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Reseña MARVEL HC Estela Plateada: Pesos Pesados. Como si el centro del universo fuera Galactus…

Tercer tomo en tapa dura que recopila el segundo volumen de la colección de Estela Plateada, en el que gran parte de los esfuerzos van a centrarse en la figura de Galactus. Panini Comics abre la veda contra el Devorador de Mundos incluyendo Parábola, de Stan Lee y Moebius.

Galen de Taa

Así se llamaba Galactus antes de sufrir la transformación que le convirtió en una de las fuerzas que equilibran el universo, antes de ser el azote de millones de civilizaciones, de servir como prueba de fortaleza a aquellos mundos que lograron derrotarle mediante ardides u ofreciéndole a un devoto servidor como heraldo. Pero esa majestuosidad, ese poder bruto e imparable parece haber desaparecido desde hace mucho tiempo. Galactus ya no es aquella amenaza que hacía temblar, no es el Dios omnipotente que todo lo supera y se sale con la suya. Necesita ayuda de aquellos que entienden cual es su posición en el cosmos, cual es su tarea interminable.

Norrin Radd, Nova, Reed y Susan Richards… no son pocos aliados a la hora de combatir la indigestión que le ha supuesto ingerir a los inmortales Primigenios, algo que pasó en el tomo anterior. Ahora se han convertido en una infección dentro de Galactus, algo que amenaza con acabar con su vida. Y para ello, en otro universo, habrá que hallar las seis Gemas del Alma, sí, esas que serán conocidas como las Gemas del Infinito. Pues toda esta etapa de Steve Englehart al guion sirvió para posicionar muchos elementos que después Jim Starlin utilizaría para El Guantelete, incluidas las figuras del Señor del Caos y el Maestro del Orden, así como El Intermediador, la contrapartida de Galen en ese universo.

La vuelta de tuerca

Englehart va a utilizar elementos tomados de John Byrne, cuando moldea a Susan como Malicia, y va a mantenerse unido a las encarnaciones que en ese momento también llevaba en otros ámbitos de La Casa de las Ideas, como esa breve aparición de la formación vigente de Los 4 Fantásticos o el seguimiento que hace de Mantis en sus momentos previos a volverse a implicar con una formación de Los Vengadores, aunque sean los de la Costa Oeste, ambas colecciones con guion suyo en ese momento. No iba a permitir que sus fetiches cayeran en las manos de cualquiera. Y todo adornado con los excelentes dibujos de Ron Lim en plena ebullición creativa.

No sin un sufrimiento extra, Galactus va a conseguir librarse de la indigestión y al mismo tiempo de El Intermediador, llevando a un desenlace que juntará a tres de los heraldos del Devorador de Mundos que supondrá una puñalada directa al corazón de un Estela Plateada que empezaba a sentir una gran atracción por Nova. Porque el amor era uno de los pilares de la colección, tras resolver la relación con Shalla-Bal y haber coqueteado con Mantis, verse tan afectado por lo sucedido con la anteriormente conocida como la humana Frankie Raye podía ser más de lo que el surfista plateado podía masticar, en apenas veinte episodios desde que logró romper las cadenas que lo ataban al planeta Tierra.

La implicación moral y religiosa

Y para rematar tenemos los que podemos considerar extras de esta edición, el primer Annual que estuvo relacionado con el crossover de La Guerra de la Evolución y la inclusión de Parábola, la obra de Stan Lee y Jean “Moebius” Giraud. Si bien el especial con El Alto Evolucionador rota más acerca de lo correcto a la hora de hacer las cosas, con Los Eternos tomando un papel más cercano a los villanos de la historia, la obra de Lee y Moebius conlleva una carga religiosa brutal que nos habla de la estupidez humana, de predicar solos por el desierto y del sacrificio que el protagonista decide hacer con tal de salvar a la humanidad de ellos mismos.

No cabe duda de que a pesar de contar con mejores ediciones, como la que no hace mucho tiempo recibió en formato Grandes Tesoros Marvel, Parábola es siempre bienvenida para rematar la continuidad y colocarla en el momento en que se publicó, sobre todo porque es una parte importante de aquel momento, aunque se sitúe fuera de la continuidad y tenga lugar en un futuro no indicado. Por lo tanto estamos ante unos episodios trepidantes de la serie regular de Estela Plateada al tiempo que vuelve a sufrir a su némesis particular, ese Galactus que se encuentra más allá del bien y del mal pero que siempre puede convertirse en una amenaza de sus intereses particulares.

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