Cómics / Reseña MARVEL Los Estados Unidos del Capitán América nº 3. Los nativos también cuentan
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Reseña MARVEL Los Estados Unidos del Capitán América nº 3. Los nativos también cuentan

Prosigue el viaje a lo largo y ancho del país en busca del escudo robado del Capi en Los Estados Unidos del Capitán América nº 3. Steve y Sam ya conocen a quién se enfrentan pero eso no convierte la empresa en algo más sencillo. Panini Comics se adentra en el Medio Oeste para descubrir a un nuevo héroe americano.

La tribu Kikapú de Kansas

Como en anteriores entregas de esta serie, podemos beneficiarnos de unas pinceladas de historia de los Estados Unidos de América. A veces son simples menciones que guardan toda una hazaña detrás y otras apenas se dejan notar pero permanecen en nuestra memoria por otras referencias que hemos encontrado en el cine o la televisión. Sin ir más lejos tenemos una conversación que hace referencia a la Escuela de Primaria Monroe, donde se vivió un caso que cambió para siempre la segregación racial que existía en las escuelas, todo gracias a Linda Brown, una niña que no fue admitida en un colegio en Topeka, siendo obligada a desplazarse a otro centro en autobús a diario, bastante más alejado de su hogar.

Pero no es la única referencia, este comic habla y mucho de los indios americanos, en especial de una tribu denominada Kikapú, que provenientes de Canadá terminaron por asentarse en los estados de Oklahoma, Kansas, Texas y Arizona, así como en regiones del norte de México, particularmente en la zona de Sonora. A esa tribu pertenece el miembro de la red de Capitanes que es presentado en este episodio, Joe Gómez, un humilde trabajador de la construcción que preserva el espíritu de sus ancestros al tiempo que viste los colores de las barras y estrellas para proteger a su comunidad, aunque Demonio Veloz y Sinthea Schmidt, alias Pecado, queden fuera de su liga habitual.

La herencia olvidada o aquello que era mejor callar

Estados Unidos es una nación que apenas cuenta con doscientos cuarenta y cinco años de existencia (el próximo 4 de julio serán 246). En su corto caminar por la Historia, con mayúsculas, han sido protagonistas de sus propias leyendas negras, no se lea con acritud, pues han sido una nación en el que el conflicto racial ha sido e incluso aun es un serio problema dentro de sus propias fronteras. El hombre blanco, que diría cualquier figurante emplumado de un western, ha gozado de una posición muy superior al resto, aplastando bajo su bota al indígena y condenándolo a una vida controlada mediante las reservas, focos de podredumbre, drogadicción, alcoholismo y juego legalizado.

No está de más que Christopher Cantwell, en colaboración con los guionistas que le han acompañado en estos números, de visibilidad a las diferentes comunidades que hemos ido viendo y en este caso en particular, junto a Darcie Little Badger, una descendiente de los lipanes, una tribu apache que habitó en Texas y en el norte de México. Aunque Darcie es una defensora de las tradiciones de su gente también es geo científica y aparte de triunfar como novelista ha hecho sus pinitos tanto en Marvel como en DC, aparte de publicaciones independientes donde ha publicado en compilaciones acerca de los nativos americanos.

Las raíces que llegan incluso al dibujo

Si bien Dale Eaglesham sigue sin convencernos en exceso y su hieratismo en los rostros ya empieza a resultar preocupante, preferimos centrarnos en David Cutler pues a pesar de su nacionalidad canadiense también desciende a una tribu india, la Primera Nación Qalipu Mi’kmaq. Sí, no es fácil de pronunciar pero otorga al conjunto de creadores de la historia que desgrana un poco más la labor y origen de Joe Gomez, ese Capitán América repleto de flecos y cintas, el ser un equipo plenamente originario del pasado de Norteamérica.

Puede que no os esté resultando del todo atractiva la aventura que lleva a Steve Rogers y Sam Wilson a lo largo de Estados Unidos en pos de recuperar el escudo robado del Capitán América pero lo que es indudable es el ejercicio que los autores están llevando a cabo para desperezar las mentes y poner en valor a las gentes que forman parte de esa nación que nos llena las estanterías de personajes coloridos y poderosos, que obliga a hacer uso de Internet para desgranar esas pinceladas de algunas otras peripecias que se sufrieron para que hoy todo sea mejor y poco a poco se igualen los derechos de todos, seas hombre o mujer, tengas una u otra identidad sexual o tu piel sea de cualquier color.

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