Cómics / Reseña MARVEL Now! Deluxe Imposibles Vengadores Tomo 5: Civil War II. El más poderoso Cráneo Rojo
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Reseña MARVEL Now! Deluxe Imposibles Vengadores Tomo 5: Civil War II. El más poderoso Cráneo Rojo

Si de por sí Johann Schmidt ya es un villano peligroso y a tener en cuenta, añadir a Craneo Rojo los poderes telepáticos de Charles Xavier es multiplicar esa amenaza considerablemente. Panini Comics recoge una gran etapa de la colección del Escuadrón de Unidad de los Vengadores en este tomo de tapa dura.

Los verdaderos protagonistas llevan una X grabada

El Escuadrón de Unidad de Los Vengadores surgió de la necesidad de encontrar algo de paz entre los Héroes más Poderosos de la Tierra y las formaciones mutantes a las que se habían enfrentado en el ya clásico Avengers vs X-Men. Tenemos ante nosotros una serie bastante interesante por la mezcla de conceptos, pero en la que han resultado vencedores, en cuanto a protagonismo, los mutantes. La resolución de la trama que Craneo Rojo ha protagonizado tiene lugar aquí, con Pícara, Masacre (Deadpool) o Cable como destacados actores.

Desde el inicio del tercer y último volumen de la colección (restaría un tomo para completarla), Masacre ha centrado bastante los focos sobre su persona, algo prácticamente inevitable cuando hace acto de presencia, por ese carisma tan especial que no deja de hacer notar. Si le sumamos un interés amoroso y que su relación con Nathan Christopher Summers ha tenido sus altibajos a lo largo de muchos años de serie compartida, nos tememos que todo esto va a resultar cuando menos explosivo. Sin duda estábamos dando los pasos correctos hacia lo que nos depararía el futuro, tener a Gerry Duggan y a Pepe Larraz al frente de la colección de la Patrulla-X.

Afrontando las consecuencias

La materia que rellena estas páginas es herencia de todo lo que estábamos viendo anteriormente, desde el desenlace de la Segunda Guerra Civil Superheróica y su día después al final de la amenaza de Craneo Rojo. Cerrando cabos importantes pero al mismo tiempo colaborando en el desarrollo de lo que estaba por venir, como ese Capitán América que pudimos ver posteriormente en la encarnación moderna de Imperio Secreto. Una muestra más de cómo se teje día a día el Universo Marvel y como de interconectado está todo.

Incluso como se deriva al villano a otra colección, como un argumento iniciado por Rick Remender termina heredado por Gerry Duggan y tras resolver la trama que envolvía al cerebro telépata de Charles Xavier devuelve a Craneo Rojo a las manos del propio Remender para que lo redirija hacia lo que fue el camino a Imperio Secreto. Las reuniones entre autores generan estos detalles. Pero la labor de Duggan en Imposibles Vengadores ha ido mucho más lejos, les ha dotado de brillo propio, con una formación a todas luces caótica que ha terminado funcionando muy bien a todos los niveles, que ha forjado no solo alianzas entre personajes sino verdaderas amistades.

A cada paso un embellecedor diferente

Duggan se rodeó de dos de los más prometedores dibujantes del momento para los comics contenidos en este tomo. Ambos han seguido demostrando su arte posteriormente en colecciones que les han lanzado al estrellato. Hablamos de Ryan Stegman y de nuestro muy querido Pepe Larraz. El norteamericano solo hace acto de aparición en los dos episodios pertenecientes al tie-in con Civil War II mientras Larraz carga con el peso de lo demás, con un par de ayudas por parte de Kevin Libranda que bajan el nivel en esos episodios, haciendo un trabajo que ya nos muestra el potencial y mucho más de lo que es Pepe hoy en día, una de las mayores estrellas de la editorial.

Estos números siguen siendo muy entretenidos, muy bien llevados y con la dosis justa de todo aquello que nos gusta, la acción, el humor y hasta ese toque de amor loco que nunca viene mal. Imposibles Vengadores contará con otro tomo más para dar cierre a la colección, el broche definitivo a una obra que merece la pena tener en nuestros estantes, no ya por ser un título de Los Vengadores, que ya hemos visto que no es para tanto, como por tener a unos protagonistas mutantes que cargan sobradamente con el peso, preludio de lo que más tarde hemos visto demostrar a Jonathan Hickman.