de Darque es mas desagradable, como si la basura o la oscuridad se acumulara allá donde se establece el señor de las artes oscuras.

‘El juicio de Darque’ es el establecimiento definitivo del personaje mas oscuro de Valiant, después de un primer tomo que sugería calidad. Esperamos que la llegada de nuevo editor para las series del sello americano en España, pasa de Panini a Aleta, traiga mas de esta serie que al igual que su protagonista, sale de las sombras, para aterrorizar a los monstruos.

Desde que tengo uso de razón siempre me he sentido atraído por el dibujo, los cómics y sobre todo el cine, culpa de esta afición la tiene “Star Wars: Episodio IV”, me sentí fascinado por la gran cantidad de naves espaciales que aparecían en ella y todo el mundo creado por George Lucas, la escena de la nave corellia perseguida por un crucero imperial que avanzaba hasta llenar la pantalla fue impactante. La música de John Williams era pegadiza y fácil de recordar, ya para entonces recuerdo mis colecciones de cromos y los muñecos de la saga. Otra gran influencia han sido los cómics, en concreto las ediciones de Vertice de Spiderman, La patrulla X, Los Vengadores, Los 4 fantásticos, con los que aprendí a dibujar copiando las viñetas de John Romita Sr. y Jack Kirby. Así que no era de extrañar que terminase estudiando en la escuela de artes de Zaragoza.