Cómics / Reseña MARVEL | Motorista Fantasma nº 1. La vida no siempre nos sonríe de la misma manera
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Reseña MARVEL | Motorista Fantasma nº 1. La vida no siempre nos sonríe de la misma manera

Marvel retoma las andanzas de Johnny Blaze tras un reinicio un tanto atropellado por culpa de la pandemia del Coronavirus. Ahora Panini Comics nos ofrece un nuevo número uno del Motorista Fantasma de la mano de Benjamin Percy y Cory Smith.

La calma que precede a la tempestad

La vida está muy alejada de ser perfecta para cualquier ser humano, da igual cuales sean las preocupaciones, siempre tendremos alguna una vez que llegamos a la edad adulta, independientemente de nuestra posición económica o clase social. Los problemas pueden ser diferentes pero cada uno tenemos los nuestros, los que nos quitan el sueño de vez en cuando, los que llegan a agobiar si no se les pone solución, hasta el menor de ellos puede provocarnos un dolor de cabeza hasta que conseguimos superarlo, hasta que llega el siguiente.

Podemos encontrarnos con la apariencia de que todo marcha según deseamos pero en cualquier momento, a la vuelta de la esquina, nos espera una nueva dificultad que nos cambia los planes por completo. Es lo que le va a suceder a Johnny Blaze. En apariencia tiene todo lo que alguien humilde puede desear, una mujer, hijos, un techo bajo el que refugiarse y donde tener momentos en familia… Pero cuando algo late en su interior, cuando una fuerza está a punto de volver a desatarse es cuando llega el problema, es el momento de recuperar a Zarathos, de traer de nuevo al Motorista Fantasma.

Psicoanalizando a la bestia

En este nuevo comienzo de las aventuras de Johnny Blaze como Motorista fantasma. Tenemos al personaje acudiendo a terapia tras un grave accidente que le ha dejado secuelas, no solo físicas sino también psicológicas. Como paciente Blaze no termina de abrirse a la terapeuta, se muestra esquivo y oculta algunas de las cosas que le suceden, como ciertas pesadillas que le atormentan, las visiones que le asaltan en cualquier momento o la afición que ahora le ha surgido a refugiarse en la ingesta de alcohol de alta graduación.

Negar que los monstruos existan es un dogma que no puede llevar a cabo. Su vida empieza a volverse caótica, a convertirse en lo que no desea, a darse cuenta de que vive una mentira y que la única forma de volver a la realidad es volver a abrazar al demonio con el que tantas aventuras ha vivido, volver a sacar fuera a Zarathos para buscar al que le ha metido en una realidad que no es la suya, de la que solo puede salir siendo el peor de todos los que le rodean, volverse una manifestación del mal para encontrar al que le ha mantenido encerrado en semejante ilusión.

Las manetas de freno y embrague han caído en buenas manos

No podemos decir que este primer número nos aclare muchas cosas pero sí que prácticamente funciona como un número autoconclusivo con algunas preguntas por responder. Una compra que no decepciona y si no termina de convencer tampoco obliga a seguir tras un gran cliffhanger que nos deje con la miel en los labios. Benjamin Percy ejecuta un episodio en el que nos viene a demostrar qué es lo que puede hacer, nos abre un camino que empezará a recorrer a continuación pero funciona como una entidad independiente con una splash page final merecedora de un poster.

Y ese arte a los lápices lo aplica un Cory Smith sublime que nos va llevando de la mano desde la brillante vida de un convaleciente Blaze tras un accidente de moto hasta enfrentarlo a demonios deformes que aparentaban ser otra cosa muy diferente. Impresionante secuencia de un Johnny deprimido, falto de sueño, cansado y derrotado que no encuentra su lugar en una ciudad que resulta no ser lo que a simple vista parecía. Un buen comienzo con dos autores contrastados que prometen traer de nuevo el lado más salvaje de aquel que acude cuando se derrama sangre inocente.

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