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Reseña de CORTO MALTÉS: EL DÍA DE TAROWEAN

corto maltés: el día de tarowean

Norma editorial edita en España Corto Maltés: El día de Tarowean, con guión de Juan Díaz Canales y el arte de Rubén Pellejero

Corto Maltés: El día de Tarowean. Poco se sabía sobre lo que le sucedió a Corto Maltés antes de la Balada, teníamos algunas pistas, rumores que hablaban de su asociación con Rasputín, de un turbio asunto entre piratas. Se decía que estaban al servicio de un personaje misterioso, un tal “Monje” y se hablaba de una mujer, pero las cosas se torcieron y el  carismático marinero acabó náufrago y atado a unos troncos. Rumores… Ahora, el tándem de autores españoles, esta suerte de Tusitalas que son Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero nos cuentan cómo se llegó a ese momento. “Un poco más lejos” en el pasado de este icónico personaje que ha seducido a miles de lectores.

Tercer álbum con el personaje y se nota.

Gráficamente hay algo muy claro, Pellejero no es Hugo Pratt ni pretende serlo. Su trabajo muestra un gran respeto por el maestro en Corto Maltés: El día de Tarowean, emulando en ocasiones, composiciones e imágenes que a todos nos resultarán familiares, y que muchos desean encontrar en una obra como esta. Pero también es cierto que, paso a paso, va encontrando su propio camino, perdiendo los pocos ¿complejos? que podría tener y mostrando su propia visión del personaje llegando a crear estampas realmente hermosas. Quizás  los más puristas tengan algo que objetar o que les llegue a molestar, pero eso no quita para reconocer un trabajo solvente que muestra una evidente y palpable evolución desde su primer álbum  y que promete ir a más.

Respecto al guión de Corto Maltés: El día de Tarowean conviene avisar lo primero, que se han tomado algunas licencias respecto a la Balada. Poco importa. Al igual que en el apartado artístico, Canales logra, con cada álbum, acercarse a un difícil equilibrio entre contentar a los incondicionales de siempre y seducir a una nueva hornada de lectores. Corto es un hombre de su tiempo, lleno de contradicciones, puede ser un canalla y un fanfarrón, pero también puede ser un romántico y un gran amigo.

Canales tiene ante sí una tarea difícil, a saber, contar una historia que no ha sido contada antes pero sí insinuada. Se puede sentir la presión, la responsabilidad de dar coherencia a una historia que tiene que acabar si o si en una escena mítica pero, a su vez, mantener su propia personalidad y relatar algo nuevo, puede que conservando un sabor añejo, que le dé cuerpo, pero adaptando el relato a sus nuevos padres.

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Es el lector quien, al final, decidirá si lo han conseguido.

Del argumento poco o nada voy a decir. Quien lo desee puede leer la sinopsis. ¿Mi consejo? no lo hagas.

Si amas a Corto, si lo has acompañado a lo largo de todo este tiempo, visitado todos esos lugares exóticos y misteriosos, y conversado e interactuando con personajes históricos y de toda clase y condición, creo que deberías acercarte a esta nueva aventura sin apenas saber nada. Bueno, eso no es del todo cierto, Ya conoces el final, ¿necesitas más?

Mención especial a la portada que muestra el final del álbum, un final que es, que fue, un inicio.

Reseña de Javier García Abadillo

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Reseña de CORTO MALTÉS: EL DÍA DE TAROWEAN
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Desde que tengo uso de razón siempre me he sentido atraído por el dibujo, los cómics y sobre todo el cine, culpa de esta afición la tiene “Star Wars: Episodio IV”, me sentí fascinado por la gran cantidad de naves espaciales que aparecían en ella y todo el mundo creado por George Lucas, la escena de la nave corellia perseguida por un crucero imperial que avanzaba hasta llenar la pantalla fue impactante. La música de John Williams era pegadiza y fácil de recordar, ya para entonces recuerdo mis colecciones de cromos y los muñecos de la saga. Otra gran influencia han sido los cómics, en concreto las ediciones de Vertice de Spiderman, La patrulla X, Los Vengadores, Los 4 fantásticos, con los que aprendí a dibujar copiando las viñetas de John Romita Sr. y Jack Kirby. Así que no era de extrañar que terminase estudiando en la escuela de artes de Zaragoza.

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