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Ojo de Halcón. Clint no sabe hacer nada sin liarla

Llega la nueva serie de Ojo de Halcón a Disney + y el personaje recibe una nueva oportunidad en las viñetas, esta vez sin Kate, sin ayuda, y en problemas, otra vez.

Clint Burton ha tenido varias identidades en su vida heroica, Ojo de Halcón es la más conocida. Pero durante el Reinado Oscuro, perdió su traje y se convirtió en Ronin, mientras el villano Bullseye usaba la máscara violeta para pasear por el fango su reputación al lado de los Vengadores Oscuros de Norman Osborn. Pero todo acabó, y Clint dejó el manto de Ronin, ¿o quizá no?

Mathew Rosenberg y Otto Schmidt recogen el testigo nada fácil de continuar con la vida de Ojo de Halcón, tras su breve etapa en los Vengadores Costa Oeste, la estancia de Jeff Lemire, la independización y gran éxito de su heredera Kate Bishop, y de la aclamada iteración de Matt Fraction y David Aja que lo cambió todo. Pero antes de eso, muchos otros autores han trabajado con la vida del arquero, y tampoco es la primera vez para Rosenberg, que ya unió los pasos de Clint con los de Bucky Barnes, el Soldado de Invierno, en la búsqueda de la ex amante de ambos, la Viuda Negra. Es una mochila pesada, pero esto no ha desanimado a los autores.

Todo comienza cuando alguien vestido de Ronin, comienza a atacar a  los criminales de Nueva York, y todos los héroes creen que es Clint. Sin embargo nuestro héroe vive una vida heroica legal con su nueva pareja, la Enfermera de Noche. Pero si todo parece indicar que ese “nuevo” Ronin es Ojo de Halcón, puede ser que algo de verdad haya. Y así comienza la persecución del impostor por Clint y una serie de superhéroes que no le creen, en un intento de limpiar su nombre y de paso, tumbar a Parker Robbins, el Encapuchado. Porque toda serie tiene que tener su villano y en esta ocasión, Rosenberg recupera a uno bastante reciente y que apareció con frecuencia en la época que Ojo de Halcón, llevaba la capucha del samurái sin señor.

La premisa de las identidades confusas, las persecuciones locas, y los chistes de Clint son marca de la casa que cumple de sobra la nueva serie de Ojo de Halcón. Pero en momentos casi en exceso. Siguiendo la estela de Kelly Thompson y de él mismo, el Burton de Rosenberg deja de ser gracioso para ser cargante en demasiadas ocasiones, lo que hace que en muchas ocasiones desees que le peguen, un efecto Spiderman, pero en negativo. Sin embargo es una actuación buscada a propósito, para encubrir secretos y mentiras, por lo que el mecanismo funciona perfectamente, aunque un poco más medido habría sido algo más efectivo.

Con lo dicho se define casi todo el arco, giros locos para sorprender, risas, y acción. Un divertimento puro, sin demasiado fondo. Un regreso al Ojo de Halcón más macarra e irresponsable, un paso atrás. Si bien se había avanzado casi hasta la jubilación de Clint en favor de Kate Bishop, su presencia en series de Vengadores y otros grupos nadie la ponía en duda. Pero esta nueva colección, busca regenerar al personaje y crear una nueva línea, su mayor problema, es que ignora muchas otras, que marcaron al personaje. Esa superficialidad casi parece la que vivía en sus inicios, y no a la que había llegado tras muchas crisis personales, avances y retrocesos, falta la estabilidad del que fue líder de los Vengadores.

Pero si no has leído toda esa época, estamos ante una buena historia que se deja leer y divierte. Un reinicio tomando algunos elementos de hace una década que aún funcionan para aumentar la apuesta, y la apuesta, como divertimento, funciona, como continuación de Ojo de Halcón, no tanto.

Otto Schmidt hace un trabajo de los que más le gustan, dinámico y directo. Con composiciones de página arriesgadas, superponiendo viñetas o borrando los límites de las mismas, todo en pos de que el lector deslice su mirada en cada escena de acción con fluidez y facilidad, y lo consigue. Pero eso no significa que solo sea una acción física, las conversaciones ganan fuerza con esa gestualidad exagerada y esas líneas suaves que usa. Si algo acierta esta serie, es en el dibujo, claro, pero no muy definido, porque Clint es un héroe luminoso, sin duda, pero nunca suele tener claro cómo hacer las cosas, o que reglas no debe romper.

En definitiva, Ojo de Halcón. Caída libre es una serie que entretiene con un arte destacable, lo que la hace una lectura amena y de las que hacen sonreír. Pero que puede no gustar a los que siguen al héroe desde hace tiempo.