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‘Daredevil: Born Again’, o cómo deje de querer al superhéroe y aprendí a amar al hombre tras la máscara

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La mejor obra que jamás se ha escrito sobre Daredevil, una de las mejores historias de superhéroes de la historia del noveno arte, el final de Frank Miller para Matt Murdock.

Todo eso y mucho más es ‘Born Again’, la llamada ‘Biblia Marvel’, que no ha sido superada aún. La muerte y resurrección del diablo, la destrucción y reconstrucción de un mito, la disección de los héroes, la caída de los ídolos, todo para nacer de nuevo como un hombre.

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Daredevil_Vol_1_231Analizar ‘Born Again’ es hablar de la grandeza a la que llevó Frank Miller a Daredevil, y del nivel de maestría en la ilustración a la que David Mazzuchelli llegaba tras una buena temporada en el título, con guiones a cargo de otro gran escritor como es Dennis O’Neal. Analizar el guión y su claridad, su poder, sus analogías religiosas, su camino del héroe, su grandeza, su capacidad de criticar al espíritu americano, al espíritu humano, el poder de la redención, y tantos otros temas y virtudes, sería añadir páginas y páginas a lo ya hecho. Cualquier análisis podría hablar de tantas cosas desde el punto de vista de un crítico de arte, literario, o filosófico para reflexionar durante horas, pero no aportaría nada nuevo para un aficionado, datos y más datos, razonamiento puro sobre un cómic, y eso, ya existe a tantos niveles, que no quería repetirlo.

Para mi, como lector, ‘Born Again’ supuso la destrucción de mi idea del héroe. Un joven que no llegaba a la adolescencia, que no tenía una base muy amplia de referencias, se encontraba con una obra mayúscula que le recordaba a la biblia, que le recordaba a las viejas historias de los mitos griegos, que aparecían en libros y películas llenas de Stop Motion, que no contenía supervillanos coloridos con planes desquiciados o soliloquios malvados, que no desbarraba en diálogos ocurrentes o en luchas dialécticas y fisicas, rápidas y limpias, que se terminaban con un puñetazo. Una obra dónde el héroe sufría, donde su amor sufría, donde perdía a su mejor amigo, donde perdía su casa, su empleo, su vida, su alma. Dónde un dios era bajado a golpes al suelo, dónde el ángel excesivamente orgulloso era lanzado al infierno. Y no podía dejar de leerla, una y otra vez, y siempre me quedaba paralizado ante esa frase que llenaba mi mente: “Un hombre sin esperanza es un hombre sin miedo”. Pero la esperanza es algo que nos concedemos, por la que luchamos todos nosotros, los seres humanos, no los superhéroes.

daredevil-born-again07El Daredevil que yo recordaba, era un poco como Spiderman, pero sin poderes, había pasado por muchas cosas, pero era un héroe y siempre se levantaba y volvía a ponerse el traje para vencer al malo y su plan malvado, hasta que llegó Miller. Con Miller empezó a tener una vida real. Y cuanto más avanzaba mayor era el choque para los lectores, era un camión de mercancías contra tu cara, luego un tren, luego un avión, y como un conejo en la carretera, la vía o la pista de aterrizaje, no dejabas  mirar. Y entonces lanzó un maldito asteroide contra mi rostro.  ‘Born Again’ supuso el dejar de pensar en los superhéroes como iconos perfectos, que se levantan para superar sus fallos, que ejemplificaban todo lo que podíamos ser. Matt Murdock es el que se levanta, no el Diablo Guardián, con harapos, sin pijama rojo, y eso era como ver por primera vez al personaje.

Y además estaban los secundarios, el encumbramiento de Kingpin, como el dios del mundo donde el Diablo creía reinar, el hombre que lo derrotó, lo destruyo. La historia de Ben Urich, de como el amado periodista renegaba, repudiaba a su amigo, como la redención acaba siendo algo más que simplemente superar el miedo, es enfrentarse a él y que duela, es una lucha. Nadie había logrado que mirara así el mundo del superhéroe. Frank Miller se había  convertido en una obsesión, y su obra en el grial. Para mi, ni su Daredevil ni su Batman han sido superados todavía, y dudo que lo sean. Por su forma de contar y mostrar la voluntad, el odio, el amor, porque cada palabra golpea el cerebro, porque cada número se queda en tu cabeza.  Luego llegaron otras grandes obras que redefinirían el género a mis manos, como ‘Watchmen’ de Moore y Gibbons, ‘Question’ de O’Neil y Cowan, y muchas otras, pero siempre estaría en mi mente que Daredevil era Matt Murdock, y no al revés.

Panini Cómics ha editado una edición de lujo de esta obra magna. Con la llegada de Frank Miller al Salón del Cómic, la editorial abría una línea sólo para su obra en Marvel. ‘Born Again’, ‘Elektra Lives again’ y toda su etapa como guionista y dibujante en la serie regular en un solo integral, componen por el momento la colección, ‘Elektra Asesina’ y ‘Amor y Guerra’ con Bill Sienkiewicz, ‘Lobezno. Honor’ con Chris Claremont o su etapa como dibujante en Spiderman podrían ser otras opciones a publicar. El nuevo libro, recordemos que existía una versión en el formato Deluxe, se presenta en una encuadernación holandesa, con portada con imitación de piel, mayor tamaño y un mejor papel, una encuadernación de lujo que la obra merece, y a un precio ajustado para la calidad. Para los que no la tengan es una edición especial de una obra muy especial, para los que ya la tengan puede ser un aviso para que relean esta joya. Pero por encima de todo, es la constatación de un hecho, nadie ha conseguido jamás lo que Miller hizo con Daredevil.

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José Carlos Royo
Desde que tengo memoria he leído cómics. Mi madre me compró el primero antes de aprender a leer bien, alguien le contó a la pobre que ayudaba a los niños a acercarse a la lectura. Aún busca a la persona que se lo dijo para agradecérselo apropiadamente, con un garrote.Apasionado del mundo de la viñeta devoro todo cómic que se me pasa por delante. El americano es mi predilección pero el japonés y el europeo también llena mis estanterías. Si le añades los libros, las series de tv y las películas soy lo que hoy día llaman friki, y estoy orgulloso de serlo.Periodista con tendencias televisiva,s cuando me lo permiten hasta escribo. No me caso con nadie y ya sea aburrido, trepidante, intenso o un gasto de papel, un cómic hay que leerlo y comentarlo para que este de verdad vivo.