fbpx Drácula. La tumba de Drácula 1. Raras veces un comic envejece tan bien
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Reseña MARVEL Biblioteca Drácula. La tumba de Drácula Tomo 1. Raras veces un comic envejece tan bien

Conde Drácula. Su nombre y rango nobiliario ya imponen sobradamente. Su condición como vampiro provoca que el vello se ponga de punta. Panini Comics va a reunir en diez tomos la colección que se inició a principios de los setenta dedicada al personaje de afilados colmillos.

Un cambio en el Comic Code americano, a principios de los años setenta del siglo pasado, permitió a Marvel recuperar a los personajes que podemos englobar en el rango de los monstruos. Fueron varias las colecciones que surgieron en aquel momento con protagonistas surgidos del imaginario de los mejores autores del terror. Al igual que el vampiro preferido de actores como Bela Lugosi o Christopher Lee, también tuvimos a un Hombre Lobo (Jack Russell) protagonizando Werewolf by Night, por poner un ejemplo. Colecciones genéricas de la editorial como Marvel Spotlight también hicieron su hueco a las aberraciones que provocaban terrores nocturnos.

Pero Drácula siempre ha sido especial, no sé si atribuirlo a la novela de su creador, Bram Stoker, a su pasado ligado a un personaje histórico real en la figura de Vlad Tepes, el empalador o por alguna otra razón romántica del mito vampírico… el vampiro por excelencia cuenta con un aura que resulta atractiva, idealiza una vida eterna como chupasangre, le atribuye mucho poder pero al mismo tiempo se asocia a una enorme cantidad de debilidades que permiten combatirle. El ajo, las estacas de madera, los crucifijos, la luz solar… son elementos a los que podemos sumar incluso el agua bendita. Todos ellos hacen que una criatura de la noche aparentemente inmortal, sufra ante aquellos que conocen como se le puede derrotar.

Esta colección que se ha convertido en objeto de culto de muchos lectores, a la que no había tenido acceso hasta esta reciente publicación, es perfectamente disfrutable a día de hoy, a pesar de haber pasado ya más de cuarenta años desde que terminó su publicación. En España ha llegado en diferentes formatos, pero el más reciente a este había sido el Marvel Limited Edition menos accesible que esta colección de tomos en tapa dura de menor tamaño. Un total de diez nos acercará la colección completa de La tumba de Drácula, con una cadencia en el mercado quincenal, que nos permitirá completarla en apenas cinco meses. Y lo que es mejor, a un precio bastante ajustado de quince euros por ejemplar.

Tomb of dracula 1

Los primeros ocho números americanos de la colección pueden ser disfrutados en este primer volumen, pero es importante destacar que tuvo cuatro guionistas diferentes que se encargaron de forma sucesiva de dos episodios cada uno, empezando por Gerry Conway y terminando con el que se convirtió desde el número 7 en el guionista de la serie hasta su conclusión, Marv Wolfman, pasando por Archie Goodwin y Gardner F. Fox. Desde las premisas iniciadas por Conway los demás van agrandando la historia con más conceptos añadidos que parecen marcar la senda de un único escritor. Una retroalimentación muy conseguida que no permite en ningún momento que el ritmo descienda.

Para el dibujo contamos con los lápices perfectos para una obra de semejante temática, los que llevó a cabo Gene Colan, que ya había disfrutado de gran reconocimiento en la etapa que había llevado a cabo en Daredevil. Aquí si nos mostramos muy puntillosos encontramos más diferencia de ver a Colan aplicar las tintas al primer número, mucho más siniestro en cuanto a juego de sombras que cuando recibe el entintado de Tom Palmer (bastante conocido por influenciar bastante en el dibujo), entre otros, que limpia más el dibujo y le da una mayor definición perdiendo ese toque del artista a lápiz.

Un primer tomo que se disfruta plenamente como una buena película de terror, con personajes carismáticos, sobre todo en el bando de los villanos, no en vano la serie lleva el nombre del principal de ellos. Drácula había vuelto de entre los muertos, sin dejar de ser uno de ellos, para sembrar de sangre y temblores las noches más oscuras de Transilvania o de un Londres que ya no era el de la época victoriana.