Cómics

Reseña MARVEL Heroes Los Vengadores: La línea a cruzar. Completar la colección es lo que tiene

los vengadores

Tomo de Marvel Héroes que recopila la primera parte de los números de la colección y Annuals de Los Vengadores que quedaron pendientes entre Actos de Venganza y la saga de Proctor. Panini Comics los va a repartir en dos tomos para poder disponer de todos ellos.

Hay etapas dentro de la publicación de una colección que apenas sirven de relleno hasta que llega otra que destaca por algún motivo. Normalmente el interés se mantiene de una forma u otra, pero de vez en cuando surgen momentos insulsos que apenas se limitan a repetir conceptos ya explorados o aportan más bien poco a esas colecciones. Son periodos olvidados que solo los más completistas desean ver reeditados para tener íntegras sus ediciones, sin que falte un solo número, aunque leer ciertos episodios les haga rechinar los dientes. Apenas contamos con la solvencia de guionistas y dibujantes para resaltar de algún modo estos números de Los Vengadores que fueron desde el final de los Actos de Venganza guionizados por John Byrne, que tampoco resultaron ser una obra maestra, ni mucho menos, hasta el comienzo de la etapa de Bob Harras, que destacó por sacar adelante a una formación de Los Vengadores sin sus pesos pesados ocupando puestos de protagonismo, cediendo los focos al Caballero Negro, Crystal o Sersi, en un triángulo amoroso que sería digno de las revistas del corazón.

En los episodios que nos ocupan vamos a encontrarnos con una aventura submarina junto a Alpha Flight (cuyo máximo interés es precisamente el grupo canadiense), los Annuals de 1990 del Capi, Thor, Iron Man y los Vengadores de ambas costas con la aventura titulada “El Factor Terminus” o la saga sobre Los Tetrarcas de la Entropía. Se trata de un material con muchos altibajos siendo todo lo relativo a los Tetrarcas y la presentación del personaje de Rabia lo más destacado, con guiones de Larry Hama y el dibujo sólido de Paul Ryan, que ya llevaba tiempo colaborando en la cabecera pero apenas tiene peso en los otros relatos del tomo.

Se incluye también la novela gráfica “La Bóveda: Trampa Mortal”, que tiene en Venom a su principal protagonista, a pesar de llevar el epígrafe Vengadores.

La edición de este material deja algo que desear pues se han recortado algo las páginas y no terminan de rellenarse hasta abajo, como sería deseable y sí se ha hecho en otras ediciones de la misma. Una decisión poco comprensible por parte de Panini. Seguramente responda a alguna decisión editorial pero afea el resultado.

La labor de guionistas como Fabian Nicieza en la saga que abre el tomo o de Roy y Dann Thomas en los Annuals del Factor Terminus en Los Vengadores deja un tanto que desear y los dibujantes que en ocasiones les acompañan no son precisamente los favoritos de los fans. Herb Trimpe, Rik Levins, James Fry, Brad Vancata o Jim Reddington no son nombres muy conocidos por el público en general, por algo será. Si destaca por otra parte la labor de un siempre cumplidor Mark Gruenwald en los complementos que afectan al personal interino al servicio de Los Vengadores, con una historia que al menos resulta interesante.

Como indicábamos en el comienzo, este tomo de preciosa factura es una forma de completar nuestra colección de Los Vengadores en una etapa en la que la dirección a tomar no parecía estar nada clara. A pesar de la falta de calidad de estos números de principios de los noventa, puede más el coleccionismo que disfrutar de una época de calidad contrastada. Estábamos muy mal acostumbrados a Roger Stern en los ochenta o a Roy Thomas en los setenta. Por eso estos Vengadores apenas hacen honor a ser Los Héroes más Poderosos de la Tierra.