Cómics / Reseña MARVEL Daredevil nº 21. Negando lo que a todas luces es obvio
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Reseña MARVEL Daredevil nº 21. Negando lo que a todas luces es obvio

La colección de Daredevil, retoma la normalidad tras la publicación de los dos tie-in que formaron parte de Rey de Negro. Panini Comics continúa con la publicación de una de las grapas que no te puedes perder.

Must-Have

No hablamos de los tomos que recopilan historias y arcos de vital importancia para tener una idea global sobre las sagas más relevantes del Universo Marvel, con alguna excepción más que discutible, pero en general presenta una imagen muy completa de lo que puede ofrecernos el ficticio entorno creado por La Casa de las Ideas. Estamos ante una de esas colecciones que se deben leer mes a mes (si alguno llegó tarde puede reengancharse con los tomos de tapa blanda Marvel Premiere). Los motivos son muy diversos pero sin duda uno de los fundamentales es el desarrollo de los personajes. Nos estamos adentrando en un terreno complejo, alejado de los estereotipos y caracteres planos. Los protagonistas van evolucionando y trasmitiendo tanto sensaciones como sentimientos que fluyen desde lo más profundo de cada ser.

No es sencillo crear una etapa intemporal para un personaje con casi sesenta años de publicaciones a sus espaldas, cincuenta y siete para ser exactos. Requiere de autores que comprendan a Matthew Murdock y a su importante y rico entorno al que se pueden adicionar nuevas piezas que vengan a sumar al resto, bien recuperadas del pasado o nuevas creaciones. Y aun así hay que hacer funcionar todos los engranajes para que el conjunto resultante alcance el sobresaliente. Y si importante es el héroe mucho más lo son los villanos. Wilson Fisk siempre ha sido un símbolo de perfidia y falta de escrúpulos. A pesar de comenzar como enemigo de Spiderman donde mejor ha casado siempre ha sido como némesis de Daredevil, desde los tiempos del Born Again de Frank Miller y David Mazzuchelli.

Recordando a Vanessa

Fisk tuvo una esposa por la que sintió verdadera devoción. Vanessa Mariana Fisk pudo haber pasado por el mundo del comic como una mujer florero absoluta pero no fue así, incluso protagonizó algunas historias, fue relevante. Además resultó ser incluso el punto débil de su esposo. Desde su fallecimiento, Kingpin apenas había mostrado afecto por otra persona, pero incluso el lobo más feroz tiene un rincón en su corazón que pueda ser estimulado por otra alma en la que encuentre un reflejo. Fisk camina hacia la superación del amor que sintió por su adorada Vanessa, aunque el nuevo objeto de sus preocupaciones no sea precisamente conocida por su excelsa cordura.

No es una faceta muy exprimida en la historia del actual Alcalde de la Ciudad de Nueva York y Rey del Crimen por excelencia, por lo que esperamos que la motivación que ahora le impulsa continúe siendo explorada por un Chip Zdarsky en estado de gracia. Ha aprovechado este número para dar un pequeño respiro a la narración, detenerse a observar un poco lo que está sucediendo y dejar claro que los protagonistas principales comienzan a ser conscientes de su estado actual, alejado del que desearían, marcados por los acontecimientos recientes, tanto por el encarcelamiento de Daredevil como por las consecuencias de Rey de Negro.

Profesora Natchios

Otra perspectiva novedosa es la que nos presenta a Elektra como mentora de la joven Alice, a la que rescató de morir durante Rey de Negro y a la que tiene acogida tras perder a su madre por culpa de los simbiontes de Knull. Aquí hay que mencionar la labor de Marco Checchetto a los lápices. Nos tiene acostumbrados a mostrar grandes enfrentamientos, escenas repletas de acción, pero en este episodio de corte más intimista es muy capaz de suavizar los gestos para conseguir que las personas se encuentren, alcancen incluso el alma de los que tiene cerca. Elektra no tiene experiencia con adolescentes, difícilmente puede prestar apoyo emocional cuando su vida ha sido tan complicada desde su juventud. Lo que sí sabe es que de todo se sale y ella puede enseñar un camino diferente cuando el dolor desaparece y solo queda la furia.

Tremendo comic con un ritmo diferente, pausado, que continúa engrandeciendo la etapa que nos está ofreciendo Chip Zdarsky al frente de Daredevil. Se agradece tener un número completo dibujado por Marco Checchetto pero por desgracia no va a ser lo habitual en próximas entregas. No me canso de decirlo, esta colección tiene que tener un lugar en vuestras estanterías, uno destacado.