Cómics / Reseña MARVEL Biblioteca Alpha Flight Tomo 1. La serie que puso Canadá en el mapa
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Reseña MARVEL Biblioteca Alpha Flight Tomo 1. La serie que puso Canadá en el mapa

Con esta numeración Uno, comienza la publicación de los primeros números USA de Alpha Flight en Marvel, el supergrupo canadiense por fin contaba con serie propia. Panini Comics nos abre las puertas del Departamento H para realizar la mudanza.

La enésima lectura

Voy a empezar por sincerarme con el lector, no puedo negar que soy fan de John Byrne. Los episodios aquí contenidos así como el resto de su etapa en Alpha Flight de Marvel han sido una de las relecturas más habituales del que escribe estas líneas. Seguramente hablemos de que para escribir esta reseña los haya leído por quinta o sexta vez. Y sigo maravillándome con ellos como la primera vez que los toqué en la época de Forum, por lo que quizás mi opinión no sea la más objetiva que podáis encontrar, pues hablamos de uno de los comics que más me gustan si los tomamos en su conjunto.

Byrne ejecutó en Marvel con Alpha Flight un proceso alejado del origen como concepto. En la primera página de su serie regular disolvió el Departamento H, les retiró el apoyo del gobierno canadiense. Pero los chicos de James McDonald Hudson no perdieron su identidad ni sus lazos comunes. Siguieron volcados con la idea que los había reunido. La de ser los héroes de su nación ante aquellas amenazas que requirieran de un grupo de superhéroes para combatirla. Así terminaron de completar su formación con la adicción de dos miembros que pertenecían al equipo filial, a Beta Flight, a los que ya estaban casi preparados para dar el salto a las Grandes Ligas, Puck y Marrina.

El trasfondo mítico del norte

El primer enemigo, y no sería el único, provendría de las leyendas de las tribus indígenas de los territorios más apartados de Canadá. Byrne ya había dotado de presencia en el grupo a personajes que encajaban con esas premisas, Shaman, un médico de la tribu Sarcee, y Ave Nevada, la hija de una diosa ligada al invierno, Nelvanna. Junto a esa bestia mitológica de los bosques que en latitudes más al sur reconocerían como un Bigfoot o Pies Grandes, Sasquatch aparecía como la antítesis del Wendigo, una especie de Abominable Hombre de las Nieves. Pero sería Tundra, una de las conocidas como Grandes Bestias, la que tendrían que enfrentar como grupo en su primera misión.

Por el camino, Byrne aprovechó para ir narrando fragmentos del pasado de los miembros del grupo que se desconocían. Los verdaderos orígenes de nuestros protagonistas mucho antes de que el Gobierno canadiense les reuniese. Dotó de una gran profundidad a todos ellos, les permitió expresarse, ver sus debilidades y los dramas que habían tenido que afrontar en otros tiempos pretéritos. Nos enseñó a conocerlos. A entrar en sus casas, a ver por lo que estaban agradecidos y lo que habían tenido que dejar atrás, incluidas familias. Alpha Flight se había convertido precisamente en eso, en una gran familia en la que sus miembros discutían o lo daban todo los unos por los otros, todo por un precio que les había costado mucho.

El autor completo

Esta figura empezó a florecer a principios de los años ochenta del Siglo XX. Hasta entonces las entidades separadas de guionista, dibujante y entintador eran lo más común en el mundo del comic estadounidense pero los Frank Miller, Walter Simonson y, por supuesto, John Byrne empezaron a proliferar aunando las tres actividades en una sola persona. Suyos son algunos de los comics de Marvel más recordados de la época, etapas hoy en día fundamentales para entender a personajes como Daredevil, Thor o Los Cuatro Fantásticos. En algunas ocasiones hacían concesiones por falta de tiempo y contaban con algún entintador pero en general fueron los artífices de grandes sagas en solitario, lo único que no hicieron fue colorear.

Byrne compaginó además su trabajo en distintas cabeceras, fue un autor prolífico que dejaba impronta con su reconocible estilo sin mermar en su calidad, aunque si escatimó bastante a lo hora de dibujar fondos. Incluso se permitió el lujo en el número #6 de Alpha Flight de dejar seis páginas en blanco, con la excusa de desarrollar una batalla en una densa tormenta de nieve que no permitía ver nada. Una genialidad que solo fue posible por darse durante el Mes de los Editores Asistentes en septiembre de 1983, aunque aquellos comics llevaron fecha de portada de enero de 1984. Si no lo tenéis en ningún otro formato es la oportunidad de contar con uno de los mejores ejemplos de la Marvel de los ochenta, un comic apasionante que crecía con buenos mimbres y que tenía aun lo mejor por llegar.

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