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‘Powers. Federales 2’, a veces, un gran poder termina siendo un gran problema

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Brian Michael Bendis continúa visón noir de los superhéroes en ‘Powers. Federales 2’

Tras la gran tempestad llega la calma, pero no para Walker y Pilgrim, ahora son agentes del FBI, y otro caso les espera tras una invasión alienígena.

Powers federales 2

Powers: Brian Michael Bendis y Michael Avon Oeming comenzaron con la primera parte una saga que cambiaba la situación de sus personajes. Convirtiéndolos en agentes federales les dotaba de un alcance mayor y también de una responsabilidad para con los “poderes” mayor, les tocaba arreglar muchos más líos, ahora la mierda salpicaba más alto. Y Christian Walker ya tenía grandes problemas antes, desobedeció a sus jefes extraterrestres y uso sus poderes en una situación no autorizada, pero si una invasión alien no justificaba su uso, es que algo está podrido en esa “corporación” de policías intergalácticos. En esta situación Deena Pilgrim tampoco se encuentra en una situación envidiable, embarazada de un “poder” que la forzó, tiene por delante una dura decisión.

Así comenzaba el final de este arco argumental, con muchas incógnitas. Aunque la situación general se ha calmado, la invasión ha ayudado a que la imagen de los superpoderosos se limpie un poco tras mucho tiempo, pero aún siguen causando problemas.

Bendis comienza este tomo resolviendo de forma tajante la situación de Pilgrim, un episodio dramático, duro, en el que el guionista muestra en pocas páginas y pocos diálogos, raro en él, que sus personajes viven en un mundo muy real, a pesar de los superpoderes. Y de paso prepara al lector para el resto del tomo, que va a tener un desarrollo rápido y directo. Aquí termina una historia, y comienza otra.

El FBI de Los Angeles recurre a Walker y Pilgrim para ayudar en un caso de homicidio múltiple, un antiguo “poder” de los 90 ha acabado con un grupo de jóvenes superpoderosos que habían ganado popularidad durante la invasión. Todo parece un montaje, una historia montada para atraer a nuestros héroes, y demostrar algunas sospechas del mismo cuerpo al que pertenecen. Destaca mucho la imagen del héroe noventero, que está directamente tomada de algunos personajes muy populares en esa época, cuando Image nacía y los héroes supermusculados, violentos y sin ningún tipo de humor llenaban las páginas de los comics, una crítica nada velada a unos años que olvidaban el concepto clásico de la heroicidad y creaba una serie de “clones” de personajes para llevarlos al “extremo”, para hacer variaciones más violentes.

Powers

Pero como siempre, hay más escondido en el argumento de Bendis. Hay una conspiración, un montón de mentiras, y sobre todo, peligro para los protagonistas. Y si nuestra pareja de agentes está en problemas, Calista, la nueva Retro Girl, tampoco se libra. Algo la infecta, la domina, y la convierte en un arma, una herramienta para castigar a Walker y puede que tras eso no sea la misma, puede que estemos ante el fin de una heroína.

Brian Bendis ha planteado en’ Powers’ muchas cosas que en otros comics no podía encajar, las dudas del público, la popularidad de un superhéroe, el uso abusivo de poderes, el control de los mismos, las consecuencias directas de que existan seres con capacidades sobrehumanas, etc. En esta ocasión retoma un argumento anterior, que ocurriría si los poderes controlaran algo más allá de su mundo, si entraran en el mundo humano normal para controlar la sociedad.

Todo esto se había cocido durante mucho tiempo en la serie, y finalmente lo despliega abiertamente para poder centrarse en esta trama, pero resulta un poco apresurado. El ritmo es demasiado rápido, llegan a todo sin casi esfuerzo y entre batalla y batalla de “poderes” los descubrimientos llegan casi por casualidad. Bendis quería dejar el escenario preparado, y lo consigue, pero parece un poco fácil. Aceptable tras tanto tiempo de espera, pero no quita que la impresión es que el guionista quería entrar en el tema directamente.

Michael Avon Oeming continúa con su universo oscuro y lleno de sombras. Su dibujo mantiene el tomo de género negro que la serie ha tenido desde el principio, incluso en las batallas de héroes están rodeados de sombras que hacen dudar de su necesidad, o de que realmente sean iconos de la justicia, y no brutos que realizan actos barbaros para autojustificar su existencia. Incluso Los Angeles, esa ciudad llena de luz por el sol que disfrutan todo el año esconde cosas, sombras, en lugares insospechados. Las oficinas del FBI, supuesto baluarte de la defensa de la ley y los derechos, esconde secretos y mentiras que atosigan a aquellos que cruzan sus puertas.

Oeming está ahora mismo en su mejor momento, y lo demuestra dotando a las palabras de Bendis de fuerza a través de la sencillez, consigue que las composiciones del guionista en los diálogos, que suelen ser bastante complejas, se simplifiquen y se puedan leer en un vistazo. Son una pareja bien avenida, la del escritor que quiere contar mucho, y el dibujante que consigue contarlo todo y mostrar aún más, el ambiente lleno de sombras, el mundo concentrado en viñetas cerradas y claustrofóbicas incluso cuando hay una batalla en plena ciudad.

En conclusión,’Powers. Federales 2′ es el final de una corta época, que quizás sea un poco apresurado, pero que plantea una situación potente para el futuro de la serie. Y sobre todo es un tomo en el que Oeming se luce en sus batallas y ambientes. Disfrutable, notable continuación de un comic que siempre mantiene un buen nivel, pero que podría haber dado algo más en opinión del que suscribe.

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José Carlos Royo

Desde que tengo memoria he leído cómics. Mi madre me compró el primero antes de aprender a leer bien, alguien le contó a la pobre que ayudaba a los niños a acercarse a la lectura. Aún busca a la persona que se lo dijo para agradecérselo apropiadamente, con un garrote.

Apasionado del mundo de la viñeta devoro todo cómic que se me pasa por delante. El americano es mi predilección pero el japonés y el europeo también llena mis estanterías. Si le añades los libros, las series de tv y las películas soy lo que hoy día llaman friki, y estoy orgulloso de serlo.

Periodista con tendencias televisiva,s cuando me lo permiten hasta escribo. No me caso con nadie y ya sea aburrido, trepidante, intenso o un gasto de papel, un cómic hay que leerlo y comentarlo para
que este de verdad vivo.