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Reseña MARVEL Kang el Conquistador: La conquista de uno mismo. No es fácil ser tantas cosas a lo largo del tiempo

Hablar en un comic de uno de los más importantes villanos del Universo Marvel es un reto de altura considerable, no solo por no presentarlo directamente como el malo de la historia. Panini Comics ofrece una nueva visita al origen de Kang el Conquistador y la vida que ha tenido.

Kang el Conquistador: Aclarando un poco de quién hablamos

Uno abre este tomo de tapa blanda y lo primero que se encuentra, prácticamente, es con la identidad bajo la armadura de Kang, un joven llamado Nathaniel Richards. ¿Pero este no era el padre de Reed, el de Los 4 Fantásticos? ¿El que junto a Howard Stark y Leonid participó activamente en la genial obra S.H.I.E.L.D. de Jonathan  Hickman y Dustin Weaver?¿Aquel que como viajero del tiempo secuestró a su nieto Franklin y lo devolvió en edad adulta durante la etapa de Tom DeFalco y Paul Ryan?… Y así podríamos seguir formulando preguntas por doquier e intentando buscar cómo hacer encajar todo eso. No, este Nathaniel no es el que conocemos como padre de Mr. Fantástico, es un descendiente suyo que por avatares del destino terminó convirtiéndose en Kang (por favor seguidores trekkies, no confundir con Khan).

Un Kang que a lo largo de las páginas va a ir siendo adoctrinado por sí mismo, por su propia historia ya vivida anteriormente, porque si algo tiene un viajero en el tiempo es esa facilidad de intentar enmendar sus propios errores aun a costa de cometer otros nuevos, pero eso ayuda a mejorar y a conocerse mejor, tanto para resaltar los puntos fuertes de su persona como para darse cuenta de las debilidades que le llevan a tropezar con la misma piedra aunque se trate de distintas épocas en el tiempo, una flaqueza que incluso tiene nombre y apellido, Ravonna Renslayer y su amor por ella.

Más personalidades que el Caballero Luna

Rama-Tut, Inmortus, Iron Lad, Centurión Escarlata… Kang. Intentar seguirle la pista a lo largo de miles de publicaciones es realmente una tarea solo al alcance de unos pocos eruditos, estudiantes de su deambular por las múltiples cabeceras de Marvel. Recordemos que a pesar de tratarse de uno de los más reconocidos villanos de Los Vengadores, su periplo se inició en la serie de Los 4 Fantásticos, bajo la apariencia del dios-faraón egipcio Rama-Tut. En aquel entonces la imaginación de Stan (Lee) y Jack (Kirby) ya le dotó de una máquina del tiempo cuya estructura externa es la misma que la de la Esfinge (de hecho es su carcasa exterior que quedó abandonada), que puede encontrarse junto al conjunto de grandes pirámides de Keops, Kefren y Micerino, en la meseta de Guiza.

Pero es Kang quien prevalece sobre los demás, quien más protagonismo acapara en todas las líneas temporales, los demás son reflejo de su evolución, de la necesidad de adaptarse a determinados momentos. Kang que ha dedicado su vida a salir del ostracismo y aburrimiento de la época que por nacimiento le tocó vivir, que en la conquista de cualquier otro mundo disfruta de poner sus habilidades al servicio de su propósito de sumir en la esclavitud a los demás y una vez son esclavos empujarlos a ser los esclavistas de los siguientes conquistados. Y a pesar de ello no perder la identidad de un hombre que se teme a sí mismo y mantiene una lucha interna con lo que fue, es y podría llegar a ser.

Ni que lo hubiera hecho el mismísimo Nathaniel Richards

Los guionistas Jackson Lanzing y Collin Kelly junto al dibujante Carlos Magno se convierten en cronistas de la vida, obra y milagros de un personaje complejo, que tan pronto odias por su afán de dominación como te compadeces de él, de su sufrimiento por la pérdida del amor tan bonito que compartía con Ravonna, aunque luego eso tenga mucha tela que cortar a posteriori. Reinventar un origen, formarse a través de sus diferentes encarnaciones y resituarlo dentro de las múltiples líneas temporales para volver a poner en el mapa del comic a un tirano que está designado como el futuro gran oponente dentro del Universo Audiovisual de Marvel.

Y lo hacen con tacto, con cariño, dedicando al personaje toda la atención que se merece, con un comic grandioso que se encuentra repleto de splash pages para mayor veneración de Kang y cualquiera de sus identidades. Una obra que ayuda a entender quien es, lo que necesita, lo que quiere evitar para conseguir su propósito de conquista, la huida del aburrimiento de su insulso Siglo XXX, precisamente lo que le llevó a iniciar un viaje a través del tiempo y el espacio que le han hecho temible, incontrolable, impredecible pero también muy necesario, incluso en los pequeños momentos en los que no ha tenido más remedio que dejar aflorar a un héroe que también está en su interior, aunque enterrado a bastante profundidad dentro de su negra alma.

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