Cómics / Reseña MARVEL PREMIERE El Inmortal Hulk Tomo 3: Hulk en el Infierno. Ni el calor más intenso puede con la piel verde
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Reseña MARVEL PREMIERE El Inmortal Hulk Tomo 3: Hulk en el Infierno. Ni el calor más intenso puede con la piel verde

Continúa la publicación recopilatoria, en formato económico, de la colección que ha vuelto a encumbrar al gigante verde del Universo Marvel. En Panini Comics ya saben que Hulk no puede morir sin volver a resurgir pero eso no indica que no pueda pasar por el Infierno.

El oscuro paraje interior

El Infierno, el Abismo, el Averno, también definido como el Hades, Gehenna, la Duat, Sheol, Inframundo o Helheim según diversas religiones. No es más que el lugar donde las almas de los difuntos acuden para pagar por los pecados cometidos en vida y que les cierran las puertas a una eternidad de felicidad en otros paraísos destinados a los más puros, a los que su desempeño en mundos terrenales les ha concedido esa gracia. Por supuesto, querido lector, usted es completamente libre de creer o no en la existencia de esos lugares y tantos otros no mencionados pero no solo de mitos nos encontramos rodeados y Bruce Banner lo sabe. También existe lo que conocemos como el infierno interior, la penitencia que en determinadas circunstancias vivimos cada uno en mayor o menor medida, muchas veces motivado por acciones o decisiones que hemos tenido que tomar, que nos atormentan.

Hulk no es ajeno a ello, Banner lo sufre mucho más. Para una fuerza imparable e inmortal es complejo asumir la culpa del daño que ha llevado a cabo durante tantos años, lo que no le aísla de sentir por determinadas pérdidas que ha sufrido y que en el fondo le pesan. Pero Bruce es otro cantar, su infancia le marcó sobremanera, sobre todo la figura de su padre, un Brian Banner que podría ocupar el puesto de Belcebú, que le atormentó de niño y no ha cesado de hacerlo de adulto, a pesar de encontrarse a dos metros bajo tierra con sus huesos pudriéndose, ya sin carne a la que aferrarse, muerto pero con un severo efecto sobre la vida de Bruce Banner. Y ante semejante planteamiento, con Hulk luchando por reunirse con Bruce, tenemos a otros personajes implicados en la batalla por salir de las profundidades, a Puck, al Aplastador Creel, Walter Langkowski (Sasquatch) y Jackie McGee.

El Taumiel cabalístico

Al Ewing ha decidido enviar a Hulk a un infierno determinado, el usado por los adeptos a la Cábala, Taumiel. No es un término precisamente elegido al azar, su significado hace referencia a las fuerzas en constante lucha, algo que llevamos viendo desde la creación del personaje allá por 1962. Hulk es un concepto que determinados guionistas han ido incluyendo en la psique de Bruce Banner desde muy temprana edad, esa ira interior que luchaba por salir pero era controlada por aquel niño que llegó a adulto con un gran peso sobre sus hombros. Que la criatura cobrase vida y se externalizase mediante la explosión de la Bomba Gamma no quiere decir que no existiese anteriormente, oculta, esperando brotar.

Hulk ha pasado por fases en las que ha pasado de tomar el control a verse superado por la influencia de Banner. Ahora Ewing lo muestra como un mecanismo de autodefensa, pasa de odiar al débil Banner a amarlo porque él está ahí para protegerlo, como si en el fondo un hubiese nadie más, como si la razón de su existencia pasase por cuidar de Bruce como no lo hizo su propio padre y como no consiguió hacerlo su propia madre, víctima de un maltratador celoso que no soportaba que su mujer dedicase atención a aquella tierna criatura infantil.

Lo que el ojo puede ver

Joe Bennett llevaba a Hulk a un nuevo hito gráfico en estos comics, lo representaba con una gran pérdida de su masa muscular, provocado por ese paso por Taumiel separado de su alter ego. Verlo debilitado, apenas un saco enorme de piel y huesos, necesitado de recuperar a su otra mitad, es un ejercicio brutal de cómo representar semejante trauma. Para los flashbacks relacionados con la infancia de Bruce contó con la pequeña colaboración de Eric Nguyen, que sirve justo para marcar la diferencia artística justa pues tampoco rompe excesivamente con el estilo gráfico.

Para rematar esta recomendable obra (junto al Daredevil de Zdarsky de lo mejor de Marvel en los últimos años) tenemos el regreso de un par de personajes muy importantes en la trayectoria de Hulk. Por si no habéis ido leyendo la grapa mensualmente no vamos a destriparos aquí su identidad pero la sorpresa está servida en los números finales de este tomo de tapa blanda de una colección muy recomendable y con muchas capas de lectura.

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