fbpx Reseña Ravencroft: Instituto Psiquiátrico para Criminales. Reapertura
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Reseña MARVEL Ravencroft: Instituto Psiquiátrico para Criminales. Reapertura

Ravencroft Vol 1 Nº1

Hay lugares oscuros en cualquier universo de ficción, sitios que no nos gustaría pisar ni por obligación, donde se mantiene la discreción sobre lo que allí sucede. Panini Comics nos reserva habitación en Ravencroft, sanatorio para reconducir criminales.

Si giramos la cabeza y buscamos en las estanterías donde se acomoda nuestra colección podremos encontrar algún comic de cierto hombre murciélago, publicado por la Distinguida Competencia, en el que hallemos, aunque sea solo citado, el nombre de cierto psiquiátrico o, mejor dicho, manicomio dedicado a los criminales dementes que normalmente operan en una cercana ciudad cuyo nombre no corresponde en realidad con ninguna ciudad que se localice sobre la faz de la Tierra. Batman, DC Comics, Asilo Arkham y Gotham City. Pues resulta que en el Universo Marvel existe un lugar que podría considerarse su homólogo, Ravencroft, aunque hasta el momento, ni de lejos, ha resultado ser tan relevante.

La primera noticia que tenemos de esta instalación nos llega en The Spectacular Spider-Man #178, en el inicio del aclamado arco argumental titulado “El niño que llevas dentro”, con el atormentado villano Alimaña, como hilo conductor, necesitado de tratamiento psiquiátrico. Aquí ya encontramos a la Dra. Ashley Kafka, directora del centro hasta su reciente fallecimiento durante los hechos acaecidos en la miniserie Matanza Absoluta y los especiales que la complementan. Ahora Marvel ha aprovechado la destrucción de Ravencroft para volver a alzarlo y dotarlo de un pasado cimentado a lo largo de más de cinco siglos de historia que desconocíamos, un ejercicio puro de retrocontinuidad.

The Spectacular Spider-Man #178

Se lleva a cabo especialmente en los tres números especiales que preceden a los cinco que componen la miniserie que reubica al instituto psiquiátrico dentro del Universo Marvel. Los tres especiales llevan el nombre de tres conocidos villanos de diferente índole. Matanza, Dientes de Sable y Drácula. Servirán sobre todo para desgranar los relatos que oculta el perdido diario de Jonas Ravencroft, con los misterios que se esconden en las profundidades subterráneas del edificio original. Amenazas que superan la moral de cualquier tratamiento médico, horrores realizados que no pueden amortiguar las paredes acolchadas de las celdas.

El peso de contarnos la trama recae sobre el veterano Frank Tieri, cuya carrera en Marvel ya data de veinte años con etapas en Lobezno, Masacre o la versión noir de Punisher. Las partes que nos cuentan la línea temporal del pasado ofrecen datos y detalles interesantes, no tanto la revitalización del concepto que no termina de explotar el potencial de personajes como Misty Knight o John Jameson. El apoyo de villanos como Wilson Fisk, Kingpin, o Norman Osborn ofrece algún giro destacable sin conseguir tampoco brillar. El final queda abierto a una futura continuación pero el peso de los residentes de Ravencroft es prácticamente irrelevante y no ofrece un abanico de posibilidades sobre el que explorar la psique de los criminales.

El dibujo es del español Ángel Unzueta, a excepción de los flashbacks que recaen en Guiu Villanova, Guillermo Sanna o Stefano Landini. La ambientación entre lo siniestro y tétrico igual requería de un dibujante más sucio y oscuro mientras Unzueta ofrece un trazo limpio y claro que no logra trasmitir sensación de miedo. Cumple sin más y nos da la alegría de volver a ver en un comic a Dennis Dunphy, El Hombre D, ahora reconvertido en uno de los agentes de seguridad del instituto psiquiátrico. Las portadas de Kyle Hotz para la miniserie son dignas de mención y nos hacen ver que quizás hubiese sido una mejor opción para ilustrar el interior.

Ravencroft puede ser un lugar destacado en el mapa del Universo Marvel, incluso para explorar con mayor detalle su historia. Igual en otras manos podamos sentir verdadero terror por unos pasillos de fluorescentes parpadeantes, con celdas de puertas reforzadas que permitan respirar locura detrás de los cierres metálicos de una camisa de fuerza. Hasta entonces seguiremos sintiendo mayor respeto por los muros del Asilo Arkham.