Cómics / Reseña EVOLUTION COMICS. Proctor Valley Road. Cuando la América profunda desata a sus peores demonios
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Reseña EVOLUTION COMICS. Proctor Valley Road. Cuando la América profunda desata a sus peores demonios

Grant Morrison es capaz de volvernos locos con cualquiera de sus obras, de perdernos entre enrevesadas tramas difíciles de digerir. En esta ocasión y de la mano de Panini Comics nos llega una obra donde deja a un lado todo eso para ofrecernos una historia no solo entretenida sino de fácil digestión.

El valle donde todos los terrores se aúnan

Proctor Valley Road podría haber surgido de la imaginación del autor escocés pero no es el caso. Junto a Alex Child monta una trama de verdadero terror que gira en torno a una zona situada al sur de la soleada California. Un lugar donde la vegetación baja y el terreno agreste y desértico forma parte de la Reserva de Vida Salvaje de San Diego, esa ciudad tan conocida por organizar una de las Convenciones de Comics más reconocibles del planeta, sino la más famosa. Pero nuestra historia nos traslada a principios de los años setenta del Siglo XX, justo a Junio de 1970, precisamente un par de meses antes de que se llevase a cabo la que se recuerda como primera Comic Con oficial del lugar.

Pero los intereses de nuestras cuatro protagonistas principales, August, Rylee, Jennie y Cora van por otros derroteros, lo suyo es reunir el dinero suficiente para poder acudir a un concierto de Janis Joplin, un evento programado de forma real para el 11 de julio de 1970, en el Valley View Casino Center de San Diego. La cantante falleció por una sobredosis de opiáceos el 4 de octubre de ese mismo año, solo ofreció dos conciertos más aparte de este antes de morir, ambos en el estado de Nueva York. Pero no es Joplin la que dinamiza la historia, solo es el punto de partida para un universo de horrores que persiguen a diversos jóvenes que han desaparecido en extrañas circunstancias.

Y no solo eso, los autores han buscado representar en una historia de ficción toda una serie de mitos que relacionan a la carretera que une Chula Vista con Jamul con historias de fantasmas, utilizando precisamente a cuatro de los elementos más representativos de esas leyendas que se retraen a más de un siglo atrás. Las historias sobre una bestia con aspecto de mono de elevada altura, de un espíritu que emite chillidos agudos, un coche que provoca extraños atropellos y accidentes o la de una mujer que hace autostop ataviada con un vestido azul se ven reflejadas adaptadas al comic que tenemos en nuestras manos. Todo un trabajo previo de documentación que encuentra reflejo en la obra publicada en Estados Unidos bajo el sello independiente Boom! Studios.

Inadaptados para luchar contra el mal

Las elegidas, para llevarnos a través de esos territorios de dudosa belleza y cercanos a la frontera con México, son cuatro chicas jóvenes que viven su pubertad entre los primeros amores, la búsqueda de la diversión que está a su alcance y la experimentación con sustancias psicotrópicas. Cuatro amigas de diferentes razas que tendrán no solo que bregar con los demonios que acechan en la oscuridad de la carretera sino que sus propias dudas, su falta de habilidad para enfrentarse a semejantes desafíos o las rencillas que pueden surgir en cualquier grupo de colegas, les supondrán todo un reto en el camino hacia la madurez, hacia la adquisición de valores como el sacrificio por los demás, cueste lo que cueste. Porque un buen amigo o amiga es algo que dura para siempre mientras los amores, la juventud o los bienes materiales se desvanecen.

Podríamos hablar de ellas desde un concepto freak, desde la rareza que muestra cada una, la rebeldía enfermiza de August  o la timidez extrema de Cora, la rivalidad mal entendida por la atención recibida de un chico o el rechazo a la inteligencia por el simple hecho de tener un color de piel diferente. Una vez que comparten un problema común no tienen más remedio que afrontar juntas todo lo que se les venga encima, reafirmar que ante todo les une una amistad profunda que puede con todo.

Una ilustradora para manejar el camino

Naomi Franquiz es una dibujante puertorriqueña que a pesar de su trazo limpio es capaz de asombrar con su juego de luces y sombras. Puede representar la maldad en plena oscuridad rodeada de llamas que cobran vida o la perfecta línea de una Volkswagen Bus de plena época hippie totalmente reconocible. Los personajes cobran vida hasta casi salir de las viñetas, son palpables, dinámicos, expresivos hasta la locura. Franquiz es aún muy joven y ya cuenta en su bagaje con colaboraciones en Image Comics y Marvel (La imbatible Chica Ardilla).

Proctor Valley Road ejemplifica como puede extraerse una muy buena aventura tomando datos reales de ubicaciones y sus leyendas, en este caso seguramente muy desconocidas para el público en general e incluso para algunos habitantes de los EEUU que no sepan que se trata de un lugar embrujado. Morrison, Child y Franquiz les han puesto en el mapa, seguro que si alguno se anima a visitar San Diego en una futura Comic Con pueda circular por Proctor Valley Road con mucha prudencia y sobre todo de día, de noche no se sabe que puede surgir detrás de alguna curva de tan inhóspito lugar.

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